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Solidaridad Viral

INFORME ESPECIAL Las ONG en internet
Solidaridad Viral

La web y las redes sociales se convirtieron en una herramienta tan útil como efectiva para generar, promover y difundir iniciativas de bien público. Las OSC que se volcaron al mundo online y las campañas más exitosas.

Textos: HERNÁN DI BELLO

Para generar, promover y difundir iniciativas solidarias, las redes sociales e internet se han convertido en una herramienta tan útil como efectiva. Si bien abundan los ejemplos de usos nocivos o peligrosos de la web, no es menos cierto que en la red las buenas causas también se “viralizan”: desde poner “Me gusta” en una publicación que promueve el cuidado del medio ambiente o retuitear información sobre cómo ayudar a una Organización de la Sociedad Civil que trabaja con chicos, hasta hacer una donación con tarjeta de crédito a través de medios electrónicos para colaborar con una organización social.

Instituciones como Red Solidaria, Change.org y Greenpeace se ubican a la vanguardia en el uso de la web y la difusión de iniciativas a través de los también llamados “medios sociales”, pero actualmente hay centenares de instituciones, como Fundación Sí, Dale Vida, la Asociación Civil de Lucha Contra el Cáncer de Ovario (Acilco), el colectivo Ni Una Menos, la Cooperativa Manifiesta y Acción Respeto, entre tantas otras, que recurren a internet para dar a conocer y potenciar la tarea que realizan.

Es que lo que pasa en el universo de los teclados, los teléfonos inteligentes y las pantallas táctiles no sólo llega a quienes literalmente “viven” en internet o las redes sociales, sino también al público de la televisión, la radio o los medios gráficos, que vienen ampliando en forma sostenida los espacios dedicados a difundir lo que ocurre en el mundo virtual. 

“Las redes sociales e internet hoy son un medio poderosísimo, que le ganó a todos los demás y va a seguir creciendo”. En pocas palabras, la actriz Julieta Ortega –protagonista de una campaña de Acilco– resume lo que buena parte de la humanidad experimenta día a día, hora a hora, minuto a minuto, segundo a segundo. Tanto los más jóvenes –a quienes la jerga especializada define como “nativos digitales”– como los de mediana edad y también los que peinan canas, cada vez con más frecuencia comentan con sus amigos o familiares “el lío que se armó por lo que dijo en Twitter ese futbolista”, “la foto que publicó el Presidente en Instagram” o “la campaña solidaria por los inundados que se organizó en Facebook”. 

En diálogo con Tercer Sector, Ortega pone como ejemplo “la unión entre una marca de ropa interior y una fundación como Acilco. Hicimos una jornada de fotos y la idea era que esas imágenes iban a estar dando vueltas por las redes sociales durante dos meses”. “Otro ejemplo –postula– fue el caso de Ni Una Menos, desde donde el año pasado me dijeron si tenía ganas de posar con un cartel y sumarme, como lo hicieron muchos, a la campaña para concientizar sobre la violencia de género. Eso también fue muy poderoso: las miles de fotos subidas a las redes con el cartel que decía ‘Ni Una Menos’ y convocando a una marcha se reprodujeron por todos lados”.

 

La generación del teléfono

Red Solidaria es un movimiento surgido en 1995, que creció a partir de la adhesión de una gran cantidad de voluntarios. Con el paso del tiempo, la expansión del uso de internet se empezó a hacer presente en distintas campañas y, como sostiene su fundador, Juan Carr, “las redes sociales vinieron a trazar nuevos códigos a los que hay que adaptarse generacionalmente”. Sin embargo, Carr no deja de lado el papel que cumplen los medios masivos: “La televisión y los grandes medios siguen siendo influyentes en el ejercicio del poder comunicacional, son ellos quienes deciden la agenda, incluida la social”. Por otro lado, destaca el uso de las redes sociales a la hora de obtener resultados inmediatos, ante pedidos o necesidades puntuales. “Apareció una nueva comunidad que en el borde de la mano tiene un teléfono. Estar en contra es una necedad”. Carr remarca la “especie de magia” que tiene el espacio virtual a la hora de darle visibilidad a los invisibles, y describe que la comunidad argentina reacciona de manera apasionada ante el sufrimiento del otro. 

