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El sector social tiene un rol clave en la pacificación que comenzó con la firma del tratado entre las Farc y el gobierno en 2016. Pero, las heridas no son fáciles de cerrar. Las ONG trabajan acompañando a las víctimas y proponen políticas públicas para acercar a las partes.

Textos: Alejandro Cánepa 

El acuerdo de paz alcanzado en Colombia en noviembre de 2016 se focalizó en dos grandes actores: el gobierno de ese país, por un lado, y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc), por el otro. No obstante, el sector social de esa nación tiene gran riqueza y diversidad y juega un rol clave en el abordaje de distintas consecuencias del conflicto que la desangra  desde hace décadas. Tercer Sector dialogó con representantes de distintas OSC que realizan un trabajo social tan silencioso como importante para restañar las heridas del enfrentamiento.

El Movimiento por la Paz (Mplp), fundado en España en 1981, llegó a suelo colombiano en 1994, para radicarse en forma permanente tres años después. Allí desarrolla iniciativas civiles para restablecer derechos y reparar a las víctimas afectadas por el conflicto. Una de sus líneas de acción es la puesta en marcha y funcionamiento de planes de fortalecimiento a instituciones públicas a víctimas de los enfrentamientos, especialmente aquellas que sufrieron violencia sexual. “Más de 60 mujeres víctimas de violencia sexual fueron reparadas formalmente por el Estado colombiano gracias al acompañamiento y la incidencia realizada”, destaca Penélope Berlamas, del Mplp.

Además, la organización desarrolla espacios de formulación e incidencia de políticas públicas de protección, para 17 entidades que agrupan a víctimas de la violencia política. “A partir de este trabajo, ha logrado la consolidación de un modelo integral de construcción de paz que en los últimos años ha beneficiado a cerca de 10.000 personas”, agrega Berlamas.

En tanto, Fundehumac, nacida por iniciativa de un grupo de académicos, campesinos, empresarios y profesionales, basa su accionar en planes de educación y derechos humanos, “todos con asistencia personalizada”, cuenta Alba Varela Moreno, presidenta de la entidad. Pero también abordan las agresiones sexuales en el marco del conflicto, como lo hace el Mplp. “Fuimos de las primeras organizaciones que hablamos de violación sexual dentro del conflicto”, recuerda Varela Moreno.

Entre las tantas esquirlas del conflicto que se clavan en la sociedad están las lesiones irreparables provocadas por minas explosivas, sembradas en distintos puntos del país. Desde Colombia sin Minas, su director, Álvaro Jiménez, explica que trabajan junto a “líderes comunitarios y sobrevivientes de accidentes con minas antipersonales”. Educación en el riesgo de minas, acompañamiento a la atención integral de las víctimas, actividades de estudios sobre estos explosivos y tareas de despeje o limpieza de estos, son las tareas principales a las que se dedica la organización.

Además, promueven actividades de desarme de la sociedad civil, tanto a nivel colombiano como internacional. Sin embargo, el eje principal está claro: “Que en el año 2021 Colombia sea un país libre de minas”, dice Jiménez y agrega: “En el tema de minas, el proceso de paz tiene uno de sus más grandes retos, y así lo contempla el acuerdo de paz suscrito entre el gobierno y las Farc; hay diferentes escenarios como, por ejemplo, la compensación a las víctimas, mediante actos de reparación que involucran la cooperación por parte de integrantes de las Farc para que las minas antipersonales sean destruidas y dejen de ser un riesgo para las comunidades”. También informa que está por conformarse una OSC integrada por ex combatientes de esa guerrilla que se dedicará al desminado, con apoyo del gobierno y de otras organizaciones sociales.

Los coletazos del conflicto armado implican también temas como reinserción laboral de ex guerrilleros, sustitución de cultivos ilegales, un mayor y más justo desarrollo rural y la formación de una Comisión por la Verdad, que, aunque no determinará sanciones, intentará esclarecer todo lo ocurrido. Ante esa diversidad de cuestiones a resolver, cobran valor acciones como la Escuela Interétnica de Liderazgo Juvenil, impulsada por la Agencia de la ONU para los Refugiados (Acnur), que congrega a 140 jóvenes para capacitarlos en incidencia en políticas públicas en temas como seguridad, salud, educación y deporte.

Precisamente la actividad deportiva también aparece como otra herramienta para fortalecer el proceso de paz. Un proyecto en conjunto entre la Fundación Fútbol y Paz Construyendo País y las Farc propone crear un equipo de fútbol profesional formado principalmente por ex combatientes de esa guerrilla, otro juvenil y otro femenino. No obstante, los planteles también buscarán sumar a víctimas del conflicto y a habitantes de zonas afectadas por los enfrentamientos.

Casi 70 años de violencia política protagonizada entre el Estado, las guerrillas y los paramilitares, lubricada por el narcotráfico desde los ’80, no pueden diluirse sólo con pactos ni con trabajo social, aunque ambos sean eslabones fundamentales en la cadena de la pacificación del país. El acuerdo de paz firmado en noviembre vino a reemplazar al suscripto en agosto, que fue rechazado en un plebiscito por la ciudadanía. Por eso mismo, la situación exige a la vez compromiso y cautela. “Es muy temprano para hablar de reinserción como tal, ya que es un proceso en el cual debemos todos ser parte de la construcción de paz y la reinserción como modelo integral de dignificación y parte activa de un estado de derecho”, advierte Varela Moreno, de Fundehumac.

 

En números

  • 1948 el año que marca el comienzo del enfrentamiento en Colombia, a partir del asesinato del líder popular Jorge Eliecer Gaitán.
  • 7,3 los millones de colombianos que tuvieron que desplazarse dentro del país.
  • 260 mil: los homicidios causados desde el comienzo del ciclo de violencia política.
  • 340 mil: los colombianos que fueron reconocidos como refugiados por distintos países.

Fuente: Acnur Colombia.

 

Cómo conectarse

MPLP: mpdl@mpdl.org

Fundehumac: www.fundehumac.org

Colombia sin Minas: www.colombiasinminas.org

Acnur Colombia: colbo@unhcr.org

 

FuenteNota Revista Edición 111
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