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Con el objetivo de promover la restauración de objetos como un acto de consumo responsable, dos amigas crearon el Club de reparadores, que genera comunidad a través de encuentros colaborativos para combatir la cultura descartable.

 

Texto Maia Pelman. 

 

“Porque la mejor manera de aprender cómo funciona algo es desarmarlo y repararlo.” Ese es el espíritu que moviliza al Club de Reparadores, un proyecto colectivo que surgió en la Ciudad de Buenos Aires a fines de 2015 de la mano de Marina Pla y Melina Scioli, dos emprendedoras que consideran que la reparación de objetos es una estrategia concreta para lograr un desarrollo sustentable.

“Nos conocimos trabajando en torno del reciclaje y los residuos en Buenos Aires. Esta experiencia nos llevó a entender el problema que representa la cantidad de objetos que caen en desuso, las escasas vías para reciclarlos o gestionarlos correctamente y una creciente percepción de que es más costoso y difícil reparar las cosas que cambiarlas por nuevas”, cuenta Melina, consultora en sustentabilidad.

Inspiradas en iniciativas similares que funcionan en otras partes del mundo y en el artículo 41 de la Constitución Nacional, que contempla el derecho de todos los habitantes a un ambiente sano, comenzaron a convocar a encuentros colaborativos e itinerantes donde se intercambian saberes y herramientas con el fin de alargar la vida útil de las cosas. Hoy ya cuentan con más de treinta eventos de reparación en Argentina y Uruguay.

Generar una dinámica participativa y comunitaria e involucrarse en la tarea de arreglar pertenencias es un acto de alto valor afectivo y simbólico. Asimismo, este movimiento busca reivindicar los oficios tradicionales de la reparación, pero también conciliarlos con tecnologías innovadoras, como por ejemplo, la impresión 3D para la creación de repuestos.

Antes de cada evento invitan a participar a los reparadores barriales y promocionar sus servicios, y los visibilizan en un mapa poniendo sus datos de contacto a disposición de los vecinos.

“El Club está dirigido a la comunidad en general, no tiene límites de edad. Los adultos mayores pueden contar con años de experiencia reparadora, los jóvenes con la fuerza y vista aguda para pequeños repuestos y modernos aparatos. Es la complementariedad de saberes y habilidades lo que enriquece al evento”, agrega Melina.

El Club de Reparadores apela a la posibilidad de transmitir conocimientos y nutre el “músculo comunitario”. Nada se tira, todo se puede transformar.

 

 

Cómo conectarse: www.articulo41.com.ar // articulonumero41@gmail.com

Club de Reparadores: Facebook: ClubDeReparadores // Instagram: clubdereparadores

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