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Entrevista a René Mauricio Valdés. Es salvadoreño, pero su casa es el mundo. Desde hace décadas recorre toda la región de la mano de Naciones Unidas llevando la misión de desterrar la pobreza en el continente americano. 

 Texto Alicia Cytrynblum.

Los Objetivos del Desarrollo Sostenible (ODS) es la agenda que Naciones Unidas propone hasta el 2030. Para esta nueva etapa se incluyen más metas y un nuevo concepto de sustentabilidad en donde la economía, lo social y lo ambiental deben estar en armonía para lograr la viabilidad de la civilización y la erradicación de la pobreza. El Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (Pnud) presentó un informe sobre la importancia de tener información de calidad para conseguir ese propósito.

–El cumplimiento de los 17 ODS y sus 169 metas prometen erradicar la pobreza. ¿Cuáles serían las políticas públicas adecuadas para conseguir ese objetivo tan ambicioso?

–La agenda 2030 propone no dejar a nadie atrás. Es decir, seguir con las políticas de erradicación de la pobreza y profundizar el pleno cumplimiento de los derechos humanos. Lo novedoso de esta agenda es que sea de manera sostenible en tres dimensiones: económica, social y ambiental, sin que ninguno sea más importante que los otros.

–¿Cómo se puede conseguir esa sostenibilidad en este sistema económico?

–El desafío está basado en estudios científicos que plantean que avanzar en este sentido es perentorio para la sostenibilidad de nuestro planeta. Hay muchas cosas que se pueden hacer en el nivel macro, pero también en el medio y micro.

–¿Cómo los Estados pueden incidir para que lo económico se adecue a la agenda?

–Un tema importantísimo es la necesidad de pasar hacia una sociedad y una economía más baja. Gradualmente,  comprender que no hay tiempo que perder. Se están haciendo esfuerzos en avanzar en los compromisos que los Estados tomaron en la cumbre de París con una guía práctica de procedimientos.

–En el informe “Información para el desarrollo sostenible: Argentina y la Agenda 2030” se da cuenta de la reducción de la pobreza a la mitad en el continente en los últimos lustros. ¿A qué atribuye este logro?

–Fue una década de bonanzas económicas y de políticas públicas innovadoras orientadas a la inclusión. Algunos ejemplos es la creación de empleo y la transferencia de recursos como la Asignación Universal por Hijo que fueron implementadas con mucho éxito en casi todos los países de la región para atender a las poblaciones más vulnerables en los años más críticos de la primera infancia. Ese crecimiento y progreso llegaron a un cierto límite en toda América latina hacia el 2012 que provocaron un amesetamiento económico. Ese es el desafío actual. Mantener por lo menos lo que se ha conseguido.

–¿Cómo observa ese objetivo en la actualidad?

–Son momentos diferentes en lo internacional y en lo nacional. Nos encontramos con economías mucho más restrictivas que en años anteriores.

–¿Se evaluarán los avances intermedios antes del 2030?

–Va a haber una evaluación anual. Este año participará Argentina, que voluntariamente se ofreció para informar de la situación en el país en los tres ámbitos.

–El informe recientemente presentado plantea el valor de tener información de calidad. ¿Cuál es su importancia?

–Tener información estadística confiable, accesible y transparente permite diseñar políticas de Estado. El informe también ha tenido muy buen recibimiento en el sector privado y las OSC. Estas articulaciones funcionan muy bien cuando la información es clara y transparente.

–¿Qué motiva a las empresas a tomar un compromiso con los ODS?

–Hay muchas empresas internacionales que tomaron el liderazgo en la agenda del desarrollo sostenible. Muchas de ellas están inmersas en cadenas productivas muy grandes, en varios países y continentes y han participado de discusiones en los foros internacionales. En Argentina, también hay líderes empresariales que tomaron estrategias para disminuir el impacto ambiental y que han alineando su estrategia con los ODS en sus acciones y en su cadena de valor.

–El informe aborda la baja institucionalidad del Sistema Estadístico en Argentina. ¿Qué propone las Naciones Unidas para mejorarlo?

–El país invierte poco en la producción estadística nacional y provincial si se lo compara con otros como México, Brasil o Canadá. Estamos ante un tsunami de datos e información donde no todo depende de las estadísticas. Otras fuentes propias de la revolución digital como los sensores para el tránsito generan enormes cantidades de datos.

–El informe señala que el Indec depende exclusivamente del Poder Ejecutivo lo que provoca distorsiones y falta de credibilidad en la información que produce.

–Hay otros países en los que el sistema de estadísticas depende del Ejecutivo como Canadá. Pero cuenta con un comité de expertos e invierte mucho más dinero. Por su parte, Brasil y México tienen un sistema autónomo.

FuenteRevista Edición 112
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