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La Unesco y la Fundación ProYungas organizaron junto a la empresa Ledesma y el CEADS un encuentro para presentar casos de éxito en producción y conservación de biodiversidad.

La producción de bienes y la conservación del medio ambiente pueden ser complementarios y generar un círculo virtuoso, y ciertos casos lo reflejan. Para generar un ámbito de diálogo sobre estos casos, se desarrolló en Jujuy un seminario internacional sobre gestión empresarial en reservas de biosfera y otras áreas de alto valor ambiental.

De este encuentro participaron la Unesco -encabezada por la directora de su oficina regional para América Latina y el Caribe, Lidia Brito-, el CEADS (Consejo Empresario Argentino para el Desarrollo Sostenible), la Fundación ProYungas y distintas empresas de Argentina, como Ledesma, Citrícola San Miguel, Citrusvil, Massalin, Arauco y Tabacal, además de algunos organismos certificadores.

Además, estuvieron presentes el subsecretario de Desarrollo Institucional Productivo de la Nación, Andrés Peña, y representantes de organizaciones que trabajan en conservación de reservas en Brasil y Paraguay. Por ejemplo, la Reserva de Biosfera de la Mata Atlántica, que abarca cerca de 80 millones de hectáreas en 15 estados a lo largo de la costa oriental de Brasil.

En sus presentaciones, las empresas explicaron su contribución a los Objetivos del Desarrollo Sostenible (ODS) en general, y a la conservación de los bienes y servicios ecosistémicos en particular.

 

Ledesma y las Yungas

En 2007, Ledesma elaboró con la Fundación ProYungas un Plan de Ordenamiento Territorial, por el cual se comprometió a preservar 100.000 hectáreas de sus propiedades en Jujuy para las futuras generaciones. Por cada hectárea cultivada con caña de azúcar o cítricos, Ledesma destina dos hectáreas de bosques nativos y sistemas naturales a su conservación.

A esto se suman las 76 mil has que ocupa el Parque Nacional Calilegua, que Ledesma donó 40 años atrás, con el fin de preservar un área representativa de las Yungas o selvas subtropicales de montaña.

En su área de preservación de las Yungas, Ledesma instaló cámaras sensibles al movimiento para estudiar la biodiversidad en 60 puntos diferentes. Cuando un animal se acerca a ellas, la cámara le saca una foto automáticamente, y de esa manera los investigadores cuentan con información de primera línea sobre la presencia de especies diversas y el uso que hacen del territorio para su vida cotidiana. Puede verse una galería de las fotos obtenidas aquí.

Además, Ledesma construyó 27 rampas en sus canales de riego para que los animales que bajaban a tomar agua y caían al canal pudieran salir de ellos. Puede verse un ejemplo en video aquí. Las imágenes de las cámaras revelaron que los animales, además de usar las rampas para salir de los canales, las aprovechan como base para tomar agua con comodidad y seguridad.

El plan de ordenamiento territorial se basa en un estudio general de las tierras de la empresa Ledesma, que determina con rigor científico donde podría realizarse una transformación agrícola y donde debería preservarse la vegetación natural. Se realizó con el asesoramiento de la Fundación ProYungas, la máxima autoridad sobre las yungas de la Argentina, y constituyó un antecedente para la posterior Ley de Bosques. Puede verse un mapa del Plan de Ordenamiento Territorial aquí.

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