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Promover los libros y la lectura como un elemento principal de la cultura y la educación es el objetivo principal de Leamos un libro, una organización que invita a descubrir o a reconectarse con esa experiencia única de un modo lúdico.

Texto Magalí Sztejn.

 

Fue al transitar escuelas como encuestadora y ver cómo los estantes de las bibliotecas eran espacios ajenos para los alumnos, que Daniela Rosito decidió hacer algo para promover la lectura y creó Leamos un libro (LEL). Una década después de ese impulso inicial y con un equipo de 40 voluntarios denominados “mediadores de lectura”, la organización genera espacios para motivar y acompañar a niños, jóvenes y adultos, tendiendo puentes entre los lectores y los libros.

“Son años de mucho aprendizaje y también de mucho obstáculo. Empezamos –cuenta la fundadora– con algo muy puntual que fuimos ampliando, porque hay necesidad en cuanto a la promoción lectora y se pueden hacer un montón de cosas”. Uno de los grandes desafíos de LEL es volver a colocar la acción de leer en un lugar importante de la vida cotidiana, como una fuente principal de valores, conocimientos y herramientas. Al no contar con una sede propia, trabajan en escuelas e instituciones sociales, tanto públicas como privadas, proponiendo actividades donde la lectura pueda desarrollarse como una experiencia compartida que motive la creatividad, el aprendizaje y la imaginación.

 

Programas de acción

Las opciones para participar son tan diversas y completas que difícilmente alguien se quede afuera: talleres de armado, lecturas musicalizadas, donaciones de libros, picnics literarios y jornadas de autores son solamente algunas de las iniciativas. Al entender que desde el trabajo conjunto se logra el mayor impacto, en los colegios involucran, a su vez, al equipo docente y directivo en las actividades programadas para los alumnos.

Sin perder de vista su rol social, crearon un programa dirigido específicamente a comedores, hogares y hospitales, donde se trabaja la palabra como forma de comunicar en contextos de vulnerabilidad. Pero quizás es Leyendo con perros una de las propuestas más innovadoras, al fortalecer la práctica de la lectocomprensión con el animal como motivador. La lectura se convierte, así, en un acto lúdico con una función terapéutica. También quieren seguir ofreciendo eventos abiertos al público y multidisciplinarios de géneros literarios. “Se arman varias actividades en simultáneo, en uno o más días. Son espacios donde hay mucha interacción. El objetivo es apuntar a distintos ejes para enriquecer más la lectura”, resume Daniela, sabiendo que el camino recorrido es sólo una pequeña parte de lo que LEL aún tiene por ofrecer.

 

Cómo conectarse:

Leamos un Libro: (011) 6848 9132 // www.leamosunlibro.com.ar // direccion@leamosunlibro.com.ar

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