Change.org fue creada hace nueve años y ya se ha convertido en la mayor plataforma de peticiones online del mundo, a través de la cual cualquier persona u organización cuenta con la posibilidad de crear el pedido sobre el tema que quiera para lograr su objetivo y llegar a la “victoria”. Su comunidad abarca nada menos que a 149.578.554 personas que lograron convertir en exitosas 17.791 peticiones en 196 países. 

En Argentina, funciona hace tres años y el nuestro es el país con mayores logros a nivel global: de 3,5 millones de usuarios, el 43 por ciento de las peticiones se convierten en victorias. La modificación de las leyes de Protección a las Personas con Diabetes y de Protección Integral para Personas Trasplantadas son apenas algunos ejemplos de los logros conseguidos. “Actualmente, el objetivo es lograr que el 10 por ciento de la población se convierta en usuario”, afirma Gastón Wright, director de Change Argentina. “Change.org no podría existir, no tendría el impacto que tiene, si no fuera porque existen otros canales, otras redes sociales que hacen que esa petición logre generar una viralización importante”, describe.

En el caso de Fundación Sí, el uso de las redes sociales resulta vital para la adhesión de voluntarios que trabajan en diferentes proyectos solidarios. Según Sol Noziglia, que entre otras cosas es una de las community manager (responsable de la comunidad virtual) de la institución, “el 70 por ciento de los voluntarios que vienen lo hacen por medio de las redes sociales”. Fundada por Manuel Lozano en 2012, Sí se maneja sin empleados y es sostenida exclusivamente por los voluntarios. Para Noziglia, el hecho de que la información que brindan sea difundida por personalidades influyentes es fundamental: “Tenemos mucha gente que comparte lo que publicamos, que tiene influencia en Twitter y hace que nos sumen seguidores”. Además, las redes no sólo sirven como medio de difusión, sino también como puente de conexión e información sobre necesidades específicas. “Nos ayudan a llegar a lugares afectados por diferentes problemáticas donde no contamos con sedes. A través de campañas en Facebook nos llegan datos de escuelas o lugares que necesitan asistencia, es una red de contacto que ayuda tanto a pedir donaciones como a informar”, concluye. 

 

Se necesitan dadores

Debido a que hasta ahora no existe ningún producto capaz de sustituir a la sangre humana, la donación es una de las temáticas sanitarias que necesitan más difusión, ya que cada día miles de pacientes salvan su vida o recuperan la salud gracias a las transfusiones. Dale Vida es una Asociación Civil originada en 2005 con el fin de informar y alentar a las personas para convertirse en dadores voluntarios de sangre. Su presidenta, Silvia Arreghini, señala que “el desarrollo de las redes sociales no es proporcional al número de donantes” y considera que lo primordial es que las campañas sean “visuales, con consignas claras y cosas que ayuden a fijar los contenidos en la gente. Necesitamos que el 100% de los donantes sean voluntarios y estén informados, cosa que dista mucho de la realidad”, agrega. Las estimaciones oficiales indican que la donación voluntaria hoy representa alrededor del 35% del total, lo que indica que aún queda mucho trabajo por hacer. María Celina Toledo, representante de Prensa de Dale Vida, explica: “Nuestro objetivo primordial es hablar sobre el tema, evacuar dudas e informar para que más personas se animen a destinar diez minutos de su tiempo para salvar vidas. La sangre es un recurso natural fundamental que no puede fabricarse”.

