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Para muchas personas, el aislamiento disparó cuadros de angustia y ansiedad que derivaron en el consumo de sustancias.

Varias organizaciones conformaron grupos virtuales para brindar contención.

 

Texto Mariano Barragán.

 

El avance de la pandemia y la implementación del Aislamiento Social, Preventivo y Obligatorio (ASPO) generó cambios drásticos en la vida cotidiana. La cuarentena trastocó las conductas e impactó en la salud mental. Según un estudio realizado por el Instituto de Neurociencias Cognitivas y Traslacional de Conicet-Fundación Ineco-Universidad Favaloro, uno de cada tres argentinos desarrolló síntomas depresivos-ansiosos como producto del encierro.

“La pandemia apareció abruptamente, nos frenó el cuerpo pero no la cabeza. Es sumamente lógico que ante esta situación las personas sientan angustias, miedos o ansiedades”, analiza la licenciada en Psicología Noelia Lorenzo. Si bien la vulnerabilidad se percibe en todo momento, poder expresar las dificultades personales permite tener más capacidad para superarlas. “La alarma debe estar puesta en que esas sensaciones no nos desborden. Para eso es necesario poner en palabras todo los que nos pasa”, describe Lorenzo.

 

Consumo de sustancias

Los trastornos emocionales se potencian en personas con consumos problemáticos de sustancias, dado que presentan una base psicoafectiva más frágil. El aislamiento incrementa la inestabilidad y crecen los riesgos de recaída. La droga o el alcohol son la válvula de escape, un intento fallido de obtener bienestar. “El encierro agudiza la neurosis colectiva y está más latente la posibilidad de bajar los brazos”, asegura Marcelo, miembro del Comité de Información Pública de Alcohólicos Anónimos de Argentina (AA).

Una encuesta realizada a nivel nacional por la Facultad de Psicología de la Universidad de Córdoba reveló que el 73,2 por ciento de los consultados consumió alcohol, nicotina, cocaína, marihuana, LSD, éxtasis y/o psicofármacos durante la cuarentena. Por su parte, un estudio efectuado por el Observatorio de Adicciones y Consumos Problemáticos de la Defensoría del Pueblo de la Provincia de Buenos Aires indicó que el 21 por ciento de los consumidores de sustancias psicoactivas aumentó la ingesta en el trascurso del ASPO.

Estos datos se relacionan con el incremento de consultas y la afluencia de nuevos integrantes que evidenciaron en este tiempo tanto Alcohólicos Anónimos como Narcóticos Anónimos (NA). “A partir del avance de la pandemia, recibimos más llamados y tuvimos ingreso de gente nueva”, expresa Marcelo. “Nosotros teníamos un promedio de 20 o 30 personas en cada grupo. Ahora pasamos a tener 200”, agrega Emilio, miembro del Comité de Relaciones Públicas de NA.

 

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