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Si bien las empresas hicieron un importante recorrido desde 2015 todavía tienen trabajo por delante para alinearse con los Objetivos de Desarrollo Sostenible. La medición y la construcción de indicadores continúan siendo los desafíos pendientes.

Texto Flor Beniaminovich.

 

La Agenda 2030, adoptada por las Naciones Unidas, define el desarrollo sostenible como la articulación virtuosa entre crecimiento económico, inclusión social y sostenibilidad ambiental, sin dejar a nadie atrás. Los principales temas que aborda son la erradicación de la pobreza, proteger el planeta y asegurar el desarrollo sostenible. En esta agenda se incluyen los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), que dan un marco para abordar estos temas desde múltiples puntos de entrada.

En septiembre de 2015 se aprobó la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible. Allí se establecieron 17 Objetivos y 169 Metas que deberán alcanzarse para 2030. La agenda trata aspectos cruciales en materia de educación, vivienda, seguridad alimentaria, provisión de servicios básicos, desarrollo urbano, protección social y gestión del riesgo de eventos catastróficos. Incorpora la noción de bienes de interés colectivo, como la protección de los océanos, la atmósfera y la biodiversidad, temas centrales en la defensa del medio ambiente.

Teniendo en cuenta que la actividad empresarial, la inversión y la innovación privadas son los grandes motores de la productividad, el crecimiento económico inclusivo y la creación de empleo, para el liderazgo en el logro de los ODS no puede prescindirse del sector privado. Las empresas están equipadas de forma única para ofrecer cambios innovadores a gran escala, desarrollar mejores prácticas y crear el impulso hacia el progreso.

Además de las acciones individuales que las compañías pueden llevar a cabo, es muy importante su participación en una alianza global por el desarrollo. Esto implica que todos los organismos, tanto públicos como privados, deben compartir conocimientos, experiencia, tecnologías y recursos financieros para apoyar el logro de los ODS en todos los países, creando alianzas estratégicas eficaces. Sólo de esta forma, las prioridades y objetivos de gobiernos, sociedad civil y sector privado confluirán y producirán un esfuerzo conjunto capaz de conseguir que el desarrollo sostenible sea una realidad.

Si bien las empresas hicieron un importante recorrido desde 2015 hasta la actualidad, todavía quedan muchos pendientes. Por eso son valiosas las iniciativas como el programa Conectando empresas con los ODS, desarrollado por el Consejo Empresario Argentino para el Desarrollo Sostenible (Ceads) y Ernst & Young Argentina. Su objetivo es visibilizar propuestas innovadoras de empresas que integran el Ceads y contribuyen con los ODS, con la finalidad de entender hacia dónde van los esfuerzos en la construcción de la adaptación nacional de la Agenda 2030. El programa ya cuenta con 303 iniciativas, presentadas por 75 empresas, que en conjunto abordan 116 de las 169 metas de los 17 ODS. Los sectores industriales que más contribuyeron a la plataforma fueron el de alimentos y bebidas (16,5 por ciento), petróleo y gas (15,8 por ciento) y servicios públicos (12,5 por ciento).

Los ODS 12 (Producción y consumo responsables), 4 (Educación de calidad), 8 (Trabajo decente y crecimiento económico) y 5 (Igualdad de género) fueron los que mayor cantidad de contribuciones recibieron. En cuanto al impacto geográfico, el 55 por ciento de las iniciativas se encuentra distribuidos en las provincias de Buenos Aires, Mendoza, Córdoba, Neuquén y Salta.

 

Convergencia

Viviana Barilá, jefa de Sustentabilidad de Metrogas, observa que al principio, los ODS eran temidos por su exhaustividad. “Luego fueron mostrando su pertinencia dinámica, que dio encuadre a temas que incluso inicialmente no tenían resonancia. La inclusión del sector privado permitió la convergencia de muchas herramientas que fortalecieron la articulación. Para Metrogas, trabajar la concordancia de programas y las expectativas de desarrollo desafió los abordajes y el mapa, hoy, deja ver el territorio. Esta experiencia se enriqueció al trabajar juntos, desde el Instituto Argentino del Petróleo y del Gas, y con el apoyo del Ceads. No es una tarea fácil y nos queda mucho por hacer, pero en concordancia e interrelación, tal como se plantean los ODS, seguro el camino será mejor”.

 

Inspiración

Por primera vez desde el lanzamiento de la plataforma de Ceads, de la mano de Cervecería y Maltería Quilmes se sumó una iniciativa para el ODS 14 (Vida Submarina). Además, la empresa tomó un fuerte impulso con estos objetivos desde que en 2018 lanzó la plataforma 100+Sustentabilidad, donde trabaja en objetivos concretos en áreas como energías renovables, packaging circular, agua, cadena de valor, agricultura sustentable y comunidad, que tienen relación directa con los ODS. Como un aporte concreto al ODS 7 (Energía asequible y no contaminante), este año inició la construcción del Parque Eólico Budweiser, que en 2020 le permitirá abastecerse 100 por ciento con energía renovable.

