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Estos atletas practican deportes adaptados de alto rendimiento y representaron a la Argentina en los Juegos Parapanamericanos de Lima. Las dificultades que enfrentan a diario van más allá de las limitaciones físicas, pero no logran vencer sus ganas de ir por más.

 

Texto Marysol Antón.

 

Se juega por la camiseta. Y en el caso de los deportistas paralímpicos, la frase cobra otra dimensión. Es que cuando van a participar de competencias internacionales representando a la Argentina reciben parte del equipamiento, pero eso no incluye a la albiceleste, que es comprada por ellos mismos o por las distintas federaciones. Así, con un dato que parece de color pero que es todo un símbolo del lugar que ocupa el deporte adaptado en el país, se pueden pintar las dificultades que atraviesan a diario los deportistas con discapacidad (física o intelectual), que van desde poder trasladarse, hasta encontrar un espacio donde entrenar.

La preparación para los Juegos Parapanamericanos de Lima 2019, que tuvieron lugar en la capital peruana entre el 26 de julio y el 11 de agosto, fue intensa: la mayoría de los deportistas argentinos entrenan seis días a la semana y muchos lo hacen en doble turno. Concentrados, todos coinciden en algo: necesitan más visibilidad para poder conseguir sponsors. Es que para estos seleccionados lo más difícil es reunir los fondos necesarios para solventar los gastos que implica ir a las competencias, mantener los equipos que los asisten (psicólogos, entrenadores, kinesiólogos) y contar con los materiales específicos de cada disciplina.

 

Superar obstáculos

Parte de la delegación argentina en Lima estuvo integrada por el seleccionado de rugby en silla de ruedas. Este deporte, que se practica en el país desde 2005, se está desarrollando gracias a la Unión Argentina de Rugby (UAR) y la Fuar, fundación que surgió dentro de la institución. “Como preparación para los Juegos Parapanamericanos estuvimos de gira por Costa Rica. El Estado nos cubrió la gira y nada más. Las sillas, que son compradas en el exterior porque las nacionales no son aptas para las competencias de alto rendimiento, las tenemos gracias a la fundación. Pero, por ejemplo, somos nueve en el equipo y debemos solventar los costos de encontrarnos. Muchos logran pasar el entrenamiento como una sesión de terapia, entonces las obras sociales cubren el viaje, pero no siempre pasa. También sería ideal tener centros de entrenamiento en cada provincia, un equipo en cada una”, explica el deportista Juan Foa, quien trajo la actividad al país junto con Ignacio Rizzi.

Rolando Loustric, representante de la selección nacional de tenis de mesa, coincide en que uno de los grandes obstáculos es viajar todos los días a entrenar. “Cuando estás en silla terminás viajando en remís, porque esperar el colectivo y que puedas subir puede llevarte más de media hora, sobre todo si vivís en provincia”, describe. Y es directo al contar cómo influyen los resultados para su financiamiento y el de sus colegas: “Si no conseguís una medalla, te sacan la beca”.

“En el Parapanamericano, por ejemplo, si competís en una categoría en la que sólo participan cinco países o menos no te dan la beca. Esto es una nueva restricción”, agrega Loustric, tras describir cómo se fue aplicando un recorte de fondos para el deporte paralímpico luego de que el Ente Nacional de Alto Rendimiento Deportivo (Enard) dejó de cobrar el impuesto a la telefonía celular en 2018. “Para ser becado es muy exigente el ritmo de entrenamiento; en nuestro deporte necesitamos sparrings, entonces hay compañeros que con la beca les pagan a ellos para entrenar”, aclara, dejando al descubierto que el deportista pone mucho más que esfuerzo físico para competir.

 

Ver las capacidades

“Viví dos etapas en el financiamiento. La primera, cuando estaba la Secretaría de Deportes, que cobrabas salteado y era imposible vivir de la natación. Después, con la creación del Enard, que apoya el alto rendimiento, cambió todo. Actualmente tengo dos becas, de la Agencia de Deporte Nacional y del Ente”, cuenta Daniela Giménez, nadadora e integrante de la selección desde 2007.

Ganadora de cinco medallas en los Juegos Parapanamericanos de Toronto 2015, Daniela manifiesta: “Para nosotros es importante que las empresas vean a los deportistas paralímpicos como potenciales socios, porque no podemos pedirle todo al Estado siempre. Creo que le estamos allanando el camino a las futuras generaciones”.

“El deporte paralímpico argentino viene en ascenso hace unos años. Es el resultado del trabajo de las asociaciones y federaciones de las distintas disciplinas, que están unidas en el propósito de que sean cada vez más los niños y niñas que puedan practicar deportes, primando sus capacidades por sobre sus discapacidades”, asegura a su vez el periodista especializado en deporte adaptado Germán Mattar.

Para el comunicador, lo que falta es trabajar en las escuelas. “Es el primer escenario en el que se debe trabajar por la inclusión, acercando al deporte adaptado a los chicos y sus familias, que sientan que va a transformar verdaderamente sus vidas para bien, permitiéndoles construir sus identidades”, resume Mattar.

 

Cómo conectarse | Comité Paralímpico Argentino: www.coparg.org.ar

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