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Gobiernos y empresas demuestran un creciente interés en la extracción de litio por su valor potencial asociado a las energías alternativas. Ambientalistas alertan sobre los peligros para la salud de las comunidades que habitan los salares.

 

Texto Florencia Tuchin.

 

A partir de la quita de las retenciones a las mineras en febrero de 2016 se multiplicaron los proyectos relacionados con la extracción del litio en los salares, que se ubican en las provincias de Salta, Jujuy y Catamarca. Si bien la extracción del denominado “oro blanco” es presentada por sus principales promotores como menos agresiva en términos de impactos ambientales al compararse con la minería a cielo abierto, tampoco es inocua y genera otra serie de consecuencias que no están siendo suficientemente estudiadas.

Pía Marchegiani es directora de Política Ambiental de la Fundación Ambiente y Recursos Naturales (Farn) y sigue este tema con detenimiento para proteger a las comunidades que viven en el norte del país. “En Argentina la extracción de litio genera preocupación por el equilibrio de los delicados sistemas hídricos de la Puna, donde también existe agua dulce que alimenta las vegas y lagunas de la zona y constituye el medio de vida de las comunidades locales y la numerosa flora y fauna”, advierte.

Argentina, Bolivia y Chile conforman el denominado Triángulo del Litio, compuesto por los tres grandes yacimientos de sal de Sudamérica: el Salar de Atacama, en Chile; el de Uyuni, en Bolivia, y el Salar del Hombre Muerto, en Argentina. Marchegiani aclara: “Argentina ofrece comparativamente mayores facilidades para la instalación de proyectos mineros. Es el único de los tres países en que el litio puede ser explotado libremente mediante concesión. En las naciones vecinas, en cambio, existen normas que, de distinto modo, impiden este libre ingreso a actores empresariales”.

El litio es un metal blando altamente reactivo que no se encuentra como un elemento puro en la naturaleza sino que debe extraerse de minerales, aguas marinas y salmueras. Es un elemento clave para la fabricación de baterías como las que utilizan electrónicos de consumo y vehículos eléctricos. Las expectativas respecto de la explotación de este mineral son elevadísimas, especialmente en el contexto de la necesidad global de reducir emisiones de gases de efecto invernadero y la dependencia en el uso de combustibles fósiles.

Los salares de la Puna, en los que se encuentra el litio, son cuencas endorreicas, considerados como ecosistemas frágiles que poseen estrés hídrico a lo largo del año y albergan valiosísima biodiversidad. Expertos en el tema han recomendado analizar los impactos ambientales detenida y cuidadosamente. Sin embargo, en la mayoría de los casos se aprueban proyectos sin tener información suficiente ni estudios de base sobre el delicado funcionamiento de estos ecosistemas.

En general, el capital de las empresas que extraen litio es extranjero. Según un informe publicado por el Ministerio de Energía y Minería de la Nación, la participación argentina en el mercado de derivados del litio creció del 11 al 16 por ciento entre 2012 y 2016, y en el último año la extracción de litio aumentó un 58 por ciento, mientras que en Chile lo hizo en un 14 por ciento.

Las empresas llegan al territorio con una lógica totalmente distinta a la de las comunidades. “Se contraponen visiones de desarrollo, que traen conflicto. Por ejemplo, en algunos casos las comunidades quedan divididas. Hay grupos que reclaman participar de los beneficios de la actividad minera y otros que se oponen a ella preocupados por los impactos que pueden generar en el agua, central para la reproducción de su vida y valores culturales”, señala Marchegiani.

“Desde Farn venimos acompañando a las comunidades de Salinas Grandes en la defensa de su territorio. Queremos que se respeten sus derechos de participación y de consulta en los procesos de toma de decisión, ampliamente reconocidos en el marco jurídico argentino”, destaca la directora de Política Ambiental.

 

Amenaza a los humedales

Los humedales altoandinos son ecosistemas que representan un patrimonio cultural, natural y económico invalorable para numerosas comunidades originarias y rurales que habitan en su área de influencia. Estos ambientes se encuentran ubicados en las nacientes de algunos de los sistemas fluviales más importantes de la región, almacenan y regulan el agua que fluye aguas abajo, proveen ricas pasturas para la cría de animales, agua dulce, alimentos y combustibles, y albergan numerosos animales y plantas endémicos entre los cuales se encuentran algunas de las especies de aves sudamericanas más amenazadas. Como tales, constituyen un componente clave para asegurar la resiliencia de la región al cambio climático.

La Fundación Humedales trabaja para proteger estos ecosistemas y sus comunidades. “La extracción del litio es una amenaza para los humedales altoandinos. Puede provocar erosión y contaminación del agua, un recurso escaso. Las comunidades están preocupadas por la degradación de su hábitat”, cuenta Marta Andelman, coordinadora de Comunicaciones de la institución.

 

Cómo conectarse: FARN: info@farn.org.ar  // Fundación Humedales: info@humedales.org.ar

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