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Tomar la posta

Líderes Sub-30
Tomar la posta

Participación ciudadana, educación popular, discapacidad, ecología, ciencia y género son algunas de las áreas que abordan las organizaciones lideradas por jóvenes en la Argentina. Una radiografía de las experiencias y las expectativas de una generación que se compromete.

Textos: Alejandro Cánepa

Cada generación toma distancia de la que le sigue. Es una ley no escrita pero que se cumple desde el principio de los tiempos. Así, sobre la juventud de cada época recaen las críticas de sus mayores. En estas épocas circulan frases que desde los medios que definen a quienes están dentro de la franja comprendida entre los 18 y 30 años como “vagos”, “irrespetuosos”, “poco comprometidos” y demás. Para contrarrestar estos prejuicios, existen proyectos sociales conducidos por jóvenes de distintas edades que buscan transformar la comunidad en la que viven. Tercer Sector recorrió el campo de Organizaciones de la Sociedad Civil que, dirigidas por aquéllos, trabajan por el bien común en áreas tan diferentes como deporte comunitario, promoción social, participación ciudadana, educación popular, discapacidad, ecología, ciencia y género.

 

Entre pares

La Fundación Defensores del Chaco, creada por Fabián Ferraro en 1994, tiene en su estatuto la cláusula de que sus dirigentes no pueden tener más de 35 años. Es, en ese sentido, una organización de jóvenes para jóvenes. Yamila Castillo, 26 años, que vive en Paso del Rey y que es la coordinadora del área de Fútbol Callejero de la entidad, dice: “Llegué a Defensores como jugadora de handball, luego me acerqué a dar una mano enseñando a otras chicas. Hace 9 años que estoy en la Fundación. Me encantó el laburo que hace. Ahora tenemos 1.500 chicos en las distintas actividades”. 

Entre los programas, figura un espacio de formación para gente joven. “De la escuela también participo. Lo que buscamos es que los jóvenes sean líderes sociales, porque tienen energía para cambiar las cosas, tienen todo el tiempo ideas nuevas”, señala Castillo, y agrega: “Además, hay que luchar con que los chicos del Conurbano son muy mal vistos, eso es lo que venden los medios”.

Por otra parte, Doncel es una asociación civil que trabaja por la promoción social y laboral de jóvenes que viven en instituciones o egresados de ellas. A instancias de esta organización surgió Guía Egreso, un grupo en el que chicos que atravesaron parte de sus vidas institucionalizados, capacitan, orientan y apoyan a otros que están en hogares o que acaban de egresar. Elisa Sarmiento tiene 30 años, y en 2007 había hecho un taller de armado de CV con la gente de Doncel, cuando vivía en un hogar en Villa Urquiza. Unos años después se sumó a Guía Egreso. “Ahí usamos nuestras experiencias para contar o mostrarles a las personas que viven en hogares y aconsejarlos. A veces toman más en serio lo que le decimos porque se lo dicen pares. Los chicos que viven en los hogares a veces están cerrados en su mundo y los profesionales no siempre pueden romper ese hielo”, dice, y cuenta que tiene trabajo y un hijo de 6 años que se llama Emanuel.

También Tamara Lustig Da Silva forma parte de Guía Egreso. Ella, de 23 años y estudiante de Trabajo Social en la UBA, vivió en un hogar de Parque Chas y en 2013 se sumó al grupo. “Viajamos a hogares de Chaco, Jujuy, Santiago del Estero, Rosario. Nosotros mismos cursamos talleres y también los damos, tanto para los chicos del hogar como para el personal de las instituciones. Hay que hacer mucha tarea de concientización en la sociedad, porque muchos piensan que los hogares son como reformatorios, o que tu mamá es una chorra o una asesina”, explica. Ella trabaja para una compañía que da soporte técnico a un banco, vive en San Cristóbal y remarca que además recibe ayuda por parte de la Amia. “También creo que tenemos que capacitarnos, tenemos que demostrar que se puede. A veces se genera eso de que hay gente que dice: ‘Wow, fue a un hogar y mirá cómo habla’. Se puede lograr”, señala entre risas.

