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Francisca Mendoza es la primera mujer cacique de la comunidad guaraní Peña Morada ubicada en el departamento de San Martín, en la provincia de Salta. Relata su trayectoria de vida. De cómo pasó de artesana a dirigente. Hoy estudia y se esfuerza para sostener su cultura y para que los jóvenes se queden en el pueblo.  

 

Texto Alicia Cytrynblum.

 

Es una luchadora incansable por los derechos de las mujeres y de los pueblos originarios. La vida la llevó a desafiar la hegemonía masculina de las comunidades y desarrollar su liderazgo. Su aspecto tranquilo esconde un espíritu aguerrido y seguro de su misión en la vida.

–¿Qué es ser cacique?

–Los caciques somos los representantes de nuestros pueblos y nos ocupamos de sus necesidades. Soy la primera mujer cacique. Cuando me eligieron en 1998 yo no sabía nada de nada  sobre los derechos de la mujer. En ese momento no teníamos ninguna representación ni participábamos de las reuniones. Así que tenía vergüenza para todo, pero me eligieron en asamblea y asumí. La gente ve el comportamiento de la persona y por eso la eligen, pero si no consigue cosas automáticamente, lo sacan. Yo nací ahí, mis papás también, por eso me eligieron. Ellos lucharon mucho con la idea de que el día de mañana los nietos tengan que vivir ahí sin irse a la ciudad. En esa época éramos tres familias nada más y ahora somos 36.

–¿Qué fue lo primero que hizo?

–Nos faltaba de todo, ni agua teníamos. Yo veía que otras comunidades conseguían cosas, así que me dije que nosotros también podíamos hacerlo. Lo primero que hice con el apoyo de la empresa petrolera es un salón donde reunirnos las mujeres. Nosotras sabemos cuáles son las necesidades de la comunidad porque las vivimos, las vemos todos los días. En cambio, los varones no. Ellos piensan en lo personal y se olvidan de las familias.

–¿Qué lograron en este tiempo?

–Ahora tenemos luz, tenemos agua, tenemos cable. Conseguimos que haya un anexo de la escuela. Antes, los chicos tenían que caminar casi tres kilómetros bajo el sol o la lluvia. Ahora, la tenemos dentro de la comunidad y van chicos de 3 años hasta 12. Ahora hay varias comunidades que son representadas por mujeres. Mi segunda hija también es cacique en Tartagal y mi hija mayor es subcacique en la comunidad de la Bernardina.

–Son una familia de mujeres dirigentes… 

–Nos tiene que gustar, nos tenemos que juntar para poder conseguir lo que se necesita.

–¿Cuál es el principal desafío que enfrentan?

–Nosotros somos artesanos y como pueblos originarios tenemos la responsabilidad de transmitir nuestra cultura a los más chicos. Yo los capacito, porque esa es nuestra fuerza. Queremos que los jóvenes se involucren y participen. No tenemos que perder nuestra lengua, nuestra cultura, la artesanía que hacemos. Precisamos que siga lo que nuestros antepasados empezaron. A veces se van los jóvenes a otras provincias y les va mal. En cambio, en las comunidades les encontramos un lugar y van a estar bien.

–¿Cómo es la vida de un día de una mujer en su comunidad?

–Como artesanas trabajamos. Hay otras mujeres que se ocupan de los animales o de la huerta. Yo sigo estudiando con la edad que tengo. Estoy en el último año de la Tecnicatura Superior en el Desarrollo Indígena.

–¿De qué se trata?

–De nuestros derechos. De recuperar nuestra cultura. De recordar a los que lucharon antes de nosotros.

–¿Cómo se relacionan las comunidades?

–Estamos cada vez más unidas. Una sola comunidad no va a conseguir nada. Tenemos que estar unidas para lograr las cosas que queremos. De a poco lo vamos haciendo. Donde yo vivo hay siete etnias y gracias a los técnicos nos dieron capacitación pudimos conocer nuestros derechos como mujeres.

El sábado hemos tenido una feria del trueque. Fui a una radio e invité a quienes querían venir. Y vinieron muchísimas personas de toda la provincia. Vinieron artesanos con sus artesanías y productores. Lo hice para hacernos visibles, que se sepa que existimos. No tenemos que perder eso.

–Participan del programa Turismo Rural Comunitario ¿Ya están recibiendo turistas?

–La gente va llegando. Les gustan nuestras artesanías, nuestros trabajos. Participamos en todas las ferias a nivel nacional y durante tres años estuvimos en la que se hace en la Rural, en Buenos Aires, así nos vamos haciendo conocer.

Cuando llegan los turistas tenemos todo preparado. Servimos una merienda y les enseñamos a hacer cestos.  Cada artesana se ocupa de un grupo de visitantes que se llevan una artesanía terminada hecha por ellos mismos.

–¿Cuál es su sueño antes de dejar de ser cacique?

–Quiero que vengan las personas a conocer nuestro lugar, que vean la vista hermosa que tenemos. Estamos sobre la ruta 34, es fácil llegar.

–¿Cómo prefiere que los llamen?

–Pueblos originarios. Estamos desde siempre en esta tierra. Desde los orígenes.

 

Cómo conectarse: www.facebook.com/pg/comunidadguaranipenamorada

 

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