 

Por el medio ambiente 

Greenpeace es una de las organizaciones más importantes a nivel mundial en cuanto a campañas solidarias y de concientización ambiental. En Argentina, está entre las ONG con más trabajo online. Mariana Díaz Vacca, coordinadora regional de Movilización Pública, remarca la importancia de la irrupción de las redes sociales, que vinieron a instalar un “cambio de paradigma comunicacional” en donde la participación de la gente resulta clave. “Antes, Greenpeace trabajaba como en un binomio, se la veía confrontativa; con las redes la gente en vez de ser espectadora es un consumidor activo con participación directa”, resalta. Así, el rol del público toma un rol preponderante a la hora de generar presión pública y ganar campañas ante los gobiernos y corporaciones responsables de crímenes ambientales. “Necesitamos que la gente sea un integrante activo; no es sólo concientización, es acción”, manifiesta Díaz Vacca. 

Uno de los ejemplos más innovadores y recientes es la creación de la plataforma Hagamos Eco (https://www.hagamoseco.org/), que ya cuenta con más de 340.000 miembros y 800.000 firmas recogidas. ¿De qué se trata? De campañas individuales de personas que quieren transformar la realidad: desde la limpieza del lago de un parque o el sostenimiento de un refugio para animales abandonados, hasta iniciativas para detener la contaminación que generan los agroquímicos en zonas rurales.

 

Un grito virtual

Las redes sociales también constituyen un campo fértil para las campañas por la igualdad de género y contra la violencia machista. La Cooperativa Manifiesta, conformada por un grupo de profesionales independientes, surgió en el 2013 con la idea de generar una comunicación alternativa, no sexista, que elimine todo tipo de discriminación. Otro de los movimientos que logró gran repercusión fue la agrupación Acción Respeto. Con el lema “Por una calle libre de acoso”, la organización surgida en marzo de 2014 comenzó a difundir su mensaje a partir de intervenciones callejeras, con el objetivo de concientizar a la sociedad sobre la violencia e incomodidad que esconden los “piropos”. “Las redes sociales cobran un rol fundamental para combatir entre todos la violencia de género. Ayudan a transmitir un mensaje de concientización: que no está bien acosar, que no nos gusta, que queremos que nos respeten y que no estamos solas”, afirma Juliana Santarosa Cobos, coordinadora de Acción. 

Pero, sin duda, el resultado más fuerte de este tipo de campañas se vio reflejado en la gran convocatoria de Ni Una Menos, llevada a cabo el 3 de junio de 2015, cuando centenares de miles de personas colmaron las inmediaciones del Congreso Nacional para condenar la violencia de género. La marcha tuvo réplicas en todo el país, en un grito federal para frenar los femicidios. A partir de la iniciativa de una decena de periodistas, artistas y activistas, el movimiento logró crecer en las redes sociales, hasta ser tomado como un reclamo general que se instaló en la agenda de los grandes medios de comunicación e impulsó tanto la aprobación como el cumplimiento de leyes y disposiciones destinadas a combatir la violencia de género y brindar asistencia a las víctimas.

Según la periodista Marcela Ojeda, una de las fundadoras del colectivo, “las redes sociales fueron la plataforma que permitió a Ni Una Menos instalarse mediáticamente, periodísticamente, en el interés político, del mundo del espectáculo, de las artes y, lo más importante, en la agenda gubernamental. En nuestro caso particular, a través de Twitter se generó una convocatoria cual mensaje en una botella en medio de un océano. De todos modos, lo importante no fue solamente una red social y no quedó todo ahí, sino que se materializó, se salió a las calles, se exigió, se interpeló; se hicieron algunas cosas, pero faltan muchas más. Por eso el compromiso de este año es volver a gritar ‘Ni Una Menos’, seguramente desde las redes sociales también”. En 2015, el número de víctimas fatales por violencia de género llegó a 286. Y en los primeros cien días de 2016 ocurrieron 66 nuevos crímenes. En Argentina, cada 30 horas matan a una mujer.

 

Las redes, en números

Facebook (fundado en 2004): 1.650 millones de usuarios activos en todo el mundo. / 12.691 empleados.

