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“Economía circular inclusiva”. Esa es la bandera que se destaca en el marco de la llamada Iniciativa Regional para el Reciclaje Inclusivo (IRR), una plataforma destinada a articular acciones, inversiones y conocimientos de la que participan la Fundación Avina, las empresas Coca-Cola y Pepsico, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y la Red Latinoamericana de Recicladores. La iniciativa ya hizo pie en 15 países, donde se llevan adelante proyectos de reciclaje que involucran a gobiernos, empresas, recicladores y sociedad.

En el marco del 10° Congreso Internacional de RSE y Sustentabilidad, realizado en agosto pasado en Paraguay, Gonzalo Roque, responsable de la coordinación continental de Reciclaje Inclusivo de la Fundación Avina, planteó que “América latina tiene la oportunidad de colonizar el concepto de economía circular inclusiva, porque justamente sigue siendo un continente con enormes desafíos de equidad, de generación de empleo y de reducir las brechas sociales, y ahí hay enormes oportunidades”. En este punto, señaló que “los recicladores son parte, sin saberlo, de la economía circular”, basada en el aprovechamiento de recursos a partir de la reducción, la reutilización y el reciclaje.

 

Acompañar la autogestión

Florencia Cadorini y Melina Gobbi coordinan el área de Economía y Autogestión de la Fundación SES. “Trabajamos con productores, cooperativistas y emprendedores que se acercan con la intención de fortalecer sus procesos productivos, mejorar algunas de sus áreas o iniciar, con la perspectiva de autogestión, un proyecto productivo. Lo que nosotros hacemos es acompañar a jóvenes, brindarles herramientas, formación e intercambios, poder acceder a distintas líneas de financiamiento, por ejemplo. Lo más importante para nosotros es que la participación de los jóvenes en el área de economía social sea colectiva, porque es desde ahí que pensamos que se puede construir una propuesta diferente”, afirman.

“En un contexto de transformaciones sobre las formas y sentidos del trabajo, creemos que las juventudes son el sector particularmente impactado por estos cambios. La economía social y solidaria tiene un enorme potencial de respuesta para el desarrollo de las juventudes porque aborda especialmente aspectos vinculados al proyecto de vida de cada persona”, plantean.

 

La app de la Economía Social

Descubrir que en el mismo barrio en el que vivimos hay una verdulería agroecológica, una fábrica recuperada o una cooperativa de comunicación ahora es mucho más sencillo. Una aplicación móvil lanzada por el Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos, en sociedad con la Universidad Nacional de Quilmes y cooperativas de comunicación y de programación, muestra un mapa con estas y otras miles de organizaciones cooperativas y de la economía social de todo el país. Se trata de ESSApp, que se puede descargar a teléfonos celulares o tabletas y ya tiene a 4 mil organizaciones mapeadas para conectar emprendimientos productivos y de servicios con posibles usuarios y consumidores.

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