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Cuando los dueños decidieron parar las rotativas, los trabajadores se organizaron y consiguieron que un diario rosarino y otro cordobés siguieran en funcionamiento. A la información, los medios cooperativos le suman pluralismo y compromiso social.

Texto Alejandro Cánepa.

 

Hay cooperativas de vivienda, de consumo, que producen lácteos, cerámicas, chocolates, tubos, cristales o que ofrecen televisión por cable, energía eléctrica o telefonía, entre otros bienes y servicios. Pero también están las que publican diarios en formato impreso y digital. Entre ellas, existen casos recientes que muestran una salida posible ante el frágil mapa de medios del país.

En Argentina, entre otros antecedentes de diarios cooperativos aún vigentes, están El Independiente, de La Rioja; Diario de la Región, de Resistencia (Chaco); Diario del Centro del País, de Villa María (Córdoba)  y Comercio y Justicia, de la capital cordobesa. En épocas muy cercanas, la experiencia del porteño Tiempo Argentino es la más conocida. El diario, reflotado por sus trabajadores luego de haber sido vaciado por sus anteriores dueños, volvió gracias a que aquellos se agruparon en una cooperativa.

 

Diarios recuperados

En la misma línea se encuentran los casos de El Ciudadano, de la ciudad de Rosario y de La Mañana, de Córdoba, medios que luego de quebrar en manos privadas renacieron como empresas recuperadas. Silvina Tamous, integrante de la cooperativa La Cigarra, que publica el periódico rosarino, cuenta: “Los anteriores dueños decidieron cerrar el diario y nos indemnizaron en cuotas; la negociación fue dentro de todo amigable, el hecho de ir cobrando la indemnización ayudó”. Ese proceso sucedió en noviembre de 2016 y durante esa etapa la publicación nunca dejó de salir en papel ni de actualizar su web.

El Ciudadano había sido fundado en 1998 para hacerle frente a La Capital, el histórico medio de la ciudad santafesina. En 2000 tuvo su primera gran crisis, que incluyó que dejara de publicarse por un mes; durante los siguientes dieciséis años sufrió otros conflictos y cierres temporarios, hasta que pasó a manos de sus trabajadores.

“Hubo un impulso grande para que el diario siguiera. Hoy por hoy tenemos pauta publicitaria de la provincia de Santa Fe y de la Municipalidad de Rosario, de gremios y de la Cámara de Diputados provincial”, cuenta Tamous y detalla: “En los primeros tiempos hicimos un ahorro de plata, por si un mes no entraba publicidad; ahora cobramos todos lo mismo, y estamos viendo si tendremos a futuro otra escala salarial. En algunos casos, por ejemplo, hay gente que trabaja todo el día para el diario”.

Según la periodista, la web es la tercera en cuanto a visitas, dentro de los medios informativos de Rosario. La cooperativa tiene 60 socios y se imprimen unos 3 mil ejemplares de la versión en papel. Existe una Comisión Directiva, formada por diez personas, que toma las decisiones operativas de la empresa. “A nivel contenido, definimos cuatro ejes: género, policiales, deportes y gremiales. Pero la perspectiva de género atraviesa todo el diario; es decir, todas las noticias se dan con ese enfoque”, explica Tamous.

 

Córdoba, tierra fértil

En suelo cordobés, aparte de los ya mencionados Diario del Centro y Comercio y Justicia, floreció La Nueva Mañana, que reemplazó a La Mañana de Córdoba cuando los trabajadores tomaron el control de la empresa a través de una cooperativa. Este periódico había sido fundado en 1997 por el empresario Julio Ramos, creador y dueño de Ámbito Financiero. Con el correr de los años cambió de propietario hasta llegar al cierre en 2016.

“El diario pasó de crisis en crisis, con los últimos dueños se cobraban los sueldos desdoblados o en pequeñas cuotas, algo bastante incómodo”, recuerda el periodista Leandro Cirico, integrante de la cooperativa que edita La Nueva Mañana. “Con el cambio de gobierno se veía venir el problema porque esta gente había convertido al medio en muy dependiente de un proyecto político, no había departamento comercial”, agrega.

En 2016, los dueños enviaron telegramas de despido y prometían que en dos meses iban a liquidar las indemnizaciones que correspondían, lo que jamás sucedió. Dice Cirico: “Ya habíamos hecho un curso de cooperativismo, se palpaba esa salida por parte de los trabajadores. Cuando vimos que esto no tenía retorno creamos la cooperativa. Tuvimos mucho apoyo de partidos políticos y de organizaciones sociales e hicimos actividades de recaudación de fondos, hasta un festival al que fueron 3 mil personas en el comedor de la Universidad Nacional de Córdoba”.

Los anteriores propietarios del medio, pese a no haber pagado las indemnizaciones, se quedaron con los muebles y con la marca. El diario oficialmente había cerrado el 9 de junio de 2016. Con la cooperativa en marcha, los trabajadores reflotaron en primer lugar la web el 26 de septiembre de ese año. Y el 1 de mayo de 2017 regresaron con una edición especial en papel. Ya desde junio volvieron publicar el periódico sin interrupción, aunque una vez por semana en lugar de todos los días. “Creemos que en la actualidad, los semanarios funcionan mejor, ya pasamos las 50 ediciones y tenemos unos 3 mil ejemplares de tirada”, explica Cirico.

La cooperativa tiene 25 socios, que cobran según las distintas categorías. “Igualmente, en las asambleas el voto de cada asociado vale por uno, más allá de lo que cobre”, aclara el periodista. ¿Cambiaron las temáticas del periódico desde que lo maneja una cooperativa? “Sí, el proyecto ahora es más plural; en cuanto a los temas, tenemos posiciones sensibles hacia todo lo que tiene que ver con derechos del trabajador, conflictos sociales y derechos humanos, y también un acento en las problemáticas de las minorías”, afirma. Las experiencias de La Nueva Mañana y de El Ciudadano crecieron casi en paralelo, quizás un signo que indique nuevos caminos para el periodismo con compromiso social.

 

Cómo conectarse:

El Ciudadano de Rosario: www.elciudanoweb.com.ar  // La Nueva Mañana de Córdoba: www.lmdiario.com.ar

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