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De una investigación tan postergada como necesaria surgió el libro Como sea. Sostenibilidad económico-administrativa de radios comunitarias en Argentina, que expone la realidad económica del sector y el rol del Estado.

Texto Marysol Antón.

 

Aunque no hay un censo que indique qué cantidad de radios sociales hay en el país (se cree que son alrededor de 300), lo cierto es que son de importancia vital, fundamentalmente para transmitir temas y situaciones que muchas veces no son tenidos en cuenta por los grandes medios de comunicación. Otro interrogante es cómo se financian estas emisoras. En búsqueda de respuestas, desde el Centro de Producciones Radiofónicas (CPR) del Centro de Políticas Públicas para el Socialismo –y con el apoyo del Programa Internacional para el Desarrollo de las Comunicaciones de la Unesco– desarrollaron una investigación que quedó plasmada en el libro Como sea. Sostenibilidad económico-administrativa de radios comunitarias en Argentina, en cuyas páginas se expone la realidad económica del sector y el rol del Estado.

“Para desarrollar el trabajo tomamos una muestra de once radios, más una que sólo transmite por Internet: queríamos ver si el medio de emisión marcaba alguna diferencia. El resto es un recorte federal, con medios de distinta trayectoria y tamaño. Primero dejamos en claro cuáles son sus características: son organizaciones horizontales, no tienen al lucro como objetivo final, presentan una agenda alternativa, sus voces no son de la elite del periodismo, son un lugar de reunión y tienen un financiamiento mixto y múltiple”, describe Francisco Godinez Galay, director del CPR y autor del libro junto a Inés Binder y Pablo Fisher.

“La clave para estas emisoras está en explicitar el equilibrio entre lo ético y lo económico, saber hasta dónde llegan en cuanto a lo comercial. Por ejemplo, qué anunciantes van a aceptar. Un avance es que hoy estas empresas sociales ya no ven a los fondos de fomento como una dádiva que les da el Estado, sino como un derecho”, cuenta  Godinez Galay. A estos esquemas de financiamiento público se suman, aunque en muy pocos casos, la cooperación internacional, las publicidades comerciales –que también representan un ingreso marginal– y el alquiler de espacios.

“Son sumamente creativas. Pensemos que las radios sociales siguen estables, mientras que las comerciales, en los últimos años han tenido muchos cambios de manos”, agrega el ejecutivo del CPR. De hecho, hay quienes se animan al crowdfunding (financiación colectiva), como el programa Línea de noticias, que se emite los sábados por AM 1220 y EcoMedios. “Fuimos llegando a este sistema por afinidad en el planteo. Cuando a principios de 2017 nos juntamos un pequeño grupo de periodistas desocupados y subocupados, hacer radio surgió como la alternativa más amigable para un microemprendimiento y la forma cooperativa como el mecanismo más adecuado para repartir costos y democratizar decisiones. El salir a buscar a pequeños inversores apareció luego, cuando nos planteamos los objetivos de transparentar los aportes de todos, blanquear la conformación dinámica del equipo y avanzar un paso más en la apertura del capital de trabajo hacia nuevos socios y adherentes”, comenta Alberto Siglióccoli, su conductor.

 

Cómo conectarse: Como sea: https://cpr.org.ar/comosea/

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