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La mejora de algunos indicadores contrasta con las enormes carencias que aún persisten en materia de nutrición, salud y educación. También se registran altas tasas de homicidios, violencia y agresiones sexuales.

Texto Alejandro Cánepa.

 

La Convención sobre los Derechos del Niño (CDN) es el tratado más ratificado en la historia y fue adoptado por las Naciones Unidas en 1989. Establece distintos “principios fundamentales” tales como la no discriminación, el interés superior del niño, el derecho a la supervivencia y el desarrollo, y la opinión del niño, que se expresan en 54 artículos diferentes. Tercer Sector relevó un panorama del estado de las principales temáticas que involucran a niños, niñas y adolescentes en América latina y el Caribe.

 

Derecho a buen nivel de vida

En la región, las necesidades básicas insatisfechas repercuten más en determinados sectores poblacionales y, consecuentemente, en los chicos que pertenecen a ellos.  “Las poblaciones rurales, periurbanas, indígenas y afrodescendientes sufren más la pobreza y sus consecuencias”, asegura el último reporte de Unicef para el territorio latinoamericano y caribeño, con lo cual la niñez de aquellos colectivos es la más perjudicada por las desigualdades socioeconómicas.

Por supuesto, eso no implica que la miseria no afecte a habitantes de las ciudades, sólo que el daño de aquella se acentúa más en campos, suburbios y comunidades de pueblos originarios.  Así, la pobreza arrastra consigo uno de los más grandes problemas: la falta de comida. Sobre esto Unicef señala que “la desnutrición crónica es cuatro veces más alta en niños y niñas de los hogares más pobres” respecto de los más ricos.

En este aspecto, como en tantos otros, la disparidad regional existe: según la Comisión Económica para América latina y el Caribe (Cepal), Argentina, Chile y Brasil tienen un índice de 2,5 por ciento de chicos desnutridos, en países como Guatemala, Guyana y Haití alcanza un 10 por ciento.

 

Derecho a la vida

Las muertes violentas representan un alto porcentaje de los fallecimientos de adolescentes en la región, lo que viola el artículo 6 de la CDN, que establece el derecho a la vida. Según Unicef, “24.500 adolescentes de 10 a 19 años son víctimas de homicidio cada año”, en su mayoría abrumadora, son varones. Para Save The Children, organización que tiene su sede regional en Panamá, la tasa regional de homicidios de adolescentes varones “es casi ocho veces mayor que para niñas. Significa que por ocho adolescentes varones que son víctimas de homicidio, una muere” por esa razón, de acuerdo con su informe.

La violencia tiene múltiples rostros y no se circunscribe a los homicidios. Aquella relacionada a las agresiones sexuales también revela cifras impactantes. Unicef reporta que “1,1 millón de niñas-adolescentes de 15 a 19 años han experimentado violencia sexual o cualquier otro acto sexual forzado, incluyendo desde la infancia”. Sin embargo, también existen datos positivos muy relevantes. Por ejemplo, “desde 1990, las muertes de niños y niñas menores de 5 años se han reducido en un 71 por ciento”, señala el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia.

 

Derecho a la educación

El derecho a una educación accesible y de calidad es uno de los tópicos más repetidos en foros internacionales y se expresa en el artículo 28 de la CDN. Sin embargo, pese a los avances, subsisten altas tasas de deserción, sobre todo en el nivel secundario, ya que más de 10 millones de chicos y chicas están fuera de las escuelas de enseñanza media. En particular, las mujeres sufren un perjuicio mayor, ya que, como señalan las investigadoras de la Cepal Claudia Robles y Catalina Céspedes, “dentro de las principales barreras que enfrentan las adolescentes para su inclusión educativa y la conclusión de sus estudios, se encuentran la falta de recursos al interior de sus hogares y el mayor ejercicio de trabajo no remunerado asociado con los quehaceres domésticos y el cuidado de otros miembros del hogar y la maternidad”.

Por su parte, la Unesco, en su informe “Situación educativa de América latina y el Caribe”, indica que “los niños de los sectores más pobres y marginados continúan teniendo menos oportunidades de atención y educación preprimaria y estas tienden a ser de menos calidad”. Otro colectivo muy afectado es el de los chicos y chicas con discapacidad, que está muy expuesto a la exclusión educativa; en la región viven 8 millones de ellos y, según el relevamiento mencionado, el 70 por ciento no va a la escuela.

 

Derecho a la salud

En la región se registran tasas elevadas de embarazo adolescente. De acuerdo con registro de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), el dato positivo es que han descendido, pero aun así, América latina y el Caribe tienen la segunda tasa más alta de embarazo adolescente en el mundo, sólo superada por los países del África Subsahariana. Además, se mantienen obstáculos para un pleno acceso a la educación sexual y a tratamientos anticonceptivos.

Por su parte, Unicef –en su informe específico sobre inequidades sanitarias– asegura: “Aunque muchos países de América latina y el Caribe han realizado esfuerzos para extender la atención en salud a los sectores de población más pobres y vulnerables, la inequidad sigue siendo amplia en la región”.

“La diarrea es la tercera causa de mortalidad en los niños de 1 a 59 meses en América latina y el Caribe. La falta de higiene y la falta de acceso al saneamiento, a las conexiones a la red de alcantarillado y al agua potable y no contaminada se han relacionado con la mortalidad infantil y de la niñez, con infecciones diarreicas y parasitarias y con la malnutrición”, agrega la organización. La primera es la neumonía y afecta principalmente a las familias más pobres.

 

Derecho a ser protegido

Chicos que huyen de golpizas o abusos sexuales en sus casas, de situaciones de marginalidad extrema o de violencia en las zonas donde viven. Ese fenómeno se destaca durante los últimos años y, según Unicef, “cada vez hay un número mayor de niños, niñas y adolescentes migrando por su propia cuenta, a menudo huyendo de la pobreza y la violencia en sus hogares o comunidades”. Por su parte, de acuerdo con un estudio del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur) correspondiente al año 2014 y realizado en El Salvador, Guatemala, Honduras y México, el 48 por ciento de las niñas y los niños entrevistados huyeron del país por la violencia de grupos armados y bandas callejeras, y el 21 por ciento declaró haber sufrido violencia doméstica intrafamiliar.

En síntesis, pese a los progresos en distintos campos, desde México hasta la Argentina, pasando por todos los países incluidos en esa franja, subsisten numerosos problemas para que los derechos de la infancia tengan plena vigencia. Otra tarea más para la que se requieren, sin demora, políticas estatales y de articulación con las organizaciones de la sociedad civil.

 

En cifras

Algunos datos que ilustran la situación de la infancia en América latina y el Caribe.

  • 193 millones: son los chicos y chicas que viven en la región.
  • 187 mil: los menores de 5 años que mueren anualmente.
  • 652 mil: los que morían en 1990.
  • 72 millones: los que viven en la pobreza.
  • 5 millones: lo que sufren desnutrición.
  • 3,9 millones: los que padecen obesidad.
  • 2,7 millones: los que nunca han sido registrados.
  • 3,6 millones: los niños y niñas que no asisten a la escuela primaria
  • 8 millones: los chicos con discapacidad que viven en los países de la región.
  • 1,1 millón: las chicas de 15 a 19 años que han sufrido violencia sexual.

Fuente: Unicef

 

Cómo conectarse

Unicef: www.unicef.org/lac

Unesco: www.unesco.org/new/es/unesco/worldwide/latin-america-and-the-caribbean/

Cepal: www.cepal.org/es

SavetheChildren: www.savethechildren.es

 

 

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