El ranking global de usuarios por país lo lidera EE.UU. con 199 millones, Brasil está en el tercer puesto con 108, México quinto con 66 millones y Argentina ocupa el lugar número 15, con 28 millones de usuarios. Sólo en Asia, Facebook tiene más de 632 millones de usuarios.

 

Twitter (fundado en 2006): 320 millones de usuarios activos a nivel mundial. / 3.900 empleados.

En Argentina tiene 11,8 millones de usuarios y a nivel latinoamericano los únicos que superan a nuestro país son Brasil (24,6) y México (21,3 millones).

 

Campañas virtuales, logros reales 

2007: En apenas cuatro meses más de 1,5 millón de argentinos firmaron para que se aprobara la Ley de Bosques y el Congreso Nacional sancionó esta norma, que establece un freno a los permisos de desmontes hasta que cada provincia realice un ordenamiento de sus bosques que establezca qué áreas deberán ser preservadas. Fue un logro histórico y hoy Greenpeace está dando un paso más reclamando por una Ley de Delitos Forestales que penalice a quienes destruyen nuestros bosques.

2015: Más de 200.000 argentinos lograron sacar a las petroleras del Parque Nacional Calilegua, en la provincia de Jujuy. La Legislatura local aprobó la anulación de las concesiones hidrocarburíferas otorgadas en esa zona protegida en respuesta al reclamo de guardaparques, comunidades originarias, organizaciones sociales, y a la intensa campaña de Greenpeace.

2015 / 2016: A través de WhatsApp, Red Solidaria difunde búsquedas de personas con 2.571 “amigos designados”. Esta iniciativa se desarrolla en 456 ciudades de distintos países y, a partir de marzo de 2015, sobre un total de 45 búsquedas, 37 resultaron exitosas.

 

Opinión

Sin lazo social efectivo, las redes no funcionan

Por NATALIA ZUAZO *

No soy muy amiga de la diferenciación entre lo físico y lo virtual, lo offline y lo online. Me parece que cada uno de los casos hay que analizarlo en particular por la repercusión que efectivamente haya tenido. Por ejemplo, Ni Una Menos funcionó claramente siempre desde lo digital, desde la convocatoria hasta la viralización en el momento, fue casi un fenómeno digital que después se trasladó a la calle. También recuerdo lo que pasó en 2013 con las inundaciones en La Plata, cuando vi mucha movilización en el territorio mismo. Se usaba internet para ponerse de acuerdo si alguien tenía un colchón y pedías un auto o camión para buscarlo. Yo trabajaba con una organización que decía “necesitamos una cama”, eso se viralizaba por las redes sociales y desde allí llegaban las respuestas.

Organizaciones como Red Solidaria o Fundación Sí tienen buena convocatoria porque Juan Carr o Manuel Lozano son gente que tiene una legitimidad pública que traspasa internet. Yo no conozco personas que puedan tener “éxito” en internet sin hacer un laburo concreto en la calle. No somos un país como Estado Unidos donde la gente en la calle no tiene relación y todo es por internet. Es curioso que cuando se hizo masivo lo de la donación online fue con Barack Obama, que le pedía a la gente que fuera a votar, que saliera de la casa, que hiciera algo físico, y lo hizo por redes sociales. Sin el lazo social efectivo, no me parece que las redes funcionen.

*Politóloga, periodista especializada en tecnología y autora del libro Guerras de internet.

 

Producción: Rocío Criado

 

Cómo Conectarse

Red Solidaria: redsolidaria.org.ar/

Greenpeace: www.greenpeace.org/argentina/es/

CHANGE.ORG: www.change.org/

Fundación Sí: www.fundacionsi.org.ar/

Dale Vida: www.dalevida.org.ar

Ni Una Menos: niunamenos.com.ar

Manifiesta: manifiesta.com.ar

Acción respeto: Facebook: Acción respeto: por una calle libre de acoso




 
 
 
 
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