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De una punta a la otra del planeta se multiplican las organizaciones sociales que impulsan la práctica del fútbol como herramienta para favorecer la inclusión de chicos y jóvenes. Un mapa de la integración, a través de las experiencias desarrolladas en distintos países.

 

Texto Alejandro Cánepa.

El fútbol es global por su alcance y por la forma de la pelota, ese elemento clave, que la asemeja con el Planeta Tierra. Desplegado por todo el mundo, en base a la televisión, la simpleza de sus reglas y el marketing multimillonario, también tiene un reverso: organizaciones sociales de distintos países lo emplean para inculcar valores sociales positivos y mejorar la comunidad. Tercer Sector recorrió el campo de actividades que realizan estas instituciones desde Asia hasta América del Sur y que se agrupan en la red internacional Street Football World.

Filipinas, ese archipiélago formado por 7.000 islas ubicado en el este asiático, nunca logró que su seleccionado clasificara a un Mundial, ni su liga atrae a jugadores extranjeros reconocidos. Sin embargo, el idioma del fútbol también se habla allí. Olga Babina, presidente de la ONG Fundife, explica: “Después de que en 2013 el tifón Haiyan devastó distintas área del país, vimos que muchos chicos de comunidades marginadas sufrían todo tipo de problemas y pensamos un proyecto que usara al fútbol para comprometer a los chicos, darles una identidad y habilidades para asegurar el proceso de reconstrucción de sus vidas”.

Football for life (F4L) es el nombre del programa, que busca trabajar valores como igualdad de género, perseverancia y trabajo en equipo a través de juegos basados en la práctica del fútbol, un deporte no muy popular en las islas, en donde el básquetbol es la pasión nacional. F4L incluye jornadas de capacitación sobre HIV, conducta ante desastres naturales, higiene, inglés y matemática, entre otros temas. “El fútbol nos permite sumar a las chicas, porque acá les interesa practicar ese deporte, no tanto el básquet, y a nosotros nos importa mucho la igualdad de género”, explica Babina.

 

Con acento oriental

El Mar de la China separa Filipinas de Vietnam. En este último país, cuya selección tampoco logró disputar un Mundial, existe Football For All In Vietnam (Ffaiv), que desde su nombre plantea un objetivo de inclusión, con sede en la ciudad de Hue. La idea de la ONG es trabajar en sectores empobrecidos, especialmente fomentando equipos de fútbol formados en partes iguales por chicas y chicos. “En nuestro proyecto priorizamos la incorporación de chicos al deporte, también como entrenadoras y referees. Y buscamos que las chicas que se suman a Ffaiv luego promuevan en otras zonas clubes con estos valores”, explica Chau Hong Tinh, encargado de marketing y comunicación de la entidad. La iniciativa choca con la resistencia de los sectores conservadores vietnamitas, que consideran inapropiado que las mujeres practiquen deporte.

Una imaginaria línea diagonal que atraviesa el Océano Índico une Vietnam con Sudáfrica, nación famosa por el rugby pero en donde el fútbol es el favorito de la mayoría de la población negra. Allí, Altus Sport usa a ese deporte para intentar mitigar las carencias de la población.

“En 2016 participaron más de 15 mil chicos de todas las actividades, y de ellos 9.000 fueron nenas”, dice Liana Laubscher, integrante de esta OSC afincada en Pretoria. En ese sentido, admite que hay más resistencia entre los varones a participar de actividades futbolísticas con las chicas: “Más de un 75 por ciento de las nenas disfrutan de jugar en equipos mixtos, mientras que en los varones esa tasa baja a menos del 50 por ciento”, agrega.

“Buscamos empoderar a jóvenes desocupados, mediante actividades deportivas, para que trabajen habilidades personales, lectura, escritura, nociones financieras y salud”, añade Liana. Life is ball es el programa eje de la entidad, que busca trabajar mediante actividades deportivas, y además tienen un equipo de street football, una variante del deporte que implica equipos mixtos, con partidos sin árbitros, y el resultado no se define sólo por goles sino también por la conducta de los jugadores y los valores demostrados.

 

América, presente

Otra diagonal imaginaria que atraviesa esta vez el Océano Atlántico lleva a Costa Rica. “Estamos en Alajuelita, un cantón de San José, el cual presenta los índices más bajos de desarrollo humano, y altos índices de criminalidad, narcotráfico, pobreza, violencia intrafamiliar y social y deserción educativa”, dice Fernando Chamorro Gómez, directivo de Recrearte, una OSC costarricense. Fútbol de los tres tiempos es una de las iniciativas centrales, que se utiliza sobre todo para promover la resolución de conflictos en ámbitos escolares y erradicar el maltrato entre estudiantes.  Como en el streetfootball, no se premia sólo el ganar, y se establecen acuerdos previos sobre otros aspectos que otorgan puntos, como solidaridad y cooperación. El plan además incluye recuperar baldíos para el uso comunitario destinado a este tipo de fútbol.

En descenso hacia el sur del continente americano, en Perú, Edward Company cuenta la experiencia de la Asociación Civil Los Pioneros. “Contamos con un aproximado de 220 chicos y chicas participantes de diferentes barrios de zonas de la provincia de El Callao. Hay violencia y pandillaje, así que nosotros usamos el fútbol como constructor de paz”, afirma Company. Nelly Jara Medina es una de las chicas que se sumó a Pioneros: “Me sumé en talleres de danza, luego me fui incorporando a la parte deportiva. Pioneros es una parte motivadora para mi vida, que ha permitido que yo me desarrolle como persona”, señala.

Más hacia el sur, en Uruguay, existe Gurises Unidos, que, entre sus distintas líneas de acción, también cuenta con la del fútbol tres tiempos, como en Costa Rica. Paula Lappado, integrante de la entidad, cuenta que se encuentran “elaborando una agenda de trabajo junto con el Comité Organizador del Mundial Femenino Fifa 2018 Sub 17 a realizarse en Uruguay”, para difundir aquella modalidad social y deportiva durante el evento. La Federación Internacional de Fútbol Asociado (Fifa), tiene 211 países que la integran, más que las Naciones Unidas, que tiene 193. ¿Cómo desdeñar la potencialidad de ese deporte para llegar a las mayorías con un mensaje diferente al comercial? Ese partido recién comienza.

 

Cómo conectarse: Street Football: streetfootballworld.org

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