Compartir

Según distintos estudios, sólo dos de cada diez alumnos acceden a estos contenidos y apenas el 20 por ciento de los docentes se capacitó para abordar el tema. Aprobada en 2006, la Ley que creó el Programa Nacional de Educación Sexual Integral sigue sin ser implementada en algunas regiones del país. Las ONG advierten sobre los riesgos de no invertir en formación y prevención.

 

Texto Marysol Antón.

 

El debate sobre la legalización del aborto, tanto a nivel parlamentario como en gran parte de la sociedad, hizo resurgir la discusión sobre otro tema con entidad propia, pero que últimamente suele abordarse en forma paralela al de la interrupción voluntaria del embarazo: la educación sexual.

Sancionada por el Congreso en 2006, la ley 26.150 estableció la creación del Programa Nacional de Educación Sexual Integral (ESI), con el objetivo de garantizarles a los estudiantes de todo el sistema escolar (desde el nivel inicial hasta el superior de formación docente y de educación técnica no universitaria) el acceso a estos contenidos, ya sea que estén cursando en instituciones de gestión estatal o privada.

En medio de la polémica sobre la despenalización del aborto, tanto quienes se pronunciaron en favor como los que se oponen pidieron mayor presencia de la ESI en las escuelas. Lo paradójico es que el Programa Nacional de Educación Sexual está en marcha desde 2008, año en que se empezaron a producir los materiales que aún hoy circulan por las aulas. ¿Qué sucedió entonces? Aunque se han llevado a cabo distintas acciones, desde capacitaciones docentes hasta clases en todos los niveles, muchos maestros y profesores se quejan de que la ESI no fue parte de esos contenidos. El mismo reclamo surgió entre las reivindicaciones esgrimidas por los estudiantes que durante 2017 y este año tomaron escuelas en la Ciudad de Buenos Aires.

Distintos informes indican que sólo dos de cada diez alumnos recibieron Educación Sexual Integral de manera habitual y que apenas el 20 por ciento de los docentes fueron capacitados, aunque este número decrece en algunas provincias, sobre todo en el Noreste y el Noroeste del país. Los datos se confirman al hablar con distintas fuentes del Ministerio de Educación de la Nación. “Los primeros momentos fueron duros, con muchas resistencias, en especial desde los ministerios provinciales. Entonces, desarrollamos dos estrategias: la capacitación docente, tanto en los magisterios como la continua para aquellos que ya tienen un salón asignado, y la producción de materiales pedagógicos, lo que incluyó desde láminas hasta programas de televisión”, cuentan los responsables del programa.

En el encuadre que se le dio a la ESI en 2008 se incluyeron cinco temas: el cuidado del cuerpo, la perspectiva de género, la equidad, la diversidad sexual y la afectividad. “Para lograr una mayor adhesión, en mayo de este año se reunió el Consejo Federal de Educación (integrado por el titular de la cartera educativa nacional y sus pares de todas las provincias) y se firmó la Resolución 340, en la que los ministerios provinciales se comprometen a dar estos contenidos mínimos y a realizar acciones de monitoreo, pues algunas regiones son más tradicionales que otras y cuesta ingresar”, añaden desde el Palacio Sarmiento. Para dar un cuadro más institucional a esta revisión de qué pasa con la ley, desde ahora Unicef también es parte de este sistema de control. “Todos hablan bien de la ESI, pero no todos la aplican. Por suerte, el debate la visibilizó, porque muchas provincias que hoy la defienden antes no la implementaron”, se lamentan quienes trabajan para que la educación sexual llegue a todos los alumnos.

Otro punto importante de la resolución suscrita este año por todas las provincias es que establece la creación de un equipo escolar “que tendrá la función de hacer circular y garantizar que los materiales educativos lleguen a las aulas; deberán mover el tema en cada establecimiento”, agregan desde el Ministerio.

 

En las aulas

La Ley 26.150 estipula que los contenidos de la ESI deben proporcionarse de manera transversal a través de la currícula anual de cada nivel. Sin embargo, en muchos establecimientos sólo se reduce a una o dos charlas durante el año.