“Desde Cervecería y Maltería Quilmes celebramos la existencia de los ODS y los reconocemos como ejes inspiradores sobre los cuales desarrollar nuestro trabajo diario. Son objetivos ambiciosos, pero confiamos en que se pueden lograr con un trabajo en conjunto de todos los actores”, comenta Vanesa Vázquez, gerente de Sustentabilidad de la firma.

 

Desafíos

En Prudential Seguros están convencidos de que el crecimiento del negocio no debe ser a expensas del planeta y de las personas. La estrategia de sustentabilidad está materializada en los cuatro pilares de gestión responsable: fortaleza financiera, enfoque en el talento, orientación al cliente e impacto responsable. “El desafío está en que cada compañía defina estándares de gestión propios que sean capaces de responder a las problemáticas más urgentes del mundo. Creo que en Argentina se vienen realizando muchísimos avances en los últimos años en materia de sustentabilidad. Podemos decir que en el último año, sobre todo, se ha trabajado mucho en el tema de género”, enfatiza Jesica Lores, Responsable de RSE y Sustentabilidad de la aseguradora.

 

Oportunidades

“La generación de valor que trasciende lo económico en el universo de los negocios se ha convertido en una meta para muchos. Ante los crecientes desafíos que eso nos plantea, los ODS son una interesante hoja de ruta en la búsqueda de soluciones que contribuyan al crecimiento de la comunidad, promoviendo oportunidades de empleo, generando valor social, fortaleciendo los sistemas educativos y generando alianzas que contribuyan al debate público”, afirma Marcela Cominelli, gerenta de Relaciones Institucionales de la fabricante de electrodomésticos Newsan.

Para Cominelli, en la Argentina se generaron avances en la incorporación de los ODS en la matriz de negocio, así como también con el enfoque de derechos en la política pública. “Creemos que el gran desafío de los próximos años será que las empresas logren un proceso de integración plena de los ODS a la matriz de toma de decisiones, logrando así también el efecto derrame hacia sus cadenas de suministro”, añade.

 

Transformación

A cuatro años del lanzamiento de la Agenda 2030, la tarea de sensibilización y difusión global alcanzó en mayor medida a los distintos sectores de la sociedad y las empresas también fueron destinatarias de este gran esfuerzo comunicacional. Al ritmo del aumento en la movilización y toma de conciencia colectiva, los niveles de compromiso y madurez en las acciones también han ido evolucionando.

En este sentido, Julián Ferrer, referente de Responsabilidad Corporativa Cono Sur de Cargill, considera que “la agenda de los ODS se ha estado incorporando, sin prisa y sin pausa, en la agenda empresarial en general. Por supuesto, existen situaciones muy distintas debido a la diversidad de sectores y realidades en el ámbito empresarial. Desde mi perspectiva, hay un cambio significativo en pasar de un enfoque monodimensional (el desarrollo, la economía) a uno multidimensional, que representan los ODS. No necesariamente me refiero a casos, que los hay desde hace largo tiempo, sino al abordaje de la agenda completa como propósito u hoja de ruta. Ese es el camino que se está transitando y la transformación es lenta”, remarca.

En cuanto a la contribución al cumplimiento de los ODS, Ferrer considera que es dispar. Observa un mayor aporte en lo relativo a los ODS 8 (Trabajo decente y crecimiento económico) y 9 (Industria, innovación e infraestructura).

 

Compromisos

Según un informe publicado por Rigou consultores y Tres Mandamientos a fines de 2018, de las empresas que cuentan con indicadores alineados a los ODS, el 80 por ciento presenta reportes de sustentabilidad. Esto lleva a concluir que las herramientas de reporte que las firmas utilizan al trabajar con indicadores de sustentabilidad facilitan la alineación a los ODS. Sin duda, la medición y la construcción de indicadores continúan siendo los grandes desafíos pendientes en la Agenda 2030. La gestión con proveedores también ocupa un lugar muy rezagado en los modelos empresariales.

La directora de Comunicación y Asuntos Públicos de Securitas Argentina, Patricia Sclocco, opina que la agenda de los ODS indica el camino a seguir como opción de mínima. “Sus métricas y desafíos vienen a profundizar la agenda que marcó hace 15 años el Pacto Global (de Naciones Unidas), con sus diez principios fundamentales. Una agenda que logró transformar para siempre la forma de hacer del empresariado en problemáticas reales como lo eran el trabajo infantil, el trabajo de calidad, compromisos medioambientales, temas de salud como el VIH. También a partir de allí se sentaron las bases de temáticas como diversidad y transparencia, desafíos que nos plantean los ODS y que vienen a profundizar el plan de avance para conseguir un compromiso cada vez más profundo de las empresas con la sustentabilidad”, sostiene.

