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Orientación y Movilidad es un sistema pensado por dos estudiantes de diseño industrial para que las personas ciegas puedan crearse planos mentales de los espacios por los que transitan. Se trata de una herramienta integradora que fue premiada.

Texto Marysol Antón.

 

Si bien la gran mayoría de los insumos que se fabrican para las personas con discapacidad visual son realizados a baja escala o de manera artesanal, Carolina Castagna y Daniela Bernini detectaron un punto en el cual el diseño podía hacer su aporte superador. Cuando ambas estudiantes tuvieron que presentar el trabajo final de la carrera para conseguir el ansiado título de diseñadoras industriales, lejos de hacer algo rápido para llegar a ese objetivo se tomaron su tiempo, pensaron, investigaron y crearon una solución que está a punto de salir al mercado. Se trata de OyM (Orientación y Movilidad), un sistema de piezas transportables, interconectables y desarmables que facilita el armado de planos 3D en distintos espacios habitacionales.

“Investigamos el tema de los planos de movilidad durante un año. Las personas con discapacidad visual, especialmente los niños, necesitan de estos para hacerse una imagen mental, así pueden conocer la distribución y dimensión de los espacios por los que transitan (colegio, club, gimnasio, universidad y hasta su propia casa). Son necesarios, pero siempre fue difícil que los padres o maestros les hicieran maquetas, porque había que hacerlas de un modo casero y también era trabajoso tener que crear una para cada lugar”, explica Castagna.

 

Simple y lúdico

Como los ladrillitos de encastre, OyM posee una base y piezas que se montan sobre ésta, más otras que se aplican formando los muros o que simbolizan las escaleras. “Las piezas tienen cuatro texturas distintas: cruces, círculos, cuadrados y lisas, para que los usuarios puedan determinar cuál quieren asignar a cada ambiente. Por ejemplo, los pasillos pueden ser cruces y los cuartos círculos. Además, se les dio colores contrastantes para quienes tienen disminución visual pero algo ven. Lo pueden usar los niños a partir de los 4 años, porque también estimula la motricidad fina”, describe Castagna, quien vive en Córdoba y trabaja con su socia a la distancia, pues Bernini reside en Santa Fe.

Entre las bondades del producto, por su simpleza en el diseño, se destaca la posibilidad de unir bases para generar planos más grandes. Del mismo modo, se puede sumar una base sobre otra para armar estructuras de varios pisos. “Estos planos brindan detalles concretos de las características de cada lugar por el que se desplazará la persona, le ofrece información acerca de sus ubicación, dirección y distancia. Una vez usado, se puede desarmar y crear un nuevo escenario, como la casa de sus abuelos, tíos, amigos o cualquier espacio que necesite conocer”, agrega.

Además, este sistema tiene una función lúdica e integradora, pues si bien está pensado para niños ciegos, quienes ven también lo usan y se suman a la creación. Como lo definen sus creadoras, “es un juego universal, accesible para todos. Algunos han formado laberintos, otros desarrollaron juegos para aprender matemática. Rompe las barreras, es inclusivo y eso es un gran aprendizaje”, afirman con una gran sonrisa.

Uno de los momentos más importantes de todo el proceso creativo fue cuando se hicieron los primeros testeos. “Participaron chicos, terapistas y maestros. Fue sumamente gratificante, cada vez que lo mostrábamos nos decían: ‘por favor, háganlo. Gracias por pensar en nosotros’. Lo que pasa es que la discapacidad no es un mercado que resulte tentador, porque no es redituable”, advierten ambas diseñadoras.

 

Cómo conectarse: Club OYM: www.cluboym.com

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