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A través de Internet, Rafael buscó organizaciones para brindar su tiempo y se contactó con Fundación Pilares. Hoy concurre dos veces por semana a la Villa 21-24 para ayudar en el apoyo escolar y organizar las donaciones que recibe la fundación.

Rafael es un hombre de 91 años que prefiere no dar su apellido “porque no se proclaman las acciones que se hacen de corazón”. Todos los miércoles y jueves se encuentra en la esquina de Osvaldo Cruz y Avenida Vélez Sarsfield, en Barracas, con el resto de los voluntarios que participan en las actividades de Fundación Pilares en la Villa 21-24.

Su espíritu solidario y sus ganas de salir al encuentro lo llevaron a buscar en Internet organizaciones para desempeñarse como voluntario. En su búsqueda encontró a Pilares, una fundación que trabaja en villas de la Ciudad de Buenos Aires con el fin de brindar oportunidades para el desarrollo integral de las familias.

Hoy, Rafael participa 8 horas por semana en las actividades de la fundación: un día en el Programa Educativo ayudando en el apoyo escolar y sirviendo el desayuno y el almuerzo; otro día en el Centro CONIN de Pilares, organizando las donaciones de alimentos, leche, pañales y ropa que se reciben para entregar a las familias.

“Pasaba el tiempo en Facebook y pensé que estaba desperdiciando mi tiempo porque podía hacer obras para los demás”, comparte Rafael sobre su motivación para buscar un espacio donde ayudar. “Me pareció mucho más humano trabajar con gente y estar frente a ella, en vez de estar con gente que nunca voy a ver, como pasa en Facebook”.

Hoy reside en Caballito, pero vivió en Mar del Plata, en Bariloche y en Bernal. Es viudo, tiene dos hijos, cuatro nietos y tres bisnietos. Desde joven tuvo iniciativa para ponerse al servicio de los demás: en Bariloche creó una sociedad de fomento para extender las redes de luz, agua y gas a lugares donde no llegaba; también colaboró con la formación de un cuerpo de bomberos voluntarios.

“Yo quiero tener una vejez activa. La actividad y conocer gente me da mucho empuje”, comparte Rafael. Según él, “las personas mayores no tienen que ser sedentarias y convertirse en inútiles, tienen que seguir haciendo algo. Y si es para una actividad filantrópica, mejor”.

Rafael es uno de los ochenta voluntarios que participaron en los programas de Fundación Pilares en el año. Durante 2017, 48 jóvenes de entre 20 y 25 años provenientes de distintas partes del mundo se sumaron como voluntarios en la Villa 21-24. También hay estudiantes y profesionales locales (nutricionistas, psicólogos, trabajadores sociales, terapistas ocupacionales) que se acercan para poner su profesión al servicio de los demás.

SOBRE FUNDACIÓN PILARES

Pilares es una fundación que trabaja desde el 2008 junto a las familias que viven en villas de la Ciudad de Buenos Aires brindando oportunidades para promover su desarrollo integral. Hoy acompaña a 255 familias en la Villa 21-24 (Barracas) a través de tres programas sociales: el Programa Educativo que brinda apoyo escolar, talleres recreativos y acompañamiento psicopedagógico a 100 niños de 6 a 13 años, el Centro CONIN Barracas que atiende a 90 niños de 0 a 5 años y sus madres y a mujeres embarazadas para prevenir la desnutrición infantil, y el Centro de Primera Infancia “Pilarcitos” desde el cual se promueve el desarrollo integral de 75 niños de 1 a 3 años y sus familias.

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