 

La hora de la participación

Florencia Boero tiene 23 años y es técnica superior en Publicidad. Y, por sobre todas sus actividades, se destaca la presidencia de la sede porteña de la Organización Argentina de Jóvenes para las Naciones Unidas (Oajnu), una entidad formada por personas de entre 16 y 30 años. Es, en ese sentido, una OSC que trabaja con y por los jóvenes. “Nosotros hacemos un modelo internacional de simulacro una vez por año, en donde los chicos participan de instancias que replican la estructura de las Naciones Unidas, con su Consejo de Seguridad y su Asamblea General”, cuenta Boero.

Por otra parte, el otro eje de Oajnu es Ciudadanía de Jóvenes, una serie de talleres mediante los cuales los chicos que participan detectan una problemática social en su zona y proponen una solución. “Los temas dependen mucho del lugar; en Baigorrita, provincia de Buenos Aires, trabajaron mucho una campaña contra el bullying, mientras que en la ciudad de Buenos Aires, los chicos de Villa Cildáñez plantearon hacer apoyo escolar en el espacio que les prestaba una iglesia”, ejemplifica Boero y define el objetivo central de la organización: “Somos jóvenes voluntarios empoderando a pares”.

Esa es una de las características de las entidades creadas o dirigidas por jóvenes: hablarles, trabajar y comprometer a sus coetáneos. Lider.ar es otra OSC con ese perfil. “Somos un grupo de ‘profes’ de secundaria, que empezamos a generar espacios que complementen el aula, para generar vínculos más cercanos con los chicos. Queríamos trabajar sobre que sepan bancarse el fracaso, confiar en el otro, ser conscientes de la historia de cada uno, qué cosas buenas tenemos y podemos poner en acción”, explica Agustina Faustin, de 31 años, directora de Lider.ar. 

Dentro de esa línea de acción de trabajar con las emociones para superar problemas, encontró un lugar Nicolás Torres Molina, de 20 años, que vive en Virreyes. “Participé del programa de Lider.ar cuando estaba en el colegio. Ahí trabajábamos el autoconocimiento, la confianza, el saber expresarse. Luego fui tallerista, que es lo que hago ahora, todos los sábados les doy a los chicos, junto a una coordinadora, talleres de resiliencia, autoconfianza y ser positivos”, señala. Nicolás se sostiene en su experiencia para hablarle a los pibes. “Cuando damos resiliencia, les cuento que yo había tenido muchos problemas. Vivo solo con mi abuela y no conseguía trabajo, me iba mal en la facultad… Les hablo de mi propia historia y de cómo salir adelante, y de poder contar con otras personas y rodearse de gente positiva”, dice Nicolás, que trabaja en un servicio de catering y quiere estudiar Psicología Social. 

La Cámara Junior Internacional (JCI) es una organización de jóvenes, extendida por todo el mundo. Julio Yorlano, licenciado en Administración, es su presidente y asegura: “La principal línea de acción de JCI Argentina es promover el involucramiento de los jóvenes a ejercer una ciudadanía activa, trabajando en equipo, para lograr la solución sustentable a problemáticas existentes en diferentes comunidades”. Entre los programas se encuentran el de reconocimiento a los 10 jóvenes sobresalientes del país, denominado JCI Toyp, Aprender a debatir y BBP, que premia y apoya a emprendedores comerciales del país. JCI agrupa a jóvenes de entre 18 y 40 años. 

Delfina Irazusta, en tanto, creó la Red de Innovación Local (RIL), que se propone que las ciudades medianas o chicas combinen “calidad de vida y oportunidades profesionales”, para lo cual busca trabajar en articulación con municipios y que ellos mejoren sus planes de desarrollo local. Herramientas de gestión, transferencias de metodologías e innovación son los activos que la RIL pretende trasladar a las gestiones municipales. “Viví en Pergamino y Trenque Lauquen, dos ciudades que tienen muchas diferencias respecto de las capitales. Eso me motivó a revertir esos desequilibrios”, afirma Irazusta, licenciada en Ciencias Políticas de la UCA, de 29 años, y emprendedora social de Ashoka.

 

Educar por Argentina

Por un lado se idealiza al joven, ya que se lo asocia a la belleza, a la fuerza y al futuro. Y, por el otro, se lo margina. El desempleo lastima mucho en esa franja, así como también los bajos ingresos o los exigentes requisitos para acceder a una vivienda propia, o por lo menos para alquilar un departamento. Además, son jóvenes los blancos principales de los abusos de las fuerzas de seguridad (ver recuadro).

