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Ante el diagnóstico de encefalopatía crónica no evolutiva de su pequeña hija, una madre creó una marca de juguetes pensados para chicos con discapacidad y un espacio de contención para los padres.

 

Texto Magalí Sztejn.

 

“Surgió como una forma de canalizar lo vivido y traducirlo en algo positivo. Fue una manera de empezar a ver el vaso medio lleno”, cuenta Daniela Briñon sobre Zona de Sentidos, un emprendimiento que surgió cuando se enfrentó al desafío de conseguir material para la estimulación de su hija Sofía, que nació prematura y con una encefalopatía crónica no evolutiva (Ecne), pero también ante la necesidad de compartir experiencias con otros padres que estaban atravesando una situación similar. De este modo, en 2013 creó un blog que fue declarado de interés legislativo por la Cámara de Diputados de la provincia de Buenos Aires y funciona como un canal de información y un espacio de contención. “Ingresar –reconoce Daniela– en este recorrido a ciegas es muy complejo y agotador”.

Otra parte importante del proyecto es la tienda online de juguetes y equipamiento, especialmente pensados para niños con discapacidad, si bien pueden ser utilizados por todos los chicos. “Fue una búsqueda puntual sobre las necesidades que se iban planteando. Nos guiamos bastante por lo que piden los papás y los terapeutas”, señala Briñon. Los productos son desarrollados para impulsar el aprendizaje, la autonomía, la creatividad, la comunicación, la estimulación sensorial, socioemocional y motriz. Ofrecen, por ejemplo, una caja de texturas, pinceles con mangos más gruesos, cepillos vibradores, bodies con y sin apertura de botón gástrico y una plataforma de balanceo. Si bien hay juguetes nacionales e importados, Zona de Sentidos también se animó a incursionar en la fabricación, aunque la emprendedora advierte que en ese aspecto existen trabas. “Cuesta ponerlo en funcionamiento por un tema de escala”, sostiene, antes de aclarar que “algunos fabricantes lo ponen en marcha, aunque no tenga mucho rédito”, y entonces se forma “una cadena más amorosa”.

El próximo paso será armar una sociedad civil con el objetivo de ampliar el apoyo a los papás. “Hay padres que buscan un producto simple y cuando vienen a retirarlo nos quedamos hablando de otras tantas cuestiones en común. Cuando uno tiene un camino recorrido está bien transmitírselo a otros. Se siente una sensación hasta reparadora, genera un poco de calma”, cuenta esta especialista en comunicación, que siempre quiso emprender, pero no había encontrado el rubro hasta que un día, dice, surgió naturalmente. Es por eso, que hoy su deseo es chiquito y grande a la vez: “Mi sueño es que las familias que tienen niños con discapacidad logren una vida lo más plena posible, que puedan ser felices con la situación de vida que les tocó”, resume Briñon.

 

Cómo conectarse | Zona de sentido: www.zonadesentidos.com // info@zondesentidos.com

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