Compartir

Con el objetivo de mejorar la calidad de vida de las personas con algún tipo de discapacidad, dos organizaciones entrenan perros que luego contribuyen a desarrollar un abordaje terapéutico y generan vínculos que trascienden la mera asistencia.

Texto Magalí Sztejn.

 

Que un perro trabaje: para algunos es algo imposible, mientras que para otros es una realidad que les cambia la vida. Desde una persona en silla de ruedas por una discapacidad motriz, hasta un niño con retraso madurativo pueden ser beneficiarios de un perro de asistencia o concurrir a una terapia asistida con canes.

Si bien se trata de dos abordajes diferentes, en ambos casos los animales son seleccionados desde cachorros y entrenados durante dos años para que puedan cumplir con el rol asignado. Incluso, la empresa de alimento para mascotas Mars invita a sus empleados a ser parte de un programa corporativo de voluntarios, proponiéndose como familia de socialización para futuros perros de asistencia.

 

A la espera de la ley

“Al perro de terapia se lo testea a las siete semanas. Se busca que sea equilibrado para empezar una estimulación temprana. Luego el adiestramiento se hace todos los días, al menos cinco o diez minutos para que no pierda capacidad de trabajo”, explica Alicia Dell Arciprette, directora de Tacop (Asociación Argentina de Terapia Asistida con Perros) institución que, además de ofrecer el servicio, acredita a los animales para el trabajo.

Si bien hace años las actividades sólo se llevaban adelante para personas con discapacidad severa, hoy no tienen un público específico. Pueden acudir desde niños hasta ancianos, de modo que tanto la población como las problemáticas a atender son muy amplias. El perro funciona como un nexo entre el paciente y el terapeuta de las áreas de salud o de educación especial. También ofrecen actividades asistidas en hogares, institutos de salud, centros de día o de rehabilitación.

Dado que no existe una ley de intervenciones asistidas con animales donde se establezca que las obras sociales deben hacerse cargo de las mismas, desde Tacop presentaron un proyecto que actualmente está siendo analizado en diferentes comisiones del Congreso. “Nuestro servicio puede ser autoconvocado o derivado. No cobramos. Tenemos gente becada. El costo que el día de mañana el usuario puede pagar es por nomenclador nacional”, describe Dell Arciprette.

 

Asistente gratuito

Por su parte, la Asociación Bocalán ofrece perros de asistencia con el fin de mejorar la calidad de vida y la autonomía de sus usuarios. En todos hay un entrenamiento estándar, se busca que sean estables y obedientes, y después se entrenan las habilidades específicas para el tipo de servicio que vayan a prestar. En cuanto a la terapia asistida con perros aclaran que es complementaria a la tradicional, no alternativa. “Incluye un elemento que descontextualiza la terapia y la asimetría profesional-paciente. Se realiza a través de un diseño de ejercicios específicos dentro de un programa general de tratamiento”, explica Fernanda López Ayala, quien trabaja desde 2014 como entrenadora.

Los perros, en su mayoría, son comprados por la Asociación. “Adherimos a la filosofía del organismo internacional ADI (Animal Defenders International) y dentro de sus principios, el perro de asistencia se entrega de manera gratuita”, destaca López Ayala. También se puede recurrir al esponsoreo por un patrocinador que realice como donación el valor del entrenamiento del perro.

“Estábamos atravesando el proceso de decidir si incluiríamos o no un perro como mascota. Fue entonces que nos sumamos al programa para vivir la experiencia de tenerlo, aunque por un tiempo limitado, y ver entonces si nos podíamos amoldar a las exigencias y responsabilidades que implica”, cuenta Mauro Williams, gerente de Asuntos Corporativos de Mars en el Cono Sur, para quien la perra Aloha ya es parte del seno familiar. “Hacernos a la idea –reflexiona sobre su partida–, desde un comienzo, de que era por un tiempo limitado y saber que se va por algo muy noble, lo hace más fácil”.

De este modo, se cierra un ciclo y la posibilidad de un trabajo conjunto: mientras una familia cría al perro y lo incorpora a su vida, otra lo recibe para servirse de su compañía y conocimiento. Es el caso de Marilina Festa, quien debido a una discapacidad motriz y luego de ver cómo les facilitaba la vida a otros, en 2015 decidió recurrir a la Asociación Bocalán con el fin de incorporar un perro de asistencia. “Yo pasaba bastante tiempo sola, por lo que pensé que un poco de ayuda y compañía sería algo bueno”, cuenta, y recuerda que sus dos hijos se enamoraron al instante de Tostada, al igual que sus padres.

Marilina destaca que el animal le aportó, sobre todo, mucha independencia y seguridad, además de un amor incondicional. “Sé que si estoy con ella todo es más fácil. Lo recomiendo totalmente, no sólo para quienes tienen una discapacidad motora. Tengo dos amigas que tienen hijos con autismo y se los recomendé. Ellas quedaron muy sorprendidas al verlos con Tostada. Los perros cambian la vida del usuario y su entorno”, resume.

 

 

Cómo conectarse

Bocalán: www.bocalanargentina.com // Mars: www.mars.com // Tacop: www.terapia-asistida.com.ar // tacopargentina@hotmail.com

Dejar una respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here