En medio de esas realidades, muchos de ellos ponen el cuerpo en distintos rincones del país. El caso ya más que conocido es el de Manuel Lozano, de Fundación Sí, o de la organización Techo. Pero hay otras experiencias igual de valiosas, aunque menos conocidas. Como en Mendoza, donde Crecer Felices es conducida por universitarios recién graduados o en camino de serlo. Uno de ellos, José Villanueva, 26 años, flamante licenciado en Administración y empleado en una empresa de seguros, cuenta: “Somos en total unas 75 personas, de entre 20 y 30 años, estudiantes y algunos recibidos. La organización surge de un grupo de chicos que quería cambiar su realidad y hacerles ver a sus pares que existe otro mundo, gente que vive otras realidades”. 

 Centros de apoyo escolar y talleres en las localidades de Luján de Cuyo, Godoy Cruz y Mendoza Capital son algunas de las acciones que lleva adelante Crecer Felices. A esos espacios concurren 80 chicos de 6 a 12 años y 15, de 12 a 15. Villanueva aclara que la OSC no es partidaria, pero “el trabajo social también es hacer política. No partidaria, pero siempre estamos intentando materializar sueños”.

 En la Ciudad de Buenos Aires, Nicolás Bassani tiene 32 años, es licenciado en Ciencias de la Comunicación y preside Zavaleteros, una organización que empezó en 2000 y a la que él se sumó seis años después, con sede en el Barrio Zavaleta, entre Pompeya y Parque Patricios. “Nosotros nos dedicamos a la educación y a la formación en oficios. Somos 40 compañeros en la organización, a las clases de apoyo van 60 chicos, otros 30 van al centro de atención, y unos 15 se anotan en los cursos”, detalla. 

En el barrio hay problemas estructurales, como falta de agua corriente, cloacas, basurales, ausencia de vivienda digna. “A veces cuesta que se involucren en esos temas, los dan por naturalizados. Les cuesta verse como factores de cambio, están muy estigmatizados y no les es fácil percibirse como sujetos de derecho”, agrega Bassani. Y asegura que lo que más moviliza a los pibes del barrio “son expresiones culturales, una murga, un proyecto musical, construyen una identidad desde ahí”, argumenta.

Un caso típico puede ser el de Fulanos del asfalto, una banda de rock formada a instancias de un docente de música que daba un taller en el espacio Puentes escolares, de Constitución, dependiente del Frente Popular Darío Santillán. Horacio, su líder, asegura: “Nos apasiona la música, yo tengo 28 años, el bajista 26, y los guitarristas tienen 23 y 24. Tocamos rock nacional, covers y temas propios. Uno nuestro dice: Fulanos del Asfalto, no hay ruta trazada aún...”.

También hay proyectos que combinan el arte con la discapacidad. Melina Martínez creó el grupo Yo También, que brinda talleres de fotografía para personas con discapacidad intelectual. Ella, diseñadora de imagen y sonido de 33 años, explica: “Yo También nació en 2013. Estamos acostumbrados a las miradas de nosotros…..pero poco sabemos cómo ven ellos. ¿Qué quieren contar?”. Así, en la organización han dado talleres para 60 personas, en OSC, fundaciones y centros culturales, y planean una gira por cinco países latinoamericanos para replicar la metodología.

 

Cuidar la casa de todos

Si existe un tema que año a año echa raíces más profundas en la sociedad, es el del cuidado del medio ambiente. Para las generaciones jóvenes es mucho más común que para sus mayores hablar de reciclaje, cambio climático, contaminación, o deforestación. Ecoclubes, creada en 1992 por Ricardo Bertolino, es la organización más representativa de las que combinan ecología y juventud. Agustina Rosso, su presidenta, tiene 19 años, vive en la localidad santafecina de Chañar Ladeado y estudia abogacía en Rosario. Ella cuenta: “En Ecoclubes tenemos todos entre 12 y 25 años; apuntamos a mejorar la calidad de vida de la población, y nuestra visión es la de formar jóvenes líderes”.

Hay más de 20 Ecoclubes en Argentina, en ciudades que van desde Paraná hasta Río Colorado, en Río Negro. En el caso de la filial de Chañar Ladeado, donde está Agustina, se dedican a fomentar el reciclaje. “Además, damos talleres de separación de residuos”, agrega.

