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Martín Alonso era un empresario textil tradicional, hasta que la rentabilidad por sí sola dejó de darle gratificaciones y concibió otro modelo que no sólo lo beneficie a él.

Texto Laura Eiranova.

Stay True Ropa Comprometida es una marca de remeras 100 por ciento orgánicas. Pero la innovación no termina ahí: además es un ejemplo de comercio justo, testeo de algodón biodinámico en la comunidad Qom, capacitación social y empresa con beneficios. Es compromiso con el medio ambiente, confección y estampado orgánico certificado. También es moda y busca cambiar conciencias.

Así describe el empresario Martín Alonso un emprendimiento que lo llena de orgullo, pero no por vanidad, sino porque nació de un deseo de cambio.

“Ya no me ponía contento hacer remeras pensando en la rentabilidad de mi empresa. Quería devolver algo a la comunidad, hacer algo bueno por el medio ambiente, y apareció un escenario que desconocía”, comienza Alonso, de 50 años, su relato a Tercer Sector.

Después de tocar varias puertas de la industria textil argentina en busca de opciones al algodón convencional, Martín y su equipo  dieron con Bergman Rivera, principal algodonera mundial originaria de Perú, que cultiva en tierras certificadas libres de sustancias tóxicas y pesticidas e insecticidas.

Con ese proveedor de materia prima asegurado y en plena producción del cambio, Alonso fue por más y, en octubre del año pasado, logró hacer una alianza con la comunidad Qom de Campo Medina en Pampa del Indio (Chaco), para emprender la primera siembra de algodón biodinámico en Argentina.

“Para los Qom, ancestralmente, el algodón era el ‘oro blanco’, pero después no sembró más. Cuando llegamos con la propuesta fue muy bienvenida porque volvieron a una parte de su pasado”, cuenta el empresario sobre una iniciativa que logró certificación Demeter International, que promueve la agricultura biodinámica y el intercambio comercial de productos con certificación.

Stay True paga a los Qom el 20 por ciento adicional sobre valor de mercado del algodón y una prima del 10 por ciento del valor de venta es destinada a mejoras en la comunidad originaria. “Eso es comercio justo y es auditado por una empresa alemana que determina la correcta administración entre las 13 familias implicadas”, explica Alonso.

“Tenemos una eternidad para mejorar –admite–, vamos despacio. Es mucha inversión y no tenemos ni buscamos subsidios oficiales, salvo la ayuda técnica del Inta (Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria). Nos ocupamos de lo que nos toca y estamos haciendo una granja certificada orgánica, que les permitirá cultivar lo que quieran con sello orgánico”.

Pero ese no es el último eslabón de la cadena, ya que de la facturación de ventas, un porcentaje es destinado a la compra de alimentos orgánicos para donar a comedores infantiles de Capital Federal y la zona norte del Gran Buenos Aires.

“Arrancamos con dos en San Fernando y Benavídez y se fue extendiendo. En 2016 llegamos a 25 comedores y 3.600 chicos (entre los que se cuenta Cooperativa Las Juanas, Los Luceros, Cultivarte y Los Piletones). Y este año buscamos expandir un 13 por ciento más ese alcance”, detalla el empresario.

De esta manera, Stay True está certificada como Empresa B (con rentabilidad y propósitos sociales), diferenciándose por perseguir un triple impacto: propósito (crear impacto positivo en el ámbito social y el ambiental), responsabilidad (tener en cuenta como fin primordial los intereses de trabajadores, comunidad y medio ambiente) y transparencia (publicar informe anual sobre el impacto social y ambiental certificado por un organismo externo e independiente que otorgue veracidad a los datos).

Formar parte de esa comunidad les permite ser una excepción en un mercado saturado, ofreciendo una visión positiva y una nueva manera de hacer negocios, sin esclavitud ni talleres clandestinos.

Las remeras y los buzos que desarrollan están confeccionados en el taller textil familiar de Ortuño, en Presidente Derqui (Pilar), y las estampas al agua ecológicas en Alfatex, taller de serigrafía dirigido por una emprendedora joven del Talar de Pacheco (Tigre).

Es lo que más gratifica a Martín Alonso y lo que lo incentiva a promover un cambio de conciencia. “Mi sueño es que se pueda comenzar la producción biodinámica en la Argentina, transformar una manera cómoda de producir y desatomizar el negocio textil. Es una transformación que tiene que suceder y somos los empresarios los que tenemos que aggionarnos al nuevo paradigma.”

 

Cómo conectarse: Stay True Ropa Comprometida // www.staytrueorganic.com/

FuenteRevista Edición 114
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