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Miles de inmigrantes y descendientes de africanos llegaron al país en las últimas décadas. Esta comunidad, cada vez con mayor presencia, debe enfrentar la discriminación, el racismo y la violencia policial. Alerta de las organizaciones que brindan asistencia y preservan la cultura afro.

 

Texto Alejandro Cánepa.

 

De Cabo Verde, Angola, República Democrática del Congo, Senegal. De Liberia, Guinea, Nigeria, Malí. O quizá de Ghana. La presencia africana en Argentina hunde sus raíces en todas esas naciones, que aportaron y aportan miles de personas que viven y trabajan en el país. Distintas organizaciones agrupan tanto a los afrodescendientes como a los inmigrantes de ese continente, con el objetivo de reivindicar sus culturas y, al mismo tiempo, luchar contra la discriminación, un mal que subsiste aunque la sociedad apenas lo percibe.

Lisa María Montaño Ortiz nació en la ciudad colombiana de Cali en 1987 y desembarcó en Argentina en 2011. “Sólo cuando llegas a la Argentina te remarcan que eres negra y que todos los negros que había en el país se murieron. Es como un cuento demasiado rebuscado como para que no te genere dudas y te lleve a cuestionártelo”, cuenta a Tercer Sector esta mujer, que estudia la carrera de Comunicación Audiovisual en la Universidad Nacional de San Martín (Unsam). “En 2016 empecé una especie de militancia periodística sobre este tema y salí a buscar gente negra, como un tesoro escondido”, agrega. Así, se sumó a las tareas de difusión de la Comisión Organizadora del 8 de Noviembre, Día Nacional de los Afroargentinos y de la Cultura Afro.

Se trata de una jornada en la que se realizan distintas actividades para volver visibles las riquezas de esas tradiciones, el aporte a la historia y la economía del país y las problemáticas actuales que involucran a personas de la comunidad. Pero hablar de África y su diáspora es hacerlo de muchos países diferentes. Por caso, la inmigración caboverdiana se radicó a lo largo del siglo XX en zonas portuarias de la periferia de Buenos Aires, como Dock Sud, San Fernando o Ensenada, ya que la mayoría de sus integrantes se dedicaban a trabajar en barcos. “Seremos unos 25 mil descendientes de caboverdianos en el país”, dice Miriam Gomes, nacida en Argentina y durante muchos años presidenta de la Unión Caboverdiana de Socorros Mutuos, ubicada en Dock Sud, en donde se realizan todos los meses fiestas y comidas especiales.

Recientemente jubilada como profesora de Literatura, Gomes asegura que “hubo un trabajo muy bien organizado desde las estructuras de poder y los medios hegemónicos para crear la idea de una Argentina blanca y europea” y que en el país hay mucho más racismo del que se reconoce. “Negra de mierda, andate a tu país”, recuerda que le dijeron en un supermercado, a lo que ella respondió: “Perdón, no sabía que Dock Sud era una república independiente”. Más allá de su caso puntual, explica que hoy por hoy las personas senegalesas son quienes más sufren discriminación y violencia.

 

Desde el oeste africano

La Asociación de Residentes Senegaleses en Argentina (Arsa) agrupa a quienes llegaron al país desde ese territorio del oeste africano. En su mayoría, se dedican al comercio. “Antes había muchos vendiendo bijouterie, pero ahora se dedican más a la ropa o a vender accesorios”, cuenta Arfeng Diedhou, presidente de Arsa, que también se dedica al comercio. “En general, la gente viene de Senegal acá porque se lo recomendó un amigo o un familiar que ya vive en el país”, explica. Lo que demuestra que esa comunidad no hace ni más ni menos que copiar el método que aplicaron millones de inmigrantes españoles, italianos, polacos y árabes en las primeras décadas del siglo XX.

Los principales reclamos de Arsa son facilidades para obtener el DNI y que puedan continuar con la venta callejera. “El tema de los documentos es fundamental, porque así es imposible tener un trabajo legalmente registrado. Lo ideal sería una amnistía para quienes ingresaron sin papeles al país”, dice Diedhou. “En cuanto a la venta, lo bueno sería que nos den un galpón, un salón o una feria donde podamos trabajar”, agrega. Y denuncia: “La policía está violenta, en particular en los últimos tiempos”.

Miriam Gomes respalda lo dicho por Arfeng y redobla la apuesta: “Es muy grave lo que está pasando, todos los días hay acoso policial contra chicos senegaleses. Les roban dinero y los teléfonos, les pegan, todo sin órdenes judiciales”. En un país que presume de ser un “crisol de razas”, los afrodescendientes y los inmigrantes africanos luchan por hacerse un lugar. Ya sea a través de la reivindicación de sus ancestros, culturas, religiones, comidas y aportes sociales, como también con la denuncia de las arbitrariedades y racismos del presente.

 

Cómo conectarse

Unión Caboverdiana de Socorros Mutuos: 4201-9142

Arsa: Facebook: Asociación de Residentes Senegaleses en Argentina

Comisión Organizadora del 8 de Noviembre: comision8denoviembre@gmail.com

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