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La crisis económica que trajo aparejada la pandemia activó diversas iniciativas de inversión social por parte de las empresas. Desde la provisión de insumos hospitalarios hasta la donación de alimentos se multiplican las acciones en beneficio de las comunidades.

 

Textos María Sol Abichain.

 

La expansión de la Covid-19 trajo consecuencias inéditas a medida que se profundizaba la crisis originada por la pandemia. El aislamiento preventivo y obligatorio profundizó la inequidad social y dejó en situación de exclusión a miles de personas en distintos puntos del país. En este contexto, la respuesta del sector privado resulta fundamental para acompañar la acción del Estado y de las organizaciones sociales en la atención de la emergencia.

En los últimos meses, varias empresas salieron a ofrecer su colaboración para fortalecer al sistema de salud, con foco en la prevención, detección y tratamiento de enfermedades, asistiendo a las comunidades en situación vulnerable en distintos puntos del país.

 

Primero la salud

Entre las empresas que activaron acciones frente a la emergencia sanitaria se cuenta ArcelorMittalAcindar, que se sumó a la campaña de un grupo de pymes locales Sumemos espacio, sumemos salud, que apunta a recaudar fondos para la construcción de módulos de emergencia para hospitales y espacios de alta vulnerabilidad social que permitan atender a pacientes con síntomas de Covid-19. “Nos sumamos a esta propuesta contribuyendo con la provisión del acero”, explica Mariano Birnbach, Gerente Ejecutivo de Marketing de ArcelorMittalAcindar, y detalla que a través de esa iniciativa “se entregaron 10 módulos en distintos hospitales públicos de la provincia de Buenos Aires y La Rioja”.

En la misma línea, Gustavo Castagnino, Director de Asuntos Corporativos de la compañía Genneia, cuenta que los directivos y colaboradores de la empresa se propusieron contribuir con las necesidades existentes en las comunidades cercanas, con sus centros de generación e impulsaron aportes en dinero para el abastecimiento de productos sanitarios, equipamiento para laboratorio y artículos de desinfección y protección en hospitales de Puerto Madryn, Rawson, Trelew, Pomona, Villalonga, Maipú y Vicente López. Además, al inicio de la pandemia la presidencia de la energética sumó su apoyo a distintas iniciativas, como la campaña organizada por Cruz Roja, el proyecto Miles de Máscaras y a la ONG Pequeños Pasos, para enfrentar los efectos sociales y económicos.

Por su parte, en respuesta a la urgente demanda de elementos para el sector sanitario, la Cervecería y Maltería Quilmes se unió al Centro de Investigación Aplicada de la Universidad de Rafaela para desarrollar 10.000 protectores faciales, que fueron donados a hospitales públicos; además donó 10.000 kits de protección para médicos, enfermeros y personal de la salud y elaboró, junto con la destilería Restinga, 150.000 botellas de alcohol sanitizante para entregar en hospitales públicos, salas de atención primaria, bomberos voluntarios y a la Cruz Roja Argentina.

También Telecom sumó su compromiso con el sistema de salud aportando conectividad para 16 hospitales ambulatorios en todo el país y al centro sanitario del Gobierno Nacional en Tecnópolis. Además, bonificó el servicio a más de 500 centros de salud en todo el país, a la Cruz Roja Argentina y al Banco de Alimentos, amplió la capacidad de llamados para líneas dedicadas a la emergencia y otorgó tarjetas SIM y conectividad sin cargo para 80 nuevos equipos portátiles de ultrasonido que fueron donados por la empresa Unitec Blue.

 

Proveer alimentos

El contexto de pandemia puso en evidencia la inequidad existente en muchas comunidades, especialmente en lo que hace a la emergencia alimentaria. Varias empresas optaron por dirigir sus aportes en esa dirección. Tal fue el caso de Naturgy, que reformuló la edición 2020 de su programa Energía del Sabor para brindar capacitaciones a distancia en el oficio gastronómico para personal del comedor comunitario Unidos por La Sociedad, del barrio de La Cava, en San Isidro. “Ante la imposibilidad de realizar las capacitaciones en forma presencial surgió esta propuesta superadora”, cuenta Bettina Llapur, Directora de Comunicación y Relaciones Institucionales de Naturgy, y agrega que “gracias al trabajo que realizamos junto a la ONG Asociación Civil Peregrina, 60 voluntarios no sólo se capacitan en el oficio, sino que también preparan a diario más de 200 raciones de alimentos que permiten ayudar a los vecinos en este momento tan sensible”.

Por su parte, desde Carrefour donaron más de 14.500 kilos de alimentos, a través de distintas ONG, para llegar a comunidades en riesgo, en tanto que junto con Red Solidaria y el Club de Leones destinaron espacio en 10 sucursales para que los clientes también puedan colaborar con la donación de alimentos. Con los insumos aportados, empresas de catering y chefs asociados realizan 1.200 viandas diarias, que son entregadas a comedores y centro comunitarios de CABA y GBA.

Entretanto, Cargill contribuyó con la Red de Banco de Alimentos (BDA) para distribuir más de 1.500 toneladas de papas, lo que permite elaborar 4,5 millones de platos de comida, distribuidos a todos los BDA del país. En la misma línea, Unilever FoodSolutions se unió a Knorr y junto con Glovo y Fundación Sí llevaron a cabo la primera edición de la Semana del Locro Solidario, que consistió en donar porciones de esa comida a comedores de Buenos Aires por cada compra de un plato típico Argentino en restaurantes seleccionados.

 

Nuevos objetivos // Por Gabriel Berger *

La pandemia por Covid-19 impulsó una rápida respuesta del sector privado en generar campañas solidarias o acciones ligadas a sus comunidades inmediatas enfocadas en apoyar infraestructura sanitaria mediante equipamiento, apoyo logístico y, en otros casos, con donaciones. A su vez, este nuevo contexto llevó a muchas empresas a redefinir sus planes anuales de RSE en base a esta situación, que altera la realidad y obliga a modificar los objetivos.

Si bien estamos en los primeros meses de cuarentena y coronavirus, es probable que en un futuro se reduzca, en algunos casos, la inversión social de las empresas que dependen de los resultados obtenidos en medio de la crisis económica. Como consecuencia, también es posible que los recursos disponibles  se centren, por un lado, en reconstruir o fortalecer el tejido social alrededor de las plantas o de los principales ámbitos de actuación de las empresas y, por otro, a procesos de adaptaciones y de innovación para apoyar o trabajar en el nuevo escenario que se presenta.

* Director del Centro de Innovación Social (Universidad de San Andrés).

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