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La Ciudad ofrece varios recorridos por mercados y ferias de artesanías y productos agroecológicos, donde se promueve el comercio justo, el consumo responsable y el cuidado del medio ambiente a través de cursos, talleres y actividades culturales.

 

Texto María Gabriela Ensinck.

 

Cada vez más, muchas personas buscan alimentarse con productos naturales y comprar directamente a los productores. Acorde con esta tendencia, en Buenos Aires y alrededores proliferan las ferias y mercados donde se consiguen desde frutas y verduras agroecológicas o semillas sin agrotóxicos hasta tejidos, dulces, panificados y artesanías. En estos espacios también se puede participar de actividades culturales, cursos y talleres de huerta, cocina natural y vida sustentable.

Angie Ferrazzini, creadora de Sabe la Tierra, fue una de las iniciadoras de esta movida. Empezó en 2009, organizando un espacio que funcionaba algunos fines de semana en su casa, donde traía mercadería de productores de la zona norte del Gran Buenos Aires. Un año más tarde, puso en marcha el primer mercado de Sabe la Tierra, en la estación de tren de San Fernando. De a poco, el proyecto se fue haciendo conocido y comenzaron a llegar personas de otras zonas de la Ciudad, el país y el mundo.

Actualmente, Sabe la Tierra es una red que agrupa a 300 productores y cuenta con ocho mercados semanales en San Fernando y Vicente López (provincia de Buenos Aires) y en los barrios porteños de Balvanera, Recoleta, Microcentro, Belgrano y Palermo. Allí se consiguen productos frescos como verduras de quintas, carnes y cereales de campos cercanos, harina, miel o frutas, además de textiles y artesanías que se ofrecen con la modalidad del comercio justo. También se dictan talleres de huerta, de cocina saludable y de emprendimientos con propósito, entre otras actividades.

Hoy, los mercados “son una excusa para comunicar una alternativa de vida diferente, pero a partir de la acción, comprando y produciendo de otra forma, con un comercio más justo y una alimentación más saludable”, destaca Angie.

 

Cultivar el buen vivir

Saberes en Ronda, una iniciativa más reciente, es una feria que arrancó en junio pasado en las facultades de Agronomía y Veterinaria de la UBA. “Compartimos diferentes miradas sobre la naturaleza, el buen vivir y la ecología. Y nos juntamos para construir los cambios culturales necesarios para vivir en una relación armoniosa con la naturaleza”, cuenta Emi Racigh, una de las organizadoras.

En un encuentro que se llevó a cabo a fines de septiembre se realizaron talleres de yoga, cocina al fuego, reciclaje, apicultura, huerta agroecológica urbana, cerámica, compostaje y además hubo música en vivo, comida y feria de productores que ofrecían plantas nativas, bolsas ecológicas, miel y plantines de la huerta comunitaria de la Facultad de Agronomía.

Emi es, junto con su familia, productora de miel agroecológica. “Hace diez años practicamos la apicultura en la provincia de Entre Ríos. Nos gusta mucho este oficio y difundir la importancia de las abejas para la biodiversidad. Comercializamos la miel en Buenos Aires, en espacios como la Feria del Productor al Consumidor, que también se lleva a cabo en la Facultad de Agronomía los segundos sábados y domingos de cada mes; y en ferias organizadas por la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA”, detalla.

“Participar de Saberes en Ronda no sólo es una hermosa oportunidad para difundir los beneficios de la miel y la importancia de las abejas como polinizadoras. El evento se transforma en un espacio donde las personas pueden acercarse, conocer a los productores y reflexionar sobre el cuidado del ambiente”, afirma la apicultora.

 

Consumo consciente

Muchas de las ferias tienen periodicidad semanal o mensual. Y en otros casos se trata de eventos semestrales o anuales, como la Bioferia, que este año se realizó del 27 al 29 de septiembre en el Hipódromo de Palermo.

Con la participación de emprendedores de triple impacto y referentes en sustentabilidad, el encuentro convocó a más de 30 mil personas para escuchar charlas inspiradoras de alimentación saludable, movilidad, diseño, moda, bienestar, arquitectura, jardinería y turismo sustentable. Los asistentes también pudieron tomar clases de yoga, meditación, terapia de sonido, y disfrutar de un recital cuyo eje fue la concientización sobre la crisis climática.

Por otro lado, en el Parque Tres de Febrero, conocido como los bosques de Palermo, desde el año pasado funciona Estación Federal, un espacio en el que conviven una feria de artesanías y juguetes, un mercado de alimentos agroecológicos y un salón de juegos y eventos donde se brindan charlas y talleres sobre comercio justo, consumo responsable, huerta y compostaje, entre otras.

El mercado de artesanías es administrado por la ONG Arte y Esperanza, que promueve el desarrollo de emprendimientos productivos de comunidades originarias. El bar está a cargo de la ONG En Buenas Manos, que emplea a personas con discapacidad. En tanto, el programa Pro Huerta, del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (Inta), también tiene su espacio en Estación Federal.

Acercarse a alguna de estas ferias y mercados, conocer a sus productores, participar de las charlas y talleres, es una buena opción para consumir de una forma más consciente y sustentable.

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