Agua y Juventud, por su parte, desde su nombre indica a quiénes se dirige. “Apuntamos a estudiantes o jóvenes profesionales que quieran involucrarse con la concientización ambiental desde su profesión, en especial en cuidado del agua, forestación y capacitación en sustentabilidad”, detalla su directora, Gabriela Rebellato, diseñadora gráfica de 33 años, que remarca que la organización incluye a personas que van desde los 17 a los 33 años. 

 

Ciencia y técnica

Si la ecología es un elemento arraigado en muchos jóvenes, también lo es el vínculo con la tecnología. Existen numerosos proyectos encabezados por flamantes universitarios o estudiantes, que combinan desarrollos científicos con compromiso social. El año pasado cobró fama Gino Tubaro, un estudiante de Ingeniería Electrónica que inventó una prótesis de mano, de la que repartió varias en forma gratuita. Pero no es el único que tiene una visión social de los inventos. Ashoka Joven, Socialab y la Unesco realizaron una convocatoria para respaldar iniciativas impulsadas por jóvenes que, aunque busquen un lucro, también permitan un cambio social positivo. Así, uno de los grupos elegidos desarrolló un brazo ortopédico robótico, bautizado Tenazayuda. Daniel Fernández, un estudiante de los tramos finales de Ingeniería Informática de la UBA, cuenta: “Siempre me interesó el rubro salud, y cómo ayudar a las personas desde el punto de vista tecnológico. Me anoté en la convocatoria, conocí a otros chicos y nos tocó pensar algo que le sirviera a Belén Ruiz, una deportista paralímpica, que no puede mover sus brazos”. La idea fue hacer un brazo robótico, y de esa manera surgió el primer prototipo, con un costo de 10 mil pesos, financiado por la organización y con plata que los propios chicos juntaron a través de donaciones.

Los inventores formaron Buenos Makers Social Club, una empresa cuyo objetivo será comercializar el brazo cuando esté totalmente listo. “Este brazo puede sostener un mate, un vaso con agua, agarrar cualquier objeto que pueda tomarse a través de una tenaza y pese no más de medio kilo. La gran necesidad de Belén era sostener un vaso o un mate, en eso nos basamos”, señala Fernández.

Otro proyecto de este perfil es Cine Ad Vod, una plataforma online de contenidos accesibles, con audiodescripción para personas ciegas, subtitulado o en lengua de señas para la comunidad hipoacúsica. Otro caso es el de Sol Ungar, una diseñadora de indumentaria que creó una línea de ropa pensada para personas ciegas. Las prendas de su marca llevan indicaciones en Braille sobre el talle y el color de cada una, además de un bolsillo especialmente diseñado para llevar el bastón plegable. 

También existen organizaciones que apuntan al mismo tiempo a la igualdad de género y al acceso a la tecnología. Por ejemplo, Chicas en Tecnología, que fomenta a las adolescentes a participar en el mundo tecnológico y de la programación, ámbitos donde la predominancia de hombres es abrumadora. Melina Masnatta, 33 años, licenciada en Ciencias de la Educación y especialista en Tecnologías Educativas, sostiene que “la brecha de género en tecnología es un problema global; la innovación no puede venir sólo con hombres”. La entidad trabaja con chicas de entre 13 y 16 años, tanto de escuelas públicas como privadas, a las que se les plantea que detecten un problema y logren una solución con base en la tecnología. La iniciativa se llama Programando un mundo mejor (Pumm). A través de ella, se crearon aplicaciones para que personas desocupadas ofrezcan sus servicios y otras que necesitan que alguien haga determinadas tareas las contraten, o para que ante una inundación los vecinos sepan cómo está la situación en cada parte del barrio.

 

Miradas a futuro

Entre quienes se dedican al trabajo social, existe una valoración de los jóvenes. “Veo que a los jóvenes les gusta generar impacto, más allá de la temática. Les importa cualquier tema que le haga bien a la gente”, dice Irazusta, de la RIL. Por su parte, Faustin, de Lider.ar señala: “Hay que hacer un seguimiento de los chicos y es clave articular con las escuelas. Hay pibes que viven a 5 cuadras del otro y ni se conocen”. El mendocino Villanueva, por su parte, asegura que “todo el tema ecología impacta mucho, como la lucha por la igualdad de género. Y además veo muchos más jóvenes interesados por la política, que hace diez años”.

