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El costo ambiental y su baja eficiencia energética son los principales cuestionamientos al proyecto de construcción de dos represas hidroeléctricas sobre el río Santa Cruz. Un documental refleja que la obra afectará poblaciones y especies en peligro de extinción.

 Texto Mariana Fernández Camacho.

“No hay mal que dure cien años, ni cuerpo que lo resista”, dice un conocido refrán popular. Sin embargo, la naturaleza puede dar fe de males mucho más prolongados y de cuerpos arrasados por la mano del hombre. El proyecto de represar el río Santa Cruz es una nueva puesta en marcha de altísimo costo ambiental. Un negocio con China que podría arruinar a la Patagonia.

Así lo presentan científicos, pobladores, referentes de la sociedad civil y funcionarios que le dan voz a un ecosistema amenazado por la construcción de dos represas hidroeléctricas Presidente Néstor Kirchner y Gobernador Jorge Cepernic, en la provincia de Santa Cruz. Una mega obra que estuvo más de cuatro décadas frenada y se ubica en un puesto relegado en el ranking de las mejores formas de generar energía.

“Estas represas son inconvenientes porque se puede producir la misma energía con otras fuentes alternativas, que incluso promoverían mayor y mejor empleo. Es decir, se va a realizar una obra aunque todos los técnicos y los estudios consultados digan que no es beneficiosa ni para la energía ni para el ambiente ni para el modelo de desarrollo de la Argentina, porque vamos a absorber tecnología obsoleta, sin resultados muy concretos”, explica Andrés Nápoli, director ejecutivo de la Fundación Ambiente y Recursos Naturales (Farn), una de las organizaciones que viene resistiendo la iniciativa.

El río Santa Cruz nace del deshielo de los glaciares de la Patagonia y recorre 385 kilómetros hasta su desembocadura en el Atlántico. Es el único río glaciario que llega al mar y su largo recorrido es el hábitat de decenas de especies de aves, peces y mamíferos. La construcción de las represas afectará, por ejemplo, a la ballena franca y el macá tobiano, un ave exclusiva de la provincia y en peligro crítico de extinción. El curso de agua, además, atraviesa varios pueblos, acostumbrados al desarrollo en base al turismo.

Hernán Casañas, director ejecutivo de Aves Argentinas, le pone argumentos a la crónica de un desastre anunciado: “No es sólo el macá, es un río, hay otras especies y un ecosistema detrás de esto. Hay patrimonio cultural también. Las consecuencias son impredecibles. La tasa de extinción de especies debilita irreversiblemente la productividad y salud del planeta. Pero los seres humanos necesitamos de una tragedia para cambiar comportamientos”.

 

Cómo conectarse

Aves Argentinas: 011-4943-7216 / www.avesargentinas.org.ar

Farn: 011-4865-1707 / www.farn.org.ar

Banco de Bosques: 011-4831-2712 / www.bancodebosques.org

Fundación Vida Silvestre: 011-4331-3631 / www.vidasilvestre.org.ar

Fundación Flora y Fauna Argentina: 011-4807-3976 / www.florayfaunaargentina.org

FuenteRevista Edición 112
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