Compartir

“Santiago siempre se involucró en causas que consideraba justas”

Los recuerdos del hermano mayor de Santiago Maldonado se mezclan con la descripción de un rol que jamás hubiera querido desempeñar: el de quien reclama verdad, justicia y dedica su vida a la lucha contra la impunidad.

 

Texto Hernán Di Bello.

 

Todo cambió para él a partir del 1 de agosto de 2017, el día en que desapareció su hermano menor. De lo que vino después se dijo mucho, pero se conoce poco. Sólo Sergio Maldonado y su familia saben lo que se siente. La enorme repercusión mediática del caso tuvo alcance global, tanto durante la búsqueda de Santiago como desde el hallazgo de su cuerpo sin vida. Sergio siempre estuvo, sigue y seguirá estando al frente de una lucha que únicamente concluirá si el caso se esclarece.

Devenido en personaje público contra su propia voluntad, de hablar pausado y mirada transparente, Sergio Maldonado se hace un tiempo para responder a Tercer Sector en medio del trajín de los trámites judiciales y las notas con radios y canales de televisión, su rutina obligada cada vez que viaja desde Bariloche a Buenos Aires con un único objetivo: justicia por Santiago.

 

–Algunas personas que conocieron a su hermano lo definen como un portador y cultor de la ética de los solidarios. ¿Cómo era esa faceta de Santiago y de qué manera la traducía en hechos?

–Es correcta esa definición. Santiago desde chico tuvo una parte solidaria e incluso eso lo desarrolló más cuando se fue a estudiar la carrera de Bellas Artes a La Plata. Ahí empezó a ir a un comedor donde les servían la merienda a los chicos y después se empezó a involucrar en diferentes causas que él creía justas. Contra la megaminería, contra los agrotóxicos, las luchas de los pueblos originarios, en Chile con los pescadores. Todo lo que estuviera relacionado con la tierra y con los recursos naturales.

–¿Qué recuerdo de esa faceta solidaria de Santiago le gustaría compartir con quienes no tuvieron la oportunidad de conocerlo?

–Esto es algo que cuenta mi mamá. Cuando Santiago volvía a la noche a comer, había un chico que estaba a una cuadra de casa y que vivía solo; entonces él le llevaba su plato de comida a Oscarcito, después volvía y comía él. Primero pensaba en otro antes que en él a la hora de comer. Este es un recuerdo que me viene ahora, seguramente los amigos y los que compartieron más cosas con Santiago tienen varias anécdotas

–¿Cómo y por qué surge la iniciativa de familiares y amigos de Santiago de crear una página web (www.santiagomaldonado.com) para difundir información sobre su desaparición?

–Para poder tener nuestra propia voz y que los medios levantaran información de la verdadera fuente, que somos nosotros. Si no, era imposible salir a desmentir todo el tiempo noticias falsas creadas por los medios grandes afines al Gobierno. Después vimos que la gente necesitaba algo más rápido y creamos la página de Facebook (www.facebook.com/Justicia-por-Santiago-Maldonado), que nos permite estar más online, porque los trolls estaban en las redes malinformando. No ingresamos a Twitter por el nivel de violencia que se maneja allí.

–¿Cuán importante ha sido y es para la familia el acompañamiento de los organismos de derechos humanos, otras organizaciones, personalidades y un sector importante de la sociedad?

–Fue y sigue siendo muy importante, porque esto va a durar por muchos años. Cuando hay momentos en que estamos cansados o se cae el tema, ahí es cuando más necesitamos que los organismos de derechos humanos en particular y la sociedad en general salgan a respaldar el reclamo de verdad y justicia por Santiago.

–¿Cuál es, desde su punto de vista, la principal asignatura pendiente por parte del Estado ante los casos de violencia institucional?

–Primero, no tiene que negarlo, el Estado tendría que asumirlo; cuando hay violencia institucional, el responsable es el Estado. Segundo, hacer un mea culpa: apartar a la fuerza de seguridad o a quienes intervinieron, investigar y dictaminar qué es lo que pasó. No pueden hacer lo que siempre hacen, que es cuestionar, atacar a las víctimas y respaldar a quienes actúan en forma represiva como en este caso lo hizo la Gendarmería. Con Santiago, desaparecido y después muerto, estuvieron viendo qué era lo que él hacía, si hacía cosas malas o buenas. Se empieza a prejuzgar a la persona en vez de hacerse cargo el Estado de que las fuerzas de seguridad no están acorde con las circunstancias como para enfrentar algo así.

–¿Qué es lo que más cambió en su vida y la de su familia desde aquel 1 de agosto del año pasado?

–Cambió todo: no está más Santiago, las cosas en las que yo creía no están más, cambió toda la familia, cambió la forma de trabajar, cambiaron objetivos que teníamos en conjunto, el proyecto de pareja, amistades y la vida anterior no está más. Pasó el tiempo y no podemos recuperar ni un pequeño porcentaje de lo que teníamos antes. Espero que en algún momento podamos recuperar una parte, más allá de que lo otro va a ser imposible. También pasar a estar en un nivel de exposición, ante la mirada de un montón de gente, es algo a lo que no estamos acostumbrados en mi familia, que nosotros no pedimos. Nos toca desde un lugar en el que tenemos que luchar por la justicia, por Santiago. Nosotros no quisimos estar en boca de todos, hay un montón de cosas que todavía no las podemos asimilar.

 

Nació en 25 de Mayo, provincia de Buenos Aires, el 13 de mayo de 1973. Es perito mercantil. En 1992 se fue a vivir a la Ciudad de Buenos Aires. Estudió para ser clasificador de granos, después Derecho en La Plata y operador de Bolsa. Trabajó en una cerealera y otras empresas de distintos rubros. En 1999 se radicó en Bariloche, donde vive actualmente con su familia. Trabaja en forma independiente en un emprendimiento propio dedicado a la elaboración y venta de té artesanal: www.wallyspatagonia.com.ar

Dejar una respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here