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Entrevista a Tonolec. El dúo, integrado por Charo Bogarín y Diego Pérez, dedicó a los más chicos su último disco, Mitaí, en el que los cantos infantiles de los pueblos originarios del Litoral argentino son grandes protagonistas.

Textos: Marysol Antón 

La música es ancestral y universal. Los sonidos, ritmos y melodías acompañaron el desarrollo de las personas y lo seguirán haciendo, forman parte del crecimiento de cada uno. En algunas culturas, también son una herramienta para explicar la filosofía de vida, la cosmovisión, para que los niños se apropien de la identidad colectiva. Con los sonidos de los pueblos originarios como inspiración, el dúo musical Tonolec dio forma a Mitaí, su último disco, integrado por cantos nativos infantiles en lenguas qom (toba) y guaraní. Tras visitar más de ocho aldeas guaraníes en la provincia de Misiones, Charo Bogarín y Diego Pérez presentaron un trabajo que preserva los sonidos originales de la tierra.

–¿Cómo surgió la idea de armar un proyecto totalmente pensado para los niños? 

Charo: –Lo primero que notamos fue la inquietud de las maestras jardineras y de primaria. Ellas nos pedían las letras de las canciones que versionamos en lengua qom porque las habían empezado a enseñar y las usaban para las fiestas patrias. Eso ya nos señaló un cambio en la educación, es un vuelco en la mentalidad de nuestro país.

Diego: –Viendo esto que pasaba decidimos ir hacia atrás y recopilar las canciones infantiles que ya teníamos grabadas, y nos dimos cuenta de que teníamos el material para un disco. Este trabajo es una consecuencia de lo que los niños nos mostraron. Cuando empezamos en 2005 no esperábamos tener público infantil, es algo que se dio, un regalo alucinante.

–¿Hicieron arreglos especiales? 

C: –Quisimos poner el foco en los chicos, porque lo que uno aprende en esa etapa no se lo olvida jamás. Hacemos una música con orientación social, y queremos que eso esté presente en nuestro accionar. Contribuir con nuestro granito de arena: con la música se educa, se concientiza. También dejar de subestimar a los niños, ya que muchas veces los adultos creen que sólo pueden escuchar canciones con frases pegadizas y no con contenido profundo. Pero en la devolución vemos que ellos tienen una mentalidad despierta, que por fonética aprenden canciones en lenguas originarias.

–¿Y la parte sonora? 

D: –Creemos que lo rítmico y lo lúdico contagian. En este disco queremos agradecer el habernos señalado el camino y sin dudas el ritmo es uno de los factores por los que los pequeños se acercan a nuestra música. Luego, los grandes nos intelectualizamos, pero ellos escuchan una música y se mueven naturalmente, reciben la energía, responden a la vibración. Por eso es uno de los ingredientes principales del disco, se mantiene hasta el final con una energía constante.

–¿Cómo fue trabajar con las comunidades guaraníes?

C: –Fue sanador. Veníamos trabajando con la lengua qom, pero no habíamos estado en las aldeas ni tenido la oportunidad de ver el cuidado y dedicación con que crían a los niños. La música es fundamentalmente para ellos: cantan, bailan, se divierten; y eso nos abrió el corazón. A través de las canciones infantiles los educan, les enseñan su cultura y sus dioses. Participamos de rondas, de bailes, así se impregnan de sus saberes.

D: –Nos maravilló compartir esos momentos. Aprendiendo con la música y el baile incluyen el cuerpo; todo está integrado: espíritu, cuerpo y mente. También aprender de la importancia que le dan a los niños, no sólo los padres crían sino que toda la comunidad lo hace. Fue una segunda oportunidad ser alumno de ellos, aprender de la tierra sin mal.

–Y el disco tiene una versión especial del clásico infantil “Manuelita”.

D: –Sí, nos llevó varios años darle forma. Queríamos hacer un homenaje a María Elena Walsh, por eso, además de hacerla en lengua qom, la trabajamos en diferentes timbres de percusión y llegamos al clima lúdico que tiene esta adaptación.

C: –Nos sorprende que haya una generación que conoció “Manuelita” a través de nosotros, que directamente la canta en lengua originaria. Muchos la escuchan y dicen: “La canción de Tonolec”, y eso nos emociona.

 

BIO

Exponente de una corriente que se conoce como nuevo folclore argentino, este dúo del Litoral suena desde hace más de una década, fusionando la música electrónica con el canto de las etnias qom (toba) y mbyá guaraní. Tonolec propone un viaje musical en el que conviven cantos y melodías ancestrales, voces chamánicas, instrumentos precolombinos y nuevas tecnologías. Una banda que une lo ancestral con lo contemporáneo de manera justa y armoniosa.

Charo Bogarín. Autora y compositora. 

Cantante de voz sólida. Con su voz sabe crear climas íntimos y combinar las técnicas de la lírica con los modos guturales del canto nativo. Toca el charango y el bombo legüero.

Diego Pérez. Productor musical. 

Compositor y músico multiinstrumentista, despliega su versatilidad en escena acompañado de samplers, secuencias electrónicas, guitarra y teclados. Crea de manera refinada y contundente los ambientes sonoros y las atmósferas musicales de las canciones de Tonolec.

 

Cómo conectarse: www.tonolec.com.ar

 

FuenteNota Revista Edición 111
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