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De 612 mil chicos que inician la secundaria en escuelas públicas del país, sólo egresan 200 mil. La organización trabaja para aumentar esa cifra y promover la igualdad de oportunidades en las poblaciones más vulnerables.

 

Texto Laura Eiranova.

 

Hace exactamente dos décadas, el ingeniero Carlos Tramutola y un grupo de amigos notaron las dificultades que tenían las empresas para encontrar empleados con las competencias requeridas para distintos puestos.

Por otro lado, observaron que la movilidad social ascendente que prometía la educación en 1997 se estaba reduciendo, estancando, o directamente desapareciendo.

Así fue como decidieron ponerse en acción y, en octubre de ese año, crearon la asociación civil Cimientos. ¿La misión? Desarrollar

programas y acciones para que jóvenes de bajos recursos pudieran desplegar su potencial y cumplir sus sueños a través de la educación.

“Ellos comenzaron becando a 16 jóvenes y hoy trabajamos para mejorar la educación en casi todas las provincias argentinas, con más de 2.200 chicos becados”, cuenta a Tercer Sector Marcelo Miniati, director ejecutivo de Cimientos.

Alcanzar a más jóvenes y a nuevas escuelas, recorrer gran parte de la Argentina, y sellar alianzas con otros países –como Uruguay y Colombia– fueron las aspiraciones que los mantuvieron activos en estos veinte años.

“Nos llena de satisfacción y orgullo haber acompañado a más de 15.000 chicos y 15.000 historias, y podemos afirmar que el 93 por ciento de los estudiantes que egresan obtienen un empleo formal o continúan con estudios superiores”, destaca Miniati.

Según el directivo, diseñar, perfeccionar y sistematizar los modelos de intervención en la educación fue posible cuando lograron entender en profundidad la problemática.

“El ADN de Cimientos es estar en el campo, al lado de cada chico, comprendiendo sus dificultades y trabajando para sembrar en ellos el sentido de posibilidad”, explica.

En esa línea, fue vital haber colaborado en el desarrollo del sector de las organizaciones de la sociedad civil, formando profesionales, capacitando voluntarios, fijando estándares de calidad en los programas, priorizando la transparencia y rendición de cuentas, participando en espacios de intercambio, articulación y trabajo conjunto con otras instituciones y con el Estado.

“Nos enorgullece ser parte de un sector que ha crecido mucho en potencia y en legitimidad, y que tiene un valioso rol que cumplir en nuestro país”, reconoce.

Siempre hay obstáculos. Y Cimientos no fue ajeno a la falta de recursos para ayudar a una mayor población de jóvenes. “De 612 mil chicos que inician la secundaria en escuelas públicas, sólo egresan 200 mil. Con lo cual –detalla Miniati– son 412 mil los chicos sobre los que deberíamos poder trabajar. Pero nuestro presupuesto nos permite acompañar a 2.200”.

Lo que los alienta a seguir es la respuesta y el compromiso que observan en las empresas e individuos que entienden su metodología de trabajo. “Así encontramos la forma de enfrentar los obstáculos: seguir trabajando con los chicos y dar a conocer la situación para que la sociedad se comprometa con su solución”, enfatiza.

 

Hacia el mundo laboral

En poblaciones vulnerables, lograr el título secundario es una condición necesaria pero no termina de igualar las oportunidades para que los jóvenes puedan insertarse en el mundo laboral o acceder a estudios superiores.

Frente a eso, el programa Futuros Egresados ofrece becas mensuales y tutorías personalizadas que apuntan a desarrollar habilidades socioemocionales que mejoren la trayectoria educativa de los estudiantes.

Cimientos también pone el foco en “el día después de la escuela” con el programa Red de Egresados, trabajando con los chicos del último año en aprender a buscar trabajo, presentarse a una entrevista y armar un currículum. Luego, les acerca búsquedas disponibles y posibles alternativas de trabajo que muchas veces desconocen.

Al mismo tiempo, la fundación se ocupa de que las empresas se comprometan con el desarrollo de las habilidades que necesitan los recién egresados para insertarse en un primer empleo, con cursos de capacitación accesibles para ellos.

Otra realidad es que en el país sólo el 1 por ciento de esos jóvenes de bajos recursos accede a la formación superior. En esa área, Cimientos busca tender lazos para ofrecer apoyo económico y orientación en el logro de un título.

“Nuestro compromiso –finaliza Miniati– es seguir trabajando como puente entre todos los actores de la sociedad civil en pos de que esos jóvenes puedan elegir un futuro mejor”.

 

Cómo conectarse: Fundación Cimientos: www.cimientos.org // (11) 4829-8600

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