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Con más de 90 años en el sector, el movimiento cooperativo eléctrico suma fuerzas para participar del boom de las energías renovables en el país. Los desafíos que tienen por delante.

Texto José Luis González.

Un poco de historia: en Argentina, las cooperativas posibilitaron la electrificación de numerosas ciudades y pueblos del interior. Constituidas sobre la base de la generación y distribución de electricidad propia, con el correr de los años –por un tema de competitividad con las grandes instalaciones del Estado– debieron centrarse en la distribución. No obstante, su expansión fue tal, que unas 600 cooperativas, hoy, distribuyen cerca del 11 por ciento del consumo eléctrico nacional.

 

Renovar oportunidades

Durante el último cuarto de siglo, el paradigma eléctrico mutó a nivel mundial. El uso de combustibles fósiles para su generación y sus efectos sobre el medio ambiente comenzaron a ser centro de atención y las fuentes de energía renovable entraron en escena. El nuevo paradigma energético promovió integrar pequeñas y medianas instalaciones de generación eléctrica renovable (eólica, fotovoltaica, bioenergética y minihidráulica) cerca de los puntos de consumo. Las cooperativas argentinas también fueron pioneras en esto: desde el año 1994 multiplicaron las experiencias de generación eléctrica con 13 parques eólicos en las provincias de Chubut, Neuquén, Buenos Aires, Santa Cruz y La Pampa.

Este retorno a lo local las posiciona como un actor fundamental. Con más de 90 años en el sector, con experiencia administrativa y técnica y con una modalidad democrática de gestión que integra al usuario en forma activa, resultan lugares privilegiados para el testeo de proyectos con nuevas modalidades de consumo eléctrico, como los que derivan de la implementación de redes eléctricas inteligentes abastecidas por fuentes renovables.

La Ley 27.191 estableció un piso de generación eléctrica renovable del 8 por ciento del parque total. El Plan RenovAR, que promociona la instalación de grandes centrales a partir de recursos sustentables, y la posibilidad de un mercado de renovables específico para grandes consumidores, son la estrategia del Gobierno. Pero muchos creen que la generación eléctrica distribuida, producida en los hogares o en forma asociativa, cerrará la brecha que estableció la citada norma. Y las cooperativas quieren ser parte de esta porción restante.

“Hemos quedado afuera del RenovAR por un tema de tamaño de negocios, pero en la medida que el Gobierno interprete la realidad de las zonas de concesión, los recursos energéticos disponibles y la necesidad de financiamiento, la posibilidad de participación será concreta”, comenta Omar Zorzenón, directivo de la Federación Argentina de Cooperativas Eléctricas (Face). “En nuestra federación, la Cooperativa Celta integra minoritariamente un consorcio al que se adjudicó un proyecto eólico de RenovAR en la zona de Reta, provincia de Buenos Aires”, informa por su parte Omar Malondra, presidente de la Confederación de Cooperativas de Electricidad (Conaice).

 

Parques bonaerenses

Pero el Plan RenovAR no es la única estrategia para sumar energía renovable que maneja el ámbito cooperativo. La Conaice acompaña el desarrollo de tres parques fotovoltaicos en territorio bonaerense que son financiados por el Programa Provincial Proinged. “Los parques de Olavarría, Espigas y Recalde, cada uno con capacidad de 200 kilovatios, serán operados por cooperativas de nuestra confederación”, detalla Malondra. A estas instalaciones hay que sumarle otras tres en las localidades de Cañada Seca, Inés Indart y El Triunfo, con distribución de empresas sociales locales.

Desde Face señalan que la Cooperativa Armstrong (Santa Fe) lidera un proyecto, junto con la Universidad Tecnológica Nacional Regional Rosario y el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (Inti), donde se está concretando la primera Red Eléctrica Inteligente del país, con mil medidores de avanzada, una planta fotovoltaica de 200 kilovatios y 50 techos domiciliarios de generación solar. Sin embargo, la apuesta de Face en conjunto con la Federación de Cooperativas Agropecuarias (Fecofe) es el biogás, que puede ser generado a partir de la disposición final de residuos de la actividad agroindustrial.

El nuevo paradigma energético está en su efervescencia. Su consolidación requiere de los recursos renovables locales y de la participación ciudadana para generar y distribuir electricidad en forma eficiente. Y el movimiento cooperativo pretende no quedar al margen del desafío.

 

Cómo conectarse: FACE: www.face.coop  //  CONAICE: ceys@ceys.com.ar

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