 En tanto, Yamila Castillo, de Defensores del Chaco, destaca: “Los jóvenes, si bien no tenemos tantas herramientas, las vamos adquiriendo y queremos cambiar las cosas”. Por último, Masnatta, de Chicas en Tecnología, concluye: “A la juventud en general, si le das la oportunidad, se involucra”. Quizás, una de las tantas asignaturas pendientes del país sea sostener espacios de participación y decisión para las nuevas generaciones, en sincronía con garantizarles los derechos básicos a la vivienda, a la educación, a la alimentación, a la salud y a un trabajo digno y estable. En eso, Argentina aún debe madurar.

 

Los números

A continuación, estadísticas significativas sobre la situación de los jóvenes de entre 15 y 29 años en el país:

  • 58,5 por ciento: la cantidad de jóvenes que asiste a algún establecimiento educativo formal o informal.
  • 45,6 por ciento: el porcentaje de jóvenes que trabaja.
  • 23 por ciento: la cantidad que estudia y además trabaja o busca trabajo.
  • 21 por ciento: el porcentaje de varones que, entre sus actividades, se encuentra la de cuidar chicos.
  • 46,6 por ciento: el porcentaje de mujeres que, entre otras actividades o como tarea principal, está a cargo de chicos.
  • 3,6 por ciento: el porcentaje de mujeres que ni estudian ni trabajan o buscan trabajo ni se dedican al cuidado de personas mayores o niños.
  • 3 por ciento: el porcentaje de varones que no realiza ninguna actividad ni buscan trabajo.

Fuente: Indec, Encuesta Nacional de Jóvenes 2014 (INDEC, 2014).

 

Entrevista

“Hay continuidades entre La Cámpora y la juventud del PRO”

Pablo Vommaro es doctor en Ciencias Sociales (UBA), investigador del Conicet y autor del libro Juventudes y Política en Argentina y en América Latina. En diálogo con Tercer Sector, habló de los vínculos entre jóvenes y partidos políticos durante los últimos años. 

–Es perceptible un mayor involucramiento de jóvenes en política. ¿Cuáles son, a su juicio, los hechos que potenciaron ese fenómeno?

–Sin dudas hay dos momentos de inflexión. Uno fue el 2001, porque ahí ya hubo participación juvenil y abrió un escenario de participación distinta, que se mantenía en estado latente, aunque iniciándose desde fines de los ’90. Ese espacio hizo que desde 2003 se sumen jóvenes a la gestión pública. El otro momento fue a partir del 2008, con el conflicto por las retenciones móviles. En las entrevistas surge ese hecho como divisoria de aguas, tanto para personas que comenzaron a militar en el kirchnerismo como en el PRO.

–¿Hubo otros hechos posteriores que acentuaron esta participación juvenil en la militancia política?

–Sí, yo creo que otros hechos fueron el asesinato de Mariano Ferreyra, que acercó a gente a militar en la izquierda, y también la muerte de Néstor Kirchner y las leyes de matrimonio igualitario y de Servicios de Comunicación Audiovisual.

–¿Cree que a partir del cambio de gobierno el año pasado puede volver a cambiar el grado de participación de los jóvenes en política?

–Es temprano para saberlo. Habrá que ver cómo se procesan los cambios estatales de los últimos meses. Si se produce un desplazamiento, quizá sea en el sentido de que se refuercen los ámbitos de proximidad, donde los jóvenes los sientan interpelados como propios, como centros culturales o barriales o estudiantiles. También a los sindicatos se han incorporados muchos jóvenes.

–Quizás la presencia joven en política se mantenga un buen tiempo…

–Puede ser. De hecho las juventudes partidarias siguen presentes. Si uno se saca prejuicios, encuentra continuidades entre La Cámpora y la juventud del PRO, en cuanto a su forma de crecimiento, buscando incidir en la gestión pública y en las políticas estatales.

 

OPINION

Género y juventud: ¿avances o persistencias?

Por Verónica Millenaar *

¿Cuánto hemos avanzado en la equidad de género? ¿Son las nuevas generaciones más democráticas? ¿De qué modo se posicionan los jóvenes frente a los mandatos sociales en torno de lo femenino y lo masculino? 

