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A través del corralón social que instaló en la localidad de Boulogne, la ONG Vivienda Digna ofrece a la comunidad local materiales para aquellos que estén construyendo su casa. Desde 2004, más de 9.500 familias mejoraron su calidad de vida a través de esta iniciativa.

 

Texto Rocío Galván.

 

El acceso a una vivienda digna, con las condiciones básicas de infraestructura y servicios, que permita el bienestar diario de una familia, es un derecho que está contemplado en la Constitución. Sin embargo, la coyuntura social y económica, sumada a las condiciones del mercado inmobiliario y el tipo de desarrollo urbano que se dio en el país, truncaron esta posibilidad para muchos ciudadanos.

Para que este sueño se convierta en un proyecto concreto y así en una realidad, en la localidad bonaerense de Boulogne, la ONG Vivienda Digna impulsa desde hace más de una década el programa Sume Materiales, que constituye un corralón social que facilita el acceso de elementos de construcción y muebles a familias que estén mejorando sus propios hogares.

“La realidad es que el corralón social nació de una necesidad interna. Empezaron a llegar materiales a la entidad y entonces se creó este espacio, que es un nexo entre las empresas o las personas que tienen objetos y materiales en desuso y las familias necesitadas. Comenzó en Boulogne en 2004 y se consolidó con los años”, sostiene Fernando Uranga, coordinador general del programa.

El procedimiento para acceder a los materiales es sencillo y cuenta con el asesoramiento de integrantes de la ONG. “El punto de encuentro es el corralón, que cuenta con talleres de carpintería y herrería. Allí, a las familias se les otorga un descuento social, teniendo en cuenta su situación socioeconómica. Esto se determina por una entrevista previa con el equipo social del programa”, detalla Uranga, y aclara que los integrantes de Vivienda Digna también se acercan “a entidades o casas particulares en los barrios de incidencia. Hoy se está trabajando en Boulogne, pero la idea es expandirse también a La Tablada, en La Matanza”.

La entidad tiene un trabajo coordinado con las municipalidades, cooperativas, iglesias y diferentes estamentos del Tercer Sector, con la idea fundamental de que las comunidades conozcan el programa y puedan acceder a los beneficios de contar con materiales a un precio mucho menor que el existente en el mercado.

“Actualmente ingresan por mes 150 familias nuevas. Alrededor de la mitad, más de 70, vuelven al año siguiente para contar cómo fue evolucionando y avanzando el desarrollo de su casa y acceder a nuevos descuentos”, explica el integrante de la ONG.

En Vivienda Digna trabajan alrededor de 60 voluntarios estables. En el corralón social hay personas que colaboran con las diversas tareas que allí se desarrollan; entre ellos se encuentra un grupo de arquitectos que brinda asesoramiento gratuito a las familias para mejorar su vivienda. Desde 2004, más de 9.500 familias lo hicieron a través de Sume Materiales. Durante 2016 hicieron su aporte 2.346 individuos y empresas.

“Para nosotros, la vivienda es un medio para el desarrollo de las familias y de las personas. Entonces, nos enfocamos muy fuerte en ayudarlos a mejorar su casa para que sea el lugar donde puedan crecer, es nuestra visión y a eso apostamos”, concluye Uranga.

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