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“Detrás de un precio muy barato hay alguien que lo está pagando muy caro”

Es presidente de la Fundación Dinero y Conciencia e impulsor de la banca ética en Latinoamérica. Su propuesta es un reto para el sistema. Aquí reflexiona sobre el modelo financiero tradicional, el consumo desenfrenado y el vacío espiritual.

 

Texto Silvina Oranges

 

Nacido en Barcelona,  Joan Melé tiene más de 35 años de experiencia profesional en el sector bancario y dos libros publicados, Dinero y conciencia y La economía explicada a los jóvenes. De paso por Buenos Aires –adonde llegó invitado a participar de una nueva edición de Sustaintable Brands Buenos Aires 2017, en la Rural–, el especialista en Banca Ética dialogó con Tercer Sector.

–¿Qué es la banca ética y cuál es su aporte a la sociedad?

–Es aquella que tiene como propósito contribuir a un cambio positivo en la sociedad, pero desde el sistema financiero. Hay mucha gente que lucha por un mundo mejor desde distintas profesiones. En los ’60 se pensó hacerlo desde un banco en forma ética. El banco define los criterios en que se invierte (cultura, medio ambiente y sector social) y en qué no (energía nuclear, armas, agricultura que no sea orgánica). El otro aspecto es la transparencia, que la gente sepa qué va a hacer el banco con su plata.

–¿Qué es el Triodos Bank y cómo funciona?

–El Triodos Bank nació en 1971 en Holanda. Primero fue una fundación y luego se transformó en banco. Quienes lo fundaron lo hicieron no porque querían hacer negocios. Ya tenían sus profesiones pero querían ayudar a cambiar el mundo y crearon un banco con este criterio de contribuir a un cambio positivo de la sociedad. Luego se extendió a Gran Bretaña, Bélgica, Alemania, Francia. Abrió su primera oficina en España en 2004 y actualmente tiene 21 sucursales. Al principio, la gente se burlaba y creía que no iba a durar ni 4 días, pero tuvo un espectacular éxito.

–¿Existen experiencias de este tipo en América latina?

–Triodos Bank está en 50 países ayudando a cooperativas. Les prestamos dinero pero no es la finalidad, sino que se puede hacer una banca moderna y profesional pero con criterios éticos. Es una idea sencilla y revolucionaria. Triodos no va a salir de Europa. Yo lo dejé hace 2 años y medio para ayudar y apoyar a los países de América latina que quieran crear un banco así, y estamos trabajando en Chile, Argentina, Guatemala, México, Brasil y Colombia. Es muy necesaria esta experiencia en Latinoamérica, donde hay una gran diferencia social entre la gente que tiene dinero, que es muy poca, y la gran mayoría que intenta sobrevivir. La pobreza se perpetúa si no se generan inversiones que tengan impacto social, se creen puestos de trabajo y el dinero circule adecuadamente para que mucha gente que tiene ideas y proyectos pueda crear puestos laborales.

– ¿Cómo virar hacia un consumo responsable de bienes y servicios?

–Hay que pensar cómo cada decisión que tomamos impacta en los demás, el mundo y en nosotros mismos. El consumismo se debe al vacío interior. Cuanto más vacío, depresión y angustia más tendencia compulsiva a comprar. El vacío interior no se puede llenar con materia. Cuando se suman aspectos culturales y espirituales, el deseo de consumir disminuye. Si compramos compulsivamente hay que pensar en las consecuencias. Compro porque es barato sin pensar que detrás de un precio muy barato hay alguien que lo está pagando muy caro, siendo explotado en Bangladesh, Marruecos o la India. No se puede comprar por comprar, porque los precios han bajado pero hay gente sobreexplotada humanamente y sin respeto al planeta. Cualquier tipo de cambio pasa por un cambio de conciencia. Necesitamos silencio, meditación y diálogo. Vamos acelerados porque huimos de la realidad. Hay miedo al vacío interior.

–Un tema urgente hoy es el del cambio climático y sus consecuencias ambientales…

–Esta pérdida espiritual nos ha generado una gran desconexión con la tierra y el cosmos. Somos la parte pensante, la conciencia de la tierra, pero la estamos destruyendo. Hoy hay más muertes por suicidio que muertos por atentados criminales y guerras. Hay una gran autodestrucción. Hoy no necesitamos tanto de la ecología sino de una ecosofía, una verdadera sabiduría de la tierra. Aunque suene raro dicho de un banquero, no hay otra solución que la espiritual. Hay que recuperar el vínculo con la tierra, observar la naturaleza serenamente. Hay que parar, descubrir, observar.

–El papa Francisco va en línea con este mensaje en su encíclica “Laudato Si”. ¿Observa este compromiso en otros líderes mundiales?

–La “LaudatoSi” va totalmente en este sentido. Hay cambios en los discursos de los líderes, pero hay que ser más contundentes en los hechos. Está bien que el Papa opine, pero sería mejor que al otro día ponga todo el dinero del Vaticano en banca ética o se consuman solo alimentos orgánicos vendidos en comercio justo. No es suficiente el discurso, es necesario un compromiso radical.

–¿Cómo inculcar estos valores y criar nuevas generaciones con conciencia económica?

–Lo que ven los jóvenes en casa, en la escuela y en la TV tiene contradicciones. La gran educación en casa pasa por la imitación, predicar con el ejemplo. Si los padres consumen, los hijos harán lo mismo. Si les decimos que el fin de semana haremos esto y compraremos lo otro, tendrán una vida de consumo. Lo mismo en las escuelas, donde el informe Pisa lo elabora la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (Ocde). ¿Quiénes son para hablar de educación? La escuela prepara a los chicos para ciencias y matemática. ¿Y lo demás? ¿Los valores humanos, la ética? Se los educa para la competencia sin escrúpulos, sin valores, para ganar dinero y triunfar.

–¿Cómo influyen las nuevas tecnologías?

–Muy negativamente. Los chicos cada vez están más horas abducidos por diferentes aparatos electrónicos, lo que despierta comportamientos instintivos, más agresivos, movidos por impulsos inconscientes. No es negarse al progreso. Los niños reflejan nuestras debilidades. Hay que reeducar a los padres, que no quieren complicaciones en su vida y están cada vez más estresados.

–Por último, ¿observa una creciente Responsabilidad Social Empresaria?

–Hay una creciente conciencia, pero también una utilización para hacer un lavado de imagen y no servirá mientras esa área siga dependiendo del departamento de publicidad o comunicación y no directamente de la dirección general de la empresa. Se está consiguiendo que muchas empresas, aunque sea por presión, hagan cambios que antes no hacían. Las llamamos ‘empresas B’. Ya hay más de 3 mil en el mundo, que tienen como objetivo no ser las mejores empresas del mundo sino las mejores para el mundo. Es decir, todo lo que sea el ser humano y el planeta lo anteponen a las utilidades económicas. Hoy, la gente joven está demandando ética, como un tsunami de conciencia. Y las empresas que no lo vean, van a ser barridas del mercado. No es una moda. En las empresas que no sean responsables, la gente no va a ir comprar. O cambian o desaparecen.

FuenteRevista Edición 113
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