 

Articulación

Para Sergio Faifman, CEO de Loma Negra, el balance en las acciones vinculadas con los ODS “sin duda es positivo, aún entendiendo que queda camino por recorrer. En los últimos años, muchas organizaciones los incorporaron dentro de su estrategia corporativa de sostenibilidad. En nuestro caso, hemos alineado las acciones de sustentabilidad y de responsabilidad social que ya veníamos llevando a cabo a los distintos ODS”, aunque destaca que en el caso de esa compañía están poniendo el foco principalmente en cuestiones referidas a “Igualdad de Género y Alianzas para Lograr Objetivos”. “El desafío y la oportunidad están puestos en tener una visión superadora a la propia agenda, que trascienda logrando una sinergia entre organizaciones públicas y privadas, formando redes que permitan el logro en el cumplimiento de los ODS en todo el país”, reflexiona Faifman.

 

Impacto

La Jefa de RSE de Banco Comafi, Laura Gianazza, no tiene dudas sobre el avance de los ODS en los últimos años. “Las empresas cada vez se comprometen más y orientan su gestión en generar un impacto positivo en la comunidad, teniendo en cuenta los objetivos de desarrollo sostenible. Surge así una nueva forma de hacer negocios, en la cual no sólo se asumen compromisos económicos sino también ambientales y sociales que mejoran la competitividad de las compañías. Si bien considero que el balance es positivo, todavía queda mucho camino por recorrer. El gran desafío es continuar profundizando el trabajo en red entre empresas, sector público y Organizaciones de la Sociedad Civil, para generar un mayor impacto”, expresa Gianazza. Para la ejecutiva, otro punto muy importante a seguir trabajando tiene que ver con contribuir a que las pequeñas y medianas empresas también asuman la cultura de la sustentabilidad en su gestión cotidiana.

 

Desarrollo

Para la directora de Comunicación y Relaciones Institucionales de Naturgy, Bettina Llapur, todavía es pronto para realizar un balance de los ODS y estimar el porcentaje de cumplimiento. “De todas formas marcan un norte –afirma–, son una hoja de ruta para que tanto el sector público como el privado, el tercer sector y la sociedad civil en general puedan ayudar con sus planes, programas y estrategias a contribuir al desarrollo económico, social y al cuidado medioambiental del planeta. Si bien en Naturgy trabajamos para que en todos nuestros programas y actividades se intenten cubrir los distintos ODS, hemos hecho especial foco en el 7 (Energía asequible y no contaminante), 12 (Producción y consumo responsables), 8 (Trabajo decente y crecimiento económico), 10 (Reducción de desigualdades) y 4 (Educación de calidad)”, puntualiza.

Si bien aún hay mucho camino que recorrer para cumplir los desafíos de la Agenda 2030, a la hora del balance, los referentes del sector privado observan una mejora en la adopción e implementación de los ODS como eje de gestión. La alineación con los Objetivos de Desarrollo Sostenible definitivamente está en marcha. Y para lograr mayor impacto a mediano plazo será clave la articulación entre los distintos sectores involucrados en el progreso de la sociedad.

 

 

Opinión

Los desafíos de la Sustentabilidad // Por Alberto Willi*

Las áreas de Sustentabilidad en las empresas tienen un desafío parecido: generar un cambio cultural hacia dentro y trabajar más colaborativamente hacia fuera. La agenda de sustentabilidad está clara, guiada principalmente por los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). En contextos como los de Latinoamérica, el eje social se debate entre temas como educación, inclusión, y trabajo decente, y el eje ambiental ha avanzado guiado por desarrollos tecnológicos y regulaciones locales e internacionales. La agenda de sustentabilidad va hacia la configuración de modelos de negocio de triple impacto más coherentes y orgánicos.

La sustentabilidad trae una nueva mirada, una nueva lógica y el gran desafío es poder implementar ese cambio cultural. Así, tanto la dinámica de arriba hacia abajo, como las más espontáneas tienen que estar unidas. Que la alta dirección defina un presupuesto anual y apoye un comité de sustentabilidad multi-área que proponga ideas es una buena forma de conjugar estas dinámicas. Los cambios culturales tienen que tener mucho empoderamiento de todos los actores.

Los desafíos de la sustentabilidad son problemas complejos. Por más que las empresas tienen capacidad de implementar programas y financiamiento, no pueden hacerse cargo de estos problemas en forma aislada. No es lo mismo implementar un programa de inclusión laboral hacia el interior de la organización, que trabajar en estos temas hacia fuera, con entes gubernamentales y organizaciones de la sociedad civil. Las empresas se tienen que empezar a acostumbrar a que una parte de la agenda es pública, y como tal necesita de muchos grupos de interés coordinados al mismo tiempo.

Estas dos dimensiones, no trabajar de forma sistemática hacia dentro en el cambio cultural y no trabajar colaborativamente hacia fuera, son las dos grandes barreras para llevar a la Sustentabilidad al próximo nivel

dentro de las organizaciones, y por eso mismo se vuelven los desafíos más críticos.

*Profesor IAE BS, Universidad Austral.

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