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Impulsó, por medio de un mensaje de menos de 140 caracteres, la creación de un movimiento contra la violencia machista que hoy es ejemplo en todo el mundo.

Texto Hernán Di Bello.

El 11 de mayo de 2015 no fue un día más en la vida de la periodista Marcela Ojeda. Tras el crimen de Chiara Páez, una adolescente de 14 años que fue asesinada por su novio, de 16, en la localidad santafesina de Rufino, publicó en Twitter un mensaje que marcó el origen del colectivo Ni Una Menos y de una campaña contra la violencia machista sin precedentes en la historia.

Pero no todo quedó en palabras. Se junto con otras nueve periodistas, artistas y activistas por la igualdad de género; Ojeda pasó a la acción. A partir del fenomenal impulso que logró a través de las redes sociales, el movimiento copó las calles, se metió en cada rincón del país, impregnó la agenda mediática y hasta logró cierto compromiso de la clase política en la lucha contra los femicidios.

En un alto de su intenso trajín cotidiano como movilera por las calles de Buenos Aires y alrededores, Ojeda conversó con Tercer Sector.

–¿Cómo influyó tu trabajo como periodista en tu compromiso con esta causa?

–Tiene que ver con mi trabajo como cronista de exteriores. Y todo lo demás son cuestiones que uno va aprendiendo en la vida, con su formación familiar y con lo que día a día va aprendiendo de sus compañeros y colegas. Muchos de los periodistas que estamos en la calle no podemos despegar o hacer de cuenta que nada pasa cuando vemos o vivimos situaciones dolorosas, muy trágicas o teñidas de dramatismo. Yo asumo mi trabajo con mucho compromiso, con interés y con profundo respeto por el otro.

–¿Cómo nació Ni Una Menos?

–Tuvo un antecedente, que fue una maratón de lectura contra los femicidios que se hizo en marzo de 2015 en el Museo del Libro y de la Lengua, en el que ya habían participado familiares de víctimas de la violencia machista. Esa actividad estuvo convocada por un grupo de periodistas, comunicadoras y activistas. Y después del femicidio de Chiara Páez, que despertó en mí ese impulso de escribir un tuit como una botella arrojada al medio del océano, se generó todo lo que ahora es historia: una comunicación espontánea y transversal con otras compañeras y colegas que, de manera conjunta, decidimos salir a la calle y exigir todo lo que necesitábamos para vivir mejor.

–¿Hubo avances en la prevención de femicidios a partir de Ni Una Menos?

–Tuvo varios momentos de instalación la temática. Primero fue ese tuit, después la convocatoria a la primera manifestación, el 3 de junio de 2015, y ya teníamos en claro que esa movilización debía tener un mensaje, no solamente salir a la calle porque sí. Se trabajó mucho en el documento que fue leído durante la marcha y en los cinco puntos centrales del reclamo, muchos de los cuales todavía están incumplidos. En ese ínterin apelamos a referentes del espectáculo, el deporte, la ciencia y la política para que se saquen una foto convocando a la manifestación. Pero a ellos luego les exigimos también un compromiso más real, principalmente a los que tienen responsabilidades públicas y políticas. En la concentración del año pasado estábamos en medio de una campaña electoral y Ni Una Menos, como estrategia sorprendente, se coló hasta en el debate presidencial y en la agenda de los políticos. Por eso también me parece que fue importante cómo un grupo de mujeres, en representación de todo un país, logró interpelarlos, que hablen y que digan qué tenían para hacer.

Las asignaturas pendientes son el Plan Integral de Acción, que todavía no fue presentado y la promesa era en julio; el monitoreo electrónico para los hombres que tienen imposibilidad legal de acercamiento a mujeres que los denunciaron, que se proteja y se cuide a los chicos huérfanos por el femicidio, que se garantice la educación sexual integral con perspectiva de género en todas las escuelas, mayor presupuesto para el área de mujer de cada uno de los municipios, lo cual depende de las provincias; y también es muy importante que la Justicia tenga una perspectiva de género en sus fallos.

–¿Qué significó la visita de Michelle Obama para #Ni Una Menos?

–Sin falsa modestia, hoy es una anécdota. En realidad, ese día sirvió para que muchos colegas me llamen y me pregunten qué sentí, y de esa manera poder hablar de Ni Una Menos y de lo mismo que estamos hablando ahora. Está bueno hacer la lectura de que en todo el mundo, o al menos en buena parte, se leyó y se supo lo que pasó en la Argentina.

–¿De qué manera se puede colaborar o ser parte de Ni Una Menos?

–No es un club, es un colectivo de mujeres que también creemos en esto de trabajar desde el lugar donde uno vive, donde tiene su grupo de pertenencia. Por eso es muy importante que cada uno labure en su pequeño mundo, que es su escuela, club, barrio, centro de estudiantes, su pueblo, ciudad o provincia. Ni Una Menos no tiene dueño. Desde el momento en que fue una consigna arrojada al aire y todos se la adueñaron, es de la Argentina.

 

BIO

Impulsora del movimiento #Ni Una Menos.

Nacida y criada en Villa Gesell.

Periodista y productora.

Cronista de exteriores de Radio Continental.

Conductora, junto a Valeria Sampedro, del programa Mujeres… ¡De acá! en Radio Nacional.

Cómo conectarse: niunamenos.com.ar  //  @Marcelitaojeda

 

 

FuenteRevista Edición 107
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