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Un proyecto que combina arte y activismo busca visibilizar a la mujer común, singular, extraordinaria y diversa, al tiempo que procura desnaturalizar la forma estereotipada en que la muestran los medios.

 

Texto Lorena Varela.

 

Basta con encender la televisión o mirar la tapa de alguna de las revistas más populares para percibir que en torno de la imagen de la mujer hay un estereotipo creado para el consumo: se la muestra como un objeto, una mujer que tiene que ser delgada y joven para encajar. Mujeres que no fueron tapa es la iniciativa de Lala Pasquinelli, una artista visual que interviene esas publicaciones y hace visible a las mujeres reales, esas que no aparecen en primera plana.

“Hackear revistas tiene que ver con esta idea de que el hacker es el que usa el código de un sistema ajeno a su favor, lo subvierte, lo usa en el sentido opuesto. Entonces empecé usando pedacitos de esas mismas revistas que nos tratan como envases y objetos, para construir las imágenes de las mujeres que para mí y para otros eran valiosas. Era una manera de hacerlas visibles”, explica Pasquinelli. Actualmente esa idea de hackeo creció en cuanto a que no sólo se crea una obra, sino que además se hackea esa materialidad y los mensajes, lo que se hace por medio de los talleres que organiza Lala en diferentes contextos, como escuelas, ONG, empresas, barrios y su propio taller.

La iniciativa se originó hace dos años, en medio de una búsqueda de imágenes que realizaba la artista. “Quería trabajar collages que exhibieran la forma en que la publicidad de moda muestra a las mujeres: por un lado, hiperdelgadas, serias y apáticas; por el otro, delgadas e  hipersexualizadas, sin importar cuál sea el producto que se vende. Entonces buscando imágenes de gráfica de modas en una pila de revistas, descubrí que el 70 por ciento de las tapas –o más– estaban ocupadas por hombres y que en los pocos casos en que aparecían mujeres, ellas eran muy similares entre sí en todo sentido; en cambio, los hombres que aparecían en las tapas eran notablemente diversos, sus pieles estaban cubiertas, los cuerpos no estaban editados”, rememora Lala.

 

Tú me quieres blanca

Alfonsina Storni (1892-1938), poetisa y feminista argentina, ya adelantaba en su obra los estereotipos creados para la mujer dentro de una sociedad machista. Uno de sus poemas más recordados, Tú me quieres blanca, expresa la pretensión de una mujer de piel clara y que se muestre frágil, entre otras características.

“Las mujeres aparecemos siempre semidesnudas o desnudas, disfrazadas, apenas vestidas con ropa que no usamos generalmente. La imagen que se representa de las mujeres es siempre la de una joven, delgada, blanca, con el pelo lacio y largo, con la gestualidad sexualizada y su cuerpo dispuesto como un objeto. Es una mujer que siempre habla del amor heterosexual, la maternidad y el cuerpo como únicos intereses vitales. Un modelo único, no aparecen otras mujeres”, dice la artista sobre el estereotipo que buscan imponer las tapas de revistas.

Respecto de la evolución de los medios de comunicación en materia de igualdad de género, Pasquinelli cuenta que hace tiempo dejó de ver televisión con la idea de no naturalizar la violencia mediática hacia la mujer y dice que las pocas veces que estuvo frente a la pantalla no notó avances. “Las tapas de las revistas son iguales que hace cuarenta años, en las notas a las mujeres se les sigue preguntando por sus hijos, parejas y secretos de belleza. No siento que los medios cambien, sí siento que hay muchísimas personas, cada vez más, que tienen una mirada crítica sobre esto y lo señalan”, expresa la artivista.

La fundadora de Mujeres que no fueron tapa propone que los medios capaciten a los periodistas en perspectiva de género, dice que muchas veces se cometen errores por desconocimiento en el tema o por naturalización de la violencia machista.

 

Cómo conectarse: Mujeres que no fueron tapa // Facebook: mujeresquenofuerontapa

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