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Algunas organizaciones buscan erradicar la desigualdad a nivel regional y otras trabajan en distintos continentes. Cómo es el proceso de trascender fronteras. Aquí, cuatro instituciones que ampliaron su proyección más allá de sus lugares de origen.

Texto Florencia Tuchin.

 

El objetivo de generar impacto trasciende las fronteras. Sin embargo, multiplicar las sedes de una organización social fuera de los límites de un país no es sencillo. Cuatro organizaciones que ya pasaron por este proceso a nivel regional o multinacional cuentan su experiencia.

Techo nació en 1997, en Chile, con el objetivo de construir viviendas de emergencia en conjunto con las familias en situación de vulnerabilidad. A partir del 2001, comenzó a expandir su idea como una red en diferentes países de América latina. “El espíritu que nos movió es lo que todavía nos caracteriza en la búsqueda por involucrar a la juventud a través del voluntariado, para trabajar en soluciones concretas junto con las familias que viven en asentamientos en situación de pobreza y exclusión en la región. Nos motiva la convicción de que la pobreza puede superarse, en tanto todos los actores de la sociedad asuman el tema como prioritario y trabajen articuladamente para alcanzarlo”, enfatiza Felipe Bogotá, director general de Regiones de Techo Internacional.

Hoy, la organización tiene presencia en 19 países de América latina y el Caribe. Cada una cuenta con su oficina nacional y sedes en distintas ciudades o regiones. En total, son 67 filiales y también funciona una en Estados Unidos, orientada a la recaudación de fondos y la convocatoria de voluntariado. La oficina internacional de Techo se encuentra en Santiago de Chile.

Bogotá cuenta que el proceso de expansión en general fue muy exitoso por los aprendizajes que dejó. “Hoy, nuestra aspiración es seguir creciendo dentro de los países, en el trabajo que hacemos en territorio, en el involucramiento de la juventud y la capacidad de poner el tema de los asentamientos populares en agenda”, detalla.

 

De India a Latinoamérica

Con la idea de promover agentes de cambio, Ashoka nació en India en la década del ’80. Trece años después llegó a la Argentina con la selección de los primeros emprendedores sociales en el país. Hoy está presente en más de 90 naciones y sigue sumando sedes año a año.

En la región, la organización tiene oficinas en Brasil, México, Chile, Argentina, Venezuela y emprendedores sociales miembros de su red en casi todos los países de América latina. La oficina local también comprende las actividades de Ashoka en Paraguay y Uruguay. “La lejanía física hace más difícil el fortalecimiento de los vínculos y conseguir el financiamiento necesario para expandir las causas sociales. Es por eso que estamos trabajando en conjunto con los emprendedores sociales para poder expandir la visión y el impacto, ya que ellos están inmersos en las redes y culturas propias de su país”, señala Emilia Ganem, coordinadora de Comunicación.

 

Despliegue regional

Wingu ayuda a potenciar el trabajo de organizaciones y proyectos sin fines de lucro de América latina a través de la incorporación de tecnología y metodologías innovadoras. “En 2012 fuimos ganadores de una consultoría de nesst.org. Una de las preguntas que nos hicieron es si nos veíamos trabajando a nivel regional, no lo habíamos pensado hasta el momento. Ya desde 2013 comenzamos con el proceso de crecimiento en México, donde primero ampliamos nuestro accionar. Previo a eso habíamos priorizado cinco países de Latinoamérica a los cuales apuntar con este crecimiento”, cuenta Mariano Malia, codirector ejecutivo de la organización, que en territorio mexicano ya cuenta con un equipo consolidado de cuatro personas a tiempo completo y también tienen sede en Colombia.

En relación con los obstáculos, Malia dice que “la calidad de los servicios contables y legales en relación con nuestro presupuesto fue un verdadero desafío”. Y sobre las ventajas destaca: “Por un lado, la diversificación de riesgos ante contextos locales cambiantes; por otro, el poder conocer cómo se trabaja en otros países, te hace subir la vara sobre la calidad de nuestro trabajo e impacto como organizaciones sociales”.

América Solidaria trabaja desde hace quince años para contribuir a superar la pobreza infantil en el continente e impulsó una red de profesionales voluntarios que se involucran con las comunidades más vulneradas de la región en pos de su desarrollo y sostenibilidad. Actualmente cuenta con oficinas en Argentina, Chile, Colombia, Estados Unidos, Haití, Perú, Uruguay y México, y más de cien profesionales desarrollando proyectos en terreno en once países.

“Desde sus orígenes en Chile, América Solidaria tuvo como fin trabajar en el continente uniendo a los distintos países a través de la solidaridad y la colaboración mutuas. La base de nuestra tarea está dada en la conexión entre las distintas naciones que hacen al sistema de América solidaria. Creemos en un continente sin barreras, donde las problemáticas y soluciones sean abordadas por todos los países”, desarrolla Florencia Iribarne, directora ejecutiva de la organización.

 

Cómo conectarse:

Techo: info.argentina@techo.org

Wingu: info@winguweb.org

Ashoka: infoargentina@ashoka.org

América Solidaria: argentina@americasolidaria.org

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