Comencemos por la buena noticia: muchas han sido las transformaciones en relación con la equidad de género a lo largo de las últimas décadas. Las mujeres han incrementado sus niveles educativos, se han volcado más ampliamente al mercado de trabajo, han conquistado nichos ocupacionales que antes eran impensados para ellas. Del mismo modo, la incorporación de una perspectiva de género en muchas políticas de intervención social, ha contribuido a visibilizar y cuestionar mandatos sociales rígidos que encasillan a varones y mujeres en destinos de género prefijados e ineludibles.

Sin embargo, existe otra cara de la moneda: a pesar de los avances mencionados, persiste la desigualdad de género en diferentes esferas de la vida. Es, quizás, el mercado de trabajo el escenario que más claramente evidencia la persistencia de cierta normatividad de género. La desigualdad derivada de la división sexual del trabajo se plasma allí, en aspectos tan concretos e injustos como la segmentación horizontal y vertical, las brechas salariales y otros tipos de discriminación. Entre los y las jóvenes, las inequidades de género continúan siendo una variable que se entrecruza a otras formas de la desigualdad, agudizando en las mujeres jóvenes su condición de vulnerabilidad en relación con sus oportunidades de inclusión social. 

Magister en Ciencia Sociales (Ungs). Es investigadora adscripta en el Programa de Estudios sobre Juventud, Educación y Trabajo (Prejet-Ides).

 

Confianza en la familia, desconfianza en la religión

Por Agustina Córica *

En primer término, creo que más que de juventud tendríamos que hablar de juventudes. Entre las características de ellas, se encuentra que en primer lugar hay que entenderlas como grupos heterogéneos. Luego, que tienen intereses muy cambiantes. Otro rasgo es que tienen mucho para dar, si encuentran un proyecto que les interese. También, que están inmersas en una sociedad con la que mantienen una relación mucho más vertical que horizontal. Y por último, que ellas entienden que pueden construir su propia vida, más allá de las heterogeneidades vinculadas a cada grupo social. Una condición distintiva de las juventudes de hoy es que consideran que pueden elegir sus espacios y la construcción de su vida.

También hay una mirada que incluye a la incertidumbre como parte de su vida, y piensan que sus trayectorias pueden ser reversibles. Esa reversibilidad de sus decisiones hace que algo que hoy les interesa, en unos años cambie el parecer. 

Desde el Programa de Investigación de Juventud de la Flacso llevamos adelante una investigación sobre trayectorias de vida de jóvenes de distintos grupos sociales. Es un estudio longitudinal que releva retrospectivamente sus itinerarios y recorridos de vida así como la mirada a futuro. 

 Entre los datos relevados, surge la continuidad educativa como una tendencia general así como la complementariedad del trabajo en los estudios. En otro aspecto, se relevó la confianza en distintas instituciones: en los primeros puestos aparecen la familia, la escuela y los maestros, con valores muy homogéneos entre los distintos grupos de jóvenes. Esas instituciones están muy por encima de sindicatos, justicia, curas/religiosos y partidos políticos. 

 Lo llamativo de esos datos es que la religión está calificada con valores cercanos al cero, para algunos, y para otros tienen confianza media (entre 6 y 7 puntos de una escala de 10). A su vez, sobre los partidos políticos hay cierta polarización también, con grupos que efectivamente descreen de ellos y otros que sí confían. Datos que muestran que existen distintos grupos de jóvenes y, por lo tanto, no todos ellos descreen de las instituciones de participación política. 

Dra. Del Programa de Investigación de Juventud de Flacso.

 

 

Cómo conectarse:

Defensores del Chaco: 0237-4664023

Doncel: (011) 2068-0486

Oajnu: info@oajnu.org

RIL: contacto@redinnovacionlocal.org

Crecer Felices: contacto@crecerfelices.org

JCI: secretaria@jciargentina.org.ar

Zavaleteros: (011) 15-3130-0100

Chicas en Tecnología: 

Facebook Chicas en Tecnología

Yo También: info@yotambien.com.ar

Lider.ar: jovenesliderar@gmail.com

Ecoclubes: Facebook Ecoclubes Argentina

Agua y Juventud: info@aguayjuventud.org.ar

Ashoka Área Niñez y Juventud: 

mmerola@ashoka.org





 
 
 
 
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