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La región no es ajena a la violencia contra la mujer. Tercer Sector relevó distintas experiencias desarrolladas por organizaciones sociales para dar respuesta a las víctimas y contribuir a erradicar los crímenes y los maltratos psicológico, físico y económico.

 

Texto Alejandro Cánepa.

Las estimaciones mundiales publicadas por la Organización Mundial de la Salud (OMS) indican que alrededor de una de cada tres mujeres en el mundo ha sufrido violencia física y/o sexual de pareja, o un acto violento sexual por parte de terceros en algún momento de su vida.  La escala incluye el maltrato psicológico, el físico y el económico, llega hasta el asesinato motivado por el género de la víctima y genera una conciencia creciente entre OSC de todo el mundo para enfrentar y derrotar esta situación.

Si se analiza particularmente lo que ocurre en América latina, México es noticia por diferentes temas, que van desde el turismo hasta la violencia. Precisamente, los crímenes contra mujeres han instalado a ese país en un lugar poco honorable.  Si bien los femicidios de mayor resonancia son los cometidos en Ciudad Juárez por narcotraficantes y bandas de explotadores de trata de personas, el resto del territorio mexicano tiene altos índices de violencia de género y ocupa a nivel mundial el puesto 16 en cantidad de ese tipo de homicidios.

En el Distrito Federal, Casa Gaviota es una asociación civil fundada en 2012 por tres mujeres que habían atravesado situaciones violentas. Según Samanta Báez, una de sus integrantes, desde entonces la entidad busca “crear entornos de aprendizaje de gran poder que brinden herramientas a hombres y mujeres de todas las edades para que establezcan relaciones de respeto, justas y equitativas”.

Los números de México son contundentes. Báez señala: “En los últimos 10 años fueron asesinadas 22.482 mujeres en el país. Cada cuatro horas ocurre la muerte de una niña, una   joven o una mujer adulta por causas violentas. Los feminicidios se han incrementado en un 152 por ciento”. Por otra parte, además de hablar de violencia, la integrante de Casa Gaviota se encarga de destacar que el menosprecio hacia la mujer deriva en “autoestima baja y dependencia económica” respecto de los hombres.  Aparte, lejos de idealizar a las poblaciones más pequeñas o alejadas del centro político del país, remarca que “la discriminación por género es más evidente en las zonas rurales y comunidades indígenas”.

Ante ese panorama, Báez afirma que Casa Gaviota busca “fortalecer la red de apoyo y mejorar el estado emocional de mujeres que luchan por salir de la violencia y acompañarlas en su camino de transformación hasta la reconstrucción de su vida”.

 

Panorama en Centroamérica

Por su parte, La Corriente es una de las organizaciones más activas en Nicaragua respecto de la lucha contra todo tipo de violencia contra las mujeres. Su referente principal, Teresa Blandon, dice: “La situación de la violencia contra la mujer es grave como en casi todos los países de la región, exceptuando las cifras de femicidio, que son menos graves comparadas con México y el triángulo norte en Centroamérica”. Sin embargo, asegura que los asesinatos de mujeres están en ascenso en territorio nicaragüense. “La tendencia es hacia el incremento de los femicidios. El año pasado fueron asesinadas 59 mujeres y en lo que va del presente año ocho, incluyendo una niña de 12 años”, puntualiza.

De acuerdo con la activista, ese ascenso de la violencia contra la mujer se explica por “el recrudecimiento de los discursos misóginos que exaltan un machismo desbocado, sin control. También a la abierta complicidad del Estado, a la impunidad”. En cuanto a las acciones que realiza La Corriente, enumera: “Campañas de sensibilización, acompañamos a las víctimas de violencia y denunciamos la inacción y la complicidad de instituciones del Estado como la Policía Nacional y realizamos acciones de formación con hombres jóvenes para desmontar esos imaginarios que fomentan el machismo y la misoginia que le es propia”.

En tanto, en El Salvador, país limítrofe con Nicaragua, La Colectiva Feminista para el Desarrollo Local es el espacio de articulación más representativo del país. Incluye, entre otros, a asociaciones de mujeres cooperativistas y de parteras, institutos de investigación en género y grupos vinculados a la acción política directa. Esa agrupación, además, lleva adelante dos observatorios: uno dedicado al embarazo adolescente y la violencia sexual y otro enfocado en la equidad de género.

Desde La Colectiva señalaron que “El Salvador es el país que registra más muertes violentas de mujeres cometidas con armas de fuego en América latina. De enero a octubre de 2017 hubo 395 asesinatos”. A su vez, la organización habló del impacto económico de esos crímenes: “El feminicidio tiene un alto costo para el Estado y las sociedades. Los costos asociados, que comprenden desde un aumento en gastos de atención de salud y servicios jurídicos a pérdidas de productividad, impactan en presupuestos públicos nacionales y representan un obstáculo al desarrollo”.  Por lo pronto, el crecimiento del problema parece ir de a poco despertando la conciencia de la sociedad y de la clase política latinoamericana.

Cómo conectarse:

Casa Gaviota (México): www.casagaviota.org

La Corriente (Nicaragua): www.lacorrientenicaragua.org

La Colectiva:  www.colectivafeminista.org.sv

 

Las cifras regionales

  • 12 la cantidad promedio de femicidios por día.
  • 371 las mujeres asesinadas en 2016 en El Salvador, el país latinoamericano con la mayor tasa de víctimas de acuerdo con su población.
  • 466 las asesinadas en 2016 en Honduras, país con el segundo lugar en la tasa de femicidios por habitante.
  • 31 los países de la región que crearon normas específicas para combatir el problema.
  • 38 el porcentaje de casos en los que el responsable del femicidio es la actual o ex pareja.

Fuentes: ONU Mujeres y Observatorio de Igualdad de Género de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal).

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