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Nació hace 35 años, en el proceso de identificación de los restos de los desaparecidos durante la última dictadura militar. El Equipo Argentino de Antropología Forense, hoy es célebre a nivel mundial por haber recuperado la identidad de miles de personas en diferentes países.

 

Texto Silvina Oranges.

 

“Lo que logramos en estos 35 años en términos de verdad, justicia, reparación y memoria es fruto de la movilización y perseverancia de la sociedad civil. Los gobiernos a veces nos acompañaron, otras veces no, pero la sociedad civil argentina siempre se mantuvo firme”, asegura Luis Fondebrider, fundador y actual director del prestigioso Equipo Argentino de Antropología Forense (Eaaf), que acaba de celebrar sus primeros 35 años de fructífera existencia.

Actualmente, el Eaaf tiene presencia en 50 países alrededor del mundo y una trayectoria que convierte a la organización en un ejemplo reconocido a nivel internacional. Su acción combina y articula la práctica forense con la cercanía a los familiares de víctimas de violaciones a los derechos humanos o situaciones violentas, buscando restituir la identidad y recuperar la verdad y la historia que esconden los restos de personas desaparecidas o que murieron en circunstancias traumáticas.

“Los sentimos como nuestros hijos”, expresó la presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, en un acto que se realizó en el auditorio del Polo Científico Tecnológico de la ciudad de Buenos Aires para celebrar el aniversario. Es que las Abuelas fueron parte del inicio del Equipo luego de la cruenta dictadura militar, cuando la organización nació con el primer objetivo de identificar y restituir los restos de víctimas del terrorismo de Estado.

En 1984, invitado por Abuelas y otros organismos de derechos humanos, el antropólogo estadounidense Clyde Snow –reconocido mundialmente por haber intervenido en casos como el asesinato de John F. Kennedy– llegó al país, junto a otros colegas, para investigar el destino de los desaparecidos. Junto a cinco estudiantes universitarios argentinos, conformó el Eaaf. Hoy suman más de 70 profesionales de distintas disciplinas, reconocidos a nivel mundial y distribuidos en sus sedes de Buenos Aires, Córdoba, México y Nueva York.

“El balance de estos 35 años es muy positivo. La tarea del equipo se enmarca en la lucha de la sociedad civil argentina desde que volvió la democracia por la verdad, la justicia, la reparación y la memoria. Pudimos demostrar que la ciencia tiene un rol importante en la administración de justicia para dar respuestas concretas a los familiares: la posibilidad de devolver la identidad y recuperar la historia de su ser querido para poder cumplir con los rituales de la muerte”, dice Fondebrider en diálogo con Tercer Sector.

 

De Ayotzinapa a Malvinas

Con el correr de los años, el Equipo amplió considerablemente su campo de acción y en 2017 se transformó en un actor clave en la identificación de los restos de 112 soldados argentinos muertos en la guerra de Malvinas, que habían sido enterrados sin nombre en el cementerio de Darwin. El Eaaf formó parte de la misión humanitaria encomendada por los gobiernos de Argentina y el Reino Unido al Comité Internacional de la Cruz Roja, que aún tiene por delante la tarea de identificar a diez soldados más.

En otros países, el organismo viene participando en casos de femicidio, violencia étnica y religiosa. Entre numerosas misiones, ha sido parte de la investigación de causas resonantes tanto a nivel nacional –las muertes de Carlos Menem Junior y, más recientemente, de Santiago Maldonado– como internacional: la identificación de los restos de Ernesto Che Guevara, las muertes de los chilenos Pablo Neruda y Salvador Allende y, en 2014, la de-saparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa, en México.

Una de las iniciativas más ambiciosas que encara actualmente el Equipo es el Proyecto Frontera, cuyo objetivo es la recuperación de cuerpos de migrantes que mueren durante el duro camino que recorren desde Centroamérica hacia la frontera con Estados Unidos. Para ello hubo que crear una base de datos forenses de personas que no habían sido localizadas en sus países de origen, lo que permitió –hasta el momento– la recolección de unos 3.500 perfiles genéticos y la identificación de 198 migrantes.

Cuenta Fondebrider sobre la metodología de trabajo: “Tratamos a cada familiar como alguien especial, sin importar el caso. Hacemos de la ciencia forense un modelo diferente a lo que fue siempre en el mundo: una caja cerrada donde el familiar no tenía contacto con los forenses, recibía la noticia a través de un tercero y no se le explicaba el proceso. Desde el primer día recibimos al familiar, se atienden sus dudas, le damos la noticia, lo que hace que se sienta más tranquilo y seguro, acompañado ante un hecho terrible, y mitigando la angustia de tantos años”.

De esta manera, el Equipo Argentino de Antropología Forense combina su tarea específica con la cercanía afectuosa hacia los familiares de las víctimas, una combinación de ciencia y humanidad que cumple 35 años y se proyecta hacia el futuro.

 

Cómo conectarse | Eaaf: www.eaaf.org // eaaf@eaaf.org

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