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El grupo teatral Pompapetriyasos lleva 15 años impulsando la comunidad a ser protagonista de su propia historia, a través de diferentes alternativas artísticas que desarrollan el potencial creativo de los vecinos. Actualmente transitan por su espacio más de 500 personas.

 

Texto Laura Vattimo.

“El objetivo del teatro comunitario es acercar el derecho a imaginar, a soñar, a proyectarse y crear la noción de un nosotros”, sostiene la directora del grupo Pompapetriyasos Agustina Ruiz Barrea, quien además apuesta a lograr que la comunidad se “sienta parte” de una producción colectiva.

Al ser consultada sobre el origen del nombre del grupo, Agustina apela a una explicación alejada de metáforas y fundamentos pretenciosos: “No es más que la suma de los barrios porteños a los que pertenecen los actores sociales que intervienen en el proyecto, que son Pompeya y Parque Patricios, más la palabra payasos”.

La asociación civil surgió en el marco de la carpa itinerante organizada por el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires allá por el año 2002, cuando quienes inicialmente encontraron su espacio en el Grupo de Teatro Catalinas Sur del barrio de la Boca apostaron a hacer uno propio en Parque Patricios.

“Mantenerlo en el tiempo no fue fácil, pasaron muchas gestiones”, recuerda Ruiz Barrea, quien asegura que Pompapetriyasos sólo pudo sostenerse desde la profundidad de los vínculos entre los vecinos. “No hay nada más estimulante para el ser humano que el otro y las múltiples miradas que nos devuelve”, enfatiza.

El abanico de actividades que promueve el grupo abarca desde obras teatrales y su puesta en escena, bandas musicales para niños y adolescentes, audiovisuales, creación de dibujos animados y cine para adultos mayores.

Esa mirada territorial y de identidad que caracteriza al teatro comunitario se ve reflejada en Lo que la peste nos dejó, obra creada y dirigida por Agustina Ruiz Barrea y su hermano Esteban. Montado sobre un escenario a cielo abierto en el Parque Florentino Ameghino y con la participación de más de 40 vecinos, el espectáculo cuenta la historia del estigma generado por la epidemia de fiebre amarilla que azotó a Buenos Aires a fines de 1871. Justamente allí, debajo del parque, se encuentra el primer cementerio de la Ciudad, donde fueron enterrados, en fosas comunes, los muertos por una enfermedad que, lejos de haber sido erradicada, forma parte del presente.

 

Cómo conectarse:

Pompapetriyasos: Avenida Brasil 2802, esquina Esteban de Luca (Caba).

www.pompapetriyasos.com.ar  //  lospompapetriyasos@gmail.com

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