Según un estudio realizado por la Fundación Huésped en 2017, el 50 por ciento de los estudiantes y el 96 por ciento de los docentes indicaron que conocen la ESI. Sin embargo, sólo la mitad de los educadores entrevistados recibió formación en capacitaciones proporcionadas por el Estado y el 57 por ciento sostuvo que buscó información por sus propios medios. “Lo que se devela es que existe voluntad por parte de los maestros en aplicar la ESI. A pesar de esto, su incorporación es deficiente por el alcance limitado de la formación por parte del Estado y la falta de una directiva institucional que incentive su implementación en todas las materias y en todos los niveles”, señala Cecilia Valeriano, coordinadora del Programa de Movilización Social y Redes de la Fundación Huésped. En este sentido, de acuerdo con información proporcionada por el Ministerio de Educación de la Nación a partir de un pedido formulado por la ONG, durante 2016 se capacitaron de manera presencial 200 docentes y hasta agosto de 2017 otros 1.050, mientras que en 2015 habían sido 55 mil y en 2014, 28 mil.

“Dentro de todo, lo que se continúa haciendo es la capacitación docente, que es indispensable, pero no alcanza, porque en el mejor de los casos se garantiza que ese profesional pueda trabajar los contenidos en el aula, aunque no que haya modificaciones respecto de los derechos, la identidad y más. Por otro lado, existe una clara demanda de los jóvenes para que se toquen estos temas, los emergentes están en su coyuntura y los chicos los llevan a la escuela. Ellos lo manifiestan con claridad: usan los recursos, pero no saben por dónde canalizar lo que necesitan expresar”, advierte Valeriano.

“Las formaciones no son para todos los docentes, sino que asisten cinco por escuela y reciben veinte horas de clases. También hubo capacitaciones virtuales que hoy no se están dando, mientras que en los profesorados se dan dos horas cada quince días en algunas materias anuales. La ESI todavía no se ganó su lugar”, explica Loreley Baumann, docente de plástica y capacitadora de Educación Sexual Integral.

 

Alcances y limitaciones

“La Ley se cumple en forma insuficiente y lo que se hace no es ESI, sino que se centran en informar especialmente los aspectos biológicos de la reproducción humana. En algunos casos agregan algo de información sobre prevención del VIH y mencionan el preservativo; a veces llegan hasta a hablar de anticonceptivos. La ESI va más allá de lo biológico, invita a reflexionar sobre los roles de hombres y mujeres, las distintas identidades de género, la masculinidad y la femineidad, los derechos de poder gozar libremente y con conocimiento, de poder decidir sin violencia o coerción con quién, cuándo, cómo y dónde tener relaciones sexuales consentidas, entre los temas más importantes”, aclara Mabel Bianco, médica y presidenta de la Fundación para Estudio e Investigación de la Mujer (Feim).

“Algunas investigaciones que se realizaron, no muy amplias pero demostrativas, evidencian que el tiempo asignado a estos conocimientos es muy bajo: dos horas o menos por año en la gran mayoría de los colegios y escuelas del país. Esto a nivel del ciclo secundario, menos en el primario y nada en el inicial. Esto quiere decir que de la currícula aprobada por el Consejo Federal de Educación, que reúne al ministro nacional y sus pares provinciales, se cumple muy poco, porque ésta incluía la transversalidad de estos conocimientos en materias como literatura, matemáticas, biología, historia, arte y otras. Sin embargo, por ahora, cuando se da algo es sólo y de modo breve en el área biológica”, explica Bianco.

En concordancia, desde la Fundación Huésped aseguran que para el 86 por ciento de los estudiantes, la ESI es “aprender sobre el aparato reproductor”. Mientras que cuatro de cada diez docentes entrevistados señala al aparato reproductor entre los temas que trabaja cuando aplica la Ley. “Este es uno de los principales conflictos entre lo que propone la Ley de Educación Sexual Integral y su implementación. Todavía se la asocia con la enseñanza del aparato reproductivo y esto inevitablemente la vincula a los espacios de ciencias naturales. Aquí se presenta la primera limitación de la aplicación, los temas vinculados a derechos sexuales y reproductivos, diversidad y género quedan por fuera del marco institucional”, indica Valeriano.

