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La empresa de productos textiles lleva adelante dos programas para brindar empleo y favorecer la inclusión social de personas en situación de calle o que fueron víctimas de violencia de género.

Texto Rode Classen.

En el último año, Arredo comenzó dos programas de inclusión social. El primero, que consiste en brindar empleo a personas en situación de calle, nació a raíz de su trabajo con la Fundación Sí. “Somos colaboradores permanentes y, en ese marco, empezamos a asumir otros desafíos”, cuenta Fernanda Manuel, gerenta de Recursos Humanos y RSE de la empresa.

La primera beneficiaria de este programa fue una mujer de 30 años que ingresó en enero en el sector de distribución de compras online. Luego de incorporarse a la firma se insertó también en el programa “Arredo te acerca a la escuela”, que brinda ayuda para terminar los estudios básicos. “Ver cómo uno le puede cambiar la vida a las personas hace que sea más que responsabilidad social, es algo que nos convoca y nos conmueve”, expresa Manuel.

El segundo plan de inclusión social está orientado a mujeres que sufrieron violencia y se desarrolla en alianza con la organización Enlaces territoriales para la equidad de género. El año pasado invitaron a la institución a brindar un ciclo de charlas sobre la temática y luego decidieron trabajar en conjunto en el empoderamiento de algunas participantes de los grupos de contención que tiene la entidad.

La primera trabajadora que fue incorporada en el marco de este plan tiene 40 años y se desempeña como recepcionista y telefonista. “Este es un programa de empoderamiento. Además de la inclusión laboral, brindamos acompañamiento”, explica la gerenta de RSE, antes de destacar que Arredo también forma parte del programa de las Naciones Unidas “Empresas por la igualdad”.

 

Un plan a medida

“Ambos programas son artesanales, no pudimos estandarizarlos. Al principio pensábamos que íbamos a tener un puesto designado para estos proyectos y la realidad nos mostró que el proceso debe ser al revés: primero debemos conocer a la persona que está preparada para incluirse en un entorno laboral y a partir de ahí podemos pensar su lugar de trabajo”, cuenta Manuel.

Algunos de los factores que se evalúan son la zona de residencia, las aptitudes, habilidades y experiencias previas. También se tiene en cuenta que en el inicio, el horario laboral sea reducido, para que puedan sostenerlo en el tiempo.

“Estas incorporaciones generan una evolución emocional en el equipo muy enriquecedora”, afirma la directiva.

FuenteRSE Edición 112
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