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Oli fue presentada oficialmente en la Legislatura porteña. Es producida por la empresa nacional Casita de Muñecas, con el asesoramiento de la Asociación de Síndrome de Down de la República Argentina.

Texto Rocío Galván.

 

El juego es fundamental para los niños. A través del juego, los más chicos interactúan, aprenden, sociabilizan y construyen una imagen del mundo y de sí mismos. Hace muchos años, pero no tan lejos, los muñecos tenían cánones estéticos rígidos, que comúnmente se replicaban en los dibujos animados y en los programas de televisión. Hoy eso está cambiando y los rasgos comienzan a diversificarse para que cada vez más niños puedan encontrarse y verse representados en esos compañeros inseparables de la infancia.

La idea comenzó con una queja íntima y contundente: los creadores del producto escucharon la historia de una niña a la que no le gustaban los muñecos porque no se parecían a ella. La nena tiene trisomia 21, una alteración genética de los cromosomas del par 21 que provoca discapacidad intelectual y que el médico John Langdon Down describió en 1866. Popularmente se lo conoce como síndrome de Down.

“Cuando escuchamos eso se nos puso la piel de gallina, sentimos que teníamos que hacer algo para ayudar a esta nena y otros nenes más que seguramente estén pasando por lo mismo”, expresó Federico Galanterni, director de Casita de Muñecas, empresa que funciona en el barrio porteño de Villa Soldati. “Hace más de dos años que estamos trabajando en este proyecto y tuvimos la convicción de hacer un producto nacional de calidad. Oli nació para apoyar la pluralidad y fomentar, desde la niñez, la diversidad”, remarcó.

 

Viva la diferencia

La firma se dedica a producir 60 modelos diferentes de muñecos para diversos públicos, algunos de los cuales reproducen los gestos y también los movimientos de los bebés. En el caso de Oli hay un modelo masculino y otro femenino, con cabello oscuro y ojos claros, que puede mover los brazos, las piernas y la cabeza.

Por su parte, Pedro Crespi, director ejecutivo de la Asociación de Síndrome de Down de la República Argentina, entidad que asesoró en la producción de la muñeca, sostuvo en diálogo con Tercer Sector que el principal objetivo de la participación de la entidad en el proyecto fue “que se entendiera esta iniciativa como una acción de responsabilidad social. Buscábamos que no se hiciera únicamente un juguete pensado para las personas con discapacidad, sino uno que contemple el valor de la inclusión y que fuera para todos los chicos”.

El referente de la ONG consideró, además, que el impacto de estos muñecos llegará también a los adultos. “Oli tiene un valor muy importante para promover la inclusión de manera artesanal: el hecho de que haya un muñeco con discapacidad en una casa o que lo elijan los chicos, seguramente va a interpelar a más de un padre que tal vez por motu propio no lo estaría comprando. Los chicos, desde abajo hacia arriba, van transformando aquellas actitudes y prejuicios que muchas veces tenemos y transforman muros en puentes”, subrayó.

 

Cómo conectarse

Casita de Muñecas: www.casitademuñecas.com

Asociación de Síndrome de Down: www.asdra.org.ar

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