Mientras en las aulas la ESI se limita, la experiencia de los jóvenes es mucho más amplia. Y esto se desprende de la encuesta realizada por la Fundación Huésped, pues allí se menciona que “uno de cada dos entrevistados señala la existencia de casos de discriminación por orientación sexual o identidad de género en su escuela. Entre quienes señalaron conocer estas experiencias, la mayoría (44 por ciento) indicó que no se tocó el tema, en tanto que el 38 por ciento expresó que se habló entre los estudiantes. Mientras tanto, el 40 por ciento del personal de la institución (docentes y preceptores) afirmó haber abordado el tema con ellos. Además, siete de cada diez entrevistados señalaron que el estudiante que pasó por una experiencia de discriminación siguió en su escuela y el 14 por ciento mencionó que tuvo que cambiar de institución, opción que se incrementó entre las privadas y de orientación religiosa”.

“El artículo 5 de la Ley de ESI deja a cada institución escolar la libertad de aplicar los contenidos como lo desee y, por ejemplo, las católicas no la implementan. No hay una bajada de línea de cómo dar los contenidos ni tampoco un presupuesto claro, es algo que quedó más como militancia de los docentes y la escuela. Tampoco hay un resguardo para contener a los padres y que éstos entiendan que forma parte de la currícula”, explica Candelaria Botto, docente de Economía en el nivel secundario y coordinadora de voluntarios de Economía Feminista.

¿Y qué dice el texto de la norma? Establece que “cada comunidad educativa incluirá en el proceso de elaboración de su proyecto institucional la adaptación de las propuestas a su realidad sociocultural, en el marco del respeto a su ideario institucional y a las convicciones de sus miembros”.

“Estos contenidos son fundamentales. Por ejemplo, en los temas dados en la primera infancia se ayuda a entender qué cosas están mal que le hagan al niño, qué es un secreto y qué no, cómo es el vínculo con los adultos y todo esto ayuda a prevenir los abusos. No debemos olvidar que, según Unicef, una de cada cinco niñas sufrió un abuso sexual”, observa Botto.

“Además de las restricciones de los ministerios provinciales, que no repartieron los materiales didácticos a los colegios, también hubo docentes que soportaron condenas de la sociedad civil, como algunos que fueron excomulgados. En términos políticos, no hubo un seguimiento. Incluso, con el debate actual por la legalización del aborto, hay funcionarios que pidieron educación sexual, sin incorporar lo integral, y desconocían que ya existe la Ley. Los que están en contra del aborto legal ahora piden ESI, pero hasta acá nunca la dieron”, denuncia Paula Fainsod, doctora en Educación y docente investigadora de la Universidad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires.

 

Cuestión de números

Mientras desde la cartera de Educación aseguran que este año se destinaron 100 millones de pesos a la implementación de la ESI, distintas ONG aseguran que hay una subejecución del presupuesto. En un intento por reafirmar el compromiso con este programa, las autoridades destacan que la partida para Educación Sexual Integral aumentó con respecto a los 40 millones de pesos de 2017. Ese dinero se utiliza para producir materiales, realizar capacitaciones y pagar los sueldos de los especialistas que toman el compromiso de formar a los maestros.

“El Ministerio de Educación de la Nación no desglosaba este presupuesto, estaba en una bolsa de gastos especiales y sólo pidiendo la apertura se podía sacar el número, algo que no responde al compromiso de gobierno abierto, pues éstos son datos que deben difundirse en las webs y en medios con acceso a toda la ciudadanía. Este año, por primera vez, hay un presupuesto que tiene una apertura específica para Educación Sexual y metas, como talleres de capacitación de docentes en las provincias”, advierte Mabel Bianco.

En cuanto al gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, “hasta 2014 tenía un presupuesto específico para ESI, pero desde 2015 ya no está abierto y tampoco se puede monitorear ni la ejecución respecto de las metas propuestas. Cabe aclarar que el presupuesto siempre fue muy bajo y en general se usaba para pagar los talleres que dábamos las ONG”, resume la presidenta de la Feim.

 

Cómo conectarse

Programa Nacional de Educación  Sexual Integral: www.me.gov.ar/me_prog/esi.html

Feim: www.feim.org.ar

Fundación Huésped: www.huesped.org.ar

Mujeres que no fueron tapa: www.mujeresquenofuerontapa.com

Dejar una respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here