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Los habitantes de Villa Palito protagonizan una experiencia innovadora. Al formar parte del equipo interdisciplinario del Centro de Integración Comunitaria, impulsan una perspectiva diferente de promoción de la salud en ese barrio del Gran Buenos Aires.

 

Texto Maia Pelman.

 

En el extremo este de la localidad de San Justo, partido bonaerense de La Matanza, se encuentra ubicado el barrio Villa Palito, como lo llaman sus propios habitantes. Nació en 1962 como consecuencia del traslado de los pobladores de diferentes villas de la Ciudad de Buenos Aires. El barrio, también conocido como Almafuerte, tiene una extensión de 47 hectáreas en las cuales viven más de 1.500 familias.

En 2003, los vecinos comenzaron a trabajar en articulación con el Municipio de La Matanza y el Gobierno Nacional, para urbanizar la zona. En este proceso el padre Basilicio Bachi Britez, de la iglesia San Roque González y Mártires, fue un actor clave. El sacerdote creó un centro para chicos y jóvenes con problemas de adicciones, una escuela de arte y brindó cursos de distintos oficios.

A medida que se fueron realizando obras de infraestructura se inauguraron diversos espacios, como escuelas, playones deportivos, comisarías y un Centro Integrador Comunitario (CIC), en donde desde 2015 trabaja un equipo de Salud Mental y Comunitaria en la Sala Almafuerte. Este servicio se presta gracias al apoyo del Municipio de La Matanza, la articulación con organizaciones de la zona y la participación de los vecinos.

La propuesta de la Sala Almafuerte tiene como ejes centrales el arte y la acción comunitarias. A través de distintos talleres semanales, entre los que se destacan danza, gimnasia, música, facilitación social, juegoteca, cine comunitario, arteterapia y tejido, promueven un tratamiento integral de la salud mental, fomentando la empatía y la participación. Estas actividades están a cargo de la psicóloga Carolina Wajnerman, quien coordina el equipo de Salud Mental y Comunitaria; Yanina Suárez, responsable del Taller de Música, y Cynthia Rivero, especialista en atención de niños y niñas.

El equipo de Salud Mental del CIC está conformado por psicopedagogas, psicólogas, psiquiatras, vecinos y trabajadores del municipio. El método es innovador debido a que los pobladores del barrio pasaron de ser meros pacientes a tener un rol activo en este espacio, en donde pueden expresarse, intercambiar saberes y experiencias. “Lo que hacemos es romper con la idea de un equipo meramente profesional. La salud tiene que ser de la gente, nosotros promovemos que se sientan parte”, explica con orgullo Wajnerman.

Actualmente están produciendo conocimiento a partir de esta experiencia para sistematizarla y multiplicarla. “Promocionar la salud es mucho más que prevenir o atender la enfermedad. Es promover procesos saludables y acompañar las potencias de las personas y los grupos”, finaliza la psicóloga.

 

Cómo conectarse | Sala Almafuerte: Facebook: salaalmafuerte

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