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BBVA fija desde el 1 de enero un precio interno a sus emisiones de CO2 y se compromete a ser neutro en carbono en 2020

La entidad financiera se ha comprometido a ser neutra en emisiones de CO2 en 2020 y asigna desde el 1 de enero un precio interno a sus emisiones, incorporando así este factor en sus procesos de toma de decisiones, como ya anunció su presidente, Carlos Torres Vila. Es una medida más en el marco del compromiso de BBVA de alinear su actividad al Acuerdo de París y reducir emisiones tanto directas como indirectas. El banco iluminará de azul el edificio de La Vela en su sede central de Madrid con motivo de este Día Mundial.

La neutralidad de carbono se consigue cuando se emite la misma cantidad de dióxido de carbono (CO2) a la atmósfera de la que se elimina por distintas vías, lo que deja un balance cero, también denominado huella cero de carbono. La forma óptima de conseguir este equilibrio es no emitir más CO2 del que la naturaleza pueden absorber de forma natural. Actualmente existen dos modelos definidos que empresas, BBVA entre ellas, e instituciones aplican para disminuir la huella de carbono: reducción y, cuando no es posible, compensación.

 

Modelo de reducción directa de emisiones de CO2

El modelo medioambientalmente más recomendable es el de reducción directa de emisiones de CO2. Es una mejor solución frente a la compensación, ya que directamente no contamina. Es más importante reducir emisiones que compensarlas posteriormente. BBVA apuesta por ello y desde el 1 de enero de 2020 ya asigna un precio interno a sus emisiones de carbono, que incorporará a sus procesos de toma de decisiones, así como a la planificación y al presupuesto. Es un procedimiento novedoso que obligará a cada área a planificar el gasto en CO2 que tendrá cada una de sus acciones y favorecerá la reducción de las emisiones.  Cada área — y cada empleado en particular —, tomará mayor conciencia porque ese coste de CO2 que emita su departamento (en viajes, por ejemplo) se asignará internamente a su presupuesto. Esta iniciativa se suma al Plan Global de Ecoeficiencia del banco, que promueve desde hace años medidas de eficiencia energética en sus edificios, el consumo  de energía renovable, facilitar el transporte colectivo (lanzaderas) y compartido para sus empleados, o generalizar el uso de videoconferencias que evitan las emisiones derivadas de los viajes.

 

Modelo de compensación de carbono

Además de la reducción —y de forma complementaria—  existe el modelo de compensación de huella de carbono. Bajo la premisa “primero reduce lo que  puedas y luego compensa el resto”, se puede lograr la compensación aportando de forma voluntaria una cantidad económica proporcional a las toneladas de CO2 generadas — comprando compensaciones de carbono o créditos de carbono —, y al mismo tiempo invertir en proyectos como plantar árboles que absorban determinadas toneladas de CO2.

Los proyectos de compensación de emisiones tienen lógica ambiental si van precedidos por acciones previas de reducción y tienen consecuencias ambientales favorables. BBVA también recurre a la compensación para aquellas emisiones de CO2 que todavía no ha reducido o eliminado.

 

Una aproximación integral a los retos de la sostenibilidad

BBVA se marcó en 2015 el objetivo de lograr la máxima eficiencia energética y el menor impacto medioambiental en los edificios y oficinas en todo el mundo. A escala global BBVA redujo un 7% el consumo de energía por persona desde enero de 2016 hasta diciembre de 2018, un 35% de su consumo procede de fuentes renovables. A diciembre de 2018, la reducción de emisiones de CO2 era del 27% respecto a 2015.

Desde 2015 y hasta 2018 (últimos datos disponibles), solo en España ya ha conseguido evitar la emisión a la atmósfera de más de 12.000 toneladas de dióxido de carbono (CO2).  Algo que se ha logrado con la puesta en marcha de 800 medidas de ahorro energético y mediante el uso de la inteligencia artificial y los denominados algoritmos verdes, entre otras. Estas tecnologías favorecen una iluminación y climatización más eficiente, tanto en sus edificios centrales como en sus sucursales territoriales. En el caso de la Ciudad BBVA, hoy consume hasta un 15% menos que cuando se inauguró en 2015 y las medidas tomadas han permitido una reducción de 1.430 toneladas de CO2 anuales.

Además de la firma de los Principios de Banca Responsable con Naciones Unidas, de los que BBVA fue uno de sus bancos fundadores, BBVA se ha sumado al Compromiso Colectivo de la Acción para el Clima, lanzado por 31 entidades financieras internacionales. Este compromiso tiene el objetivo de alinear sus productos y servicios con una estrategia colectiva ante la crisis climática y pretende que las entidades adheridas alineen sus carteras al Acuerdo de París “para reflejar y financiar la economía baja en carbono, necesaria para limitar el calentamiento global por debajo de los 2 grados, esforzándonos por limitarlo a 1,5 grados”. Para una entidad financiera, y debido a su actividad, es en esas emisiones producidas por los clientes donde se encuentra su mayor impacto en términos de contribución a la generación de CO2. Desde Naciones Unidas, consideran que se trata de “el compromiso de mayor envergadura del sector bancario con el clima hasta la fecha”.

Las acciones de ahorro energético que se visibilizan con motivo del Día Mundial para la Reducción de Emisiones de CO2 están orientadas para cumplir los Objetivos de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas. En concreto, los ODS número 7 (acceso a una energía asequible y no contaminante), 12 (garantizar unas pautas de consumo y de producción sostenibles) y 13 (luchar contra el cambio climático y sus efectos).

FuenteBBVA
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