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Si bien en Argentina la enorme mayoría de la población confía en las vacunas, esa cantidad decrece año a año. Los especialistas cuentan a Tercer Sector el panorama del país al respecto y la importancia de inocularse, no sólo contra el Covid-19.

Texto Zoe Ledesma.

 

Son un eje fundamental para la protección de la población contra diferentes enfermedades. Junto con el acceso al agua potable representan las dos estrategias sanitarias que más vidas salvaron en la historia de la humanidad. Sin embargo, a pesar de su gran relevancia, hay sectores de la población que ponen en duda su efectividad. ¿De qué hablamos? De vacunas, claro está.

Carolina Nanclares, referente de Médicos Sin Fronteras (MSF), cuenta que trabajan junto con comunidades que se encuentran en contextos de emergencia sanitaria debido a factores como el desplazamiento forzado, el hacinamiento, la escasez de agua potable y alimentos, las malas condiciones de saneamiento y el acceso limitado a los servicios de salud. Esto “facilita la diseminación de diversas enfermedades, entre ellas, las prevenibles por vacunas, que en este tipo de contextos puede llevar a una alta mortalidad”, asegura. La ONG actúa rápidamente en estos casos, vacunando de manera preventiva y reactiva, de acuerdo con la situación sanitaria.

Argentina cuenta con uno de los calendarios de vacunación más completos y actualizados del mundo, con vacunas a las que se puede acceder de forma gratuita. Sin embargo, la desigualdad en el acceso a las mismas y una incipiente tendencia a la desconfianza sobre su efectividad ponen en peligro al enorme esfuerzo que se realiza en pos de inocular y proteger a la población.

José Boggiano, director de Enashu, un grupo multidisciplinario de salud que realiza ayuda humanitaria en el norte argentino, advierte que “el estado de la vacunación en niños es preocupante, dado que no tienen el calendario de vacunación obligatoria completo, lo cual los pone en riesgo de sufrir brotes y enfermedades mortales que podrían evitarse con la vacunación”.

Entre las dificultades sanitarias que estas comunidades atraviesan, José explica que “la primera es la falta de empatía por parte de las autoridades sanitarias de cada una de las provincias en donde trabajamos; la segunda es la falta de profesionales de la salud; la tercera es la falta de medicamentos básicos y vacunas en los puestos sanitarios o en los pequeños hospitales y, finalmente, todo esto se agrava ante la falta de caminos transitables, sobre todo en días de lluvia o en época de crecida de los ríos”.

Para profundizar en el análisis de esta realidad, desde 2019 la Fundación Bunge y Born realiza el Índice de Confianza y Acceso a las Vacunas (Icav), un relevamiento anual sobre la confianza de la población en las vacunas y las barreras de acceso a ellas.

Brenda Walter, coordinadora senior del proyecto, dice: “Este índice, lo diseñamos en un contexto determinado, porque observábamos la disminución de la confianza hacia las vacunas en todo el mundo, algo que la Organización Mundial de la Salud, ya en 2019 declaraba como una de las 10 amenazas más importantes hacia la salud global. Si bien en Argentina no era un problema tan evidente, nos pareció importante llevar adelante un relevamiento que indagara qué ocurría aquí”.

Los resultados del Icav 2021 arrojaron que, a pesar de que la confianza es alta (más del 85%), año a año disminuye, representando una baja del 1,6% interanual y del 8,8% respecto del primer análisis de 2019. El grupo con mayor confianza en las vacunas es el de los adultos mayores de 65 años, mientras que el de menor es el de los jóvenes de 15 a 30 años, cuyos valores decrecen año a año sin recuperaciones, como sí muestran otros sectores.

Respecto de los incipientes grupos antivacunas, Walter agrega: “Sabemos que con una pandemia en el medio se agregaron nuevas cuestiones que ponen en duda las vacunas o que generan más barreras”. Sin embargo, quienes aseguran que no van a vacunarse contra el Covid-19 representan una cantidad muy reducida. “Eso nos da una buena noticia, que es que los grupos que se consideran más extremos o antivacunas siguen siendo muy minoritarios en Argentina”, remarca.

En relación con el acceso, lo que se observa cuando se tienen en cuenta los resultados de los tres años de investigación es que hubo una gran caída en 2020, debido a las restricciones a la movilidad, y una recuperación durante el año pasado. Sin embargo, Walter llama a la acción temprana: “Es hoy el momento de empezar a implementar estrategias, por ejemplo, de comunicación más efectiva sobre vacunas, para que las personas no tengan dudas o no posterguen su vacunación ni la de sus familiares a cargo. Necesitamos estrategias más masivas de vacunación”.

José Boggiano, director de Enashu, llama la acción a los espacios gubernamentales, pero también a la comunidad: “Lo primero que debería darse es una decisión política de revertir esta situación. Por ahora, lo veo muy difícil, por lo cual los grupos u ONG que trabajan en salud tenemos mucho trabajo y necesitamos de la ayuda de la sociedad para poder mantener nuestro trabajo sanitario en poblaciones de alto riesgo.”

 

 

Cómo conectarse

Médicos Sin Fronteras: www.msf.org.ar/

Enashu: www.asistenciahumanitaria.com/

Fundación Bunge y Born: www.fundacionbyb.org/

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