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Dos universidades nacionales, junto con cooperativas, federaciones y comercializadoras trabajan en forma colectiva para fortalecer los procesos administrativos y de venta de los pequeños productores. Nuevas herramientas disponibles para las organizaciones del sector.

Texto Maia Pelman.

 

Durante la última década la economía social y solidaria comenzó a ganar cada vez más terreno en el ámbito de las universidades, cooperativas, asociaciones de pequeños productores y organizaciones sociales por ser una propuesta integral, que vincula lo económico con lo social, lo cultural y lo político.

Desde julio del año pasado, el sector cooperativo puede potenciar, visibilizar y poner en valor la comercialización de sus bienes y servicios a través de distintas herramientas tecnológicas. Esto es posible gracias a los programas Chasqui y Odoo, que están especialmente diseñados para promover y gestionar la comercialización electrónica de productos generados en ese circuito.

El proyecto, de alcance regional, es el resultado de un trabajo conjunto entre la Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires (Unicen), a través de la Facultad de Ciencias Exactas y el Programa de Economía Social y Solidaria (ESS) de la Secretaría de Extensión; la Universidad Nacional de Quilmes (UNQ), a través de la Incubadora de Tecnologías Sociales y la de Economía, Mercado y Finanzas. Además, participan de la iniciativa las cooperativas de software Geneos, de la ciudad de Tandil, y Código Libre, de Quilmes –ambas integran la Federación Argentina de Cooperativas de Trabajo de Tecnología, Innovación y Conocimiento (Facttic)– y las comercializadoras Caracoles y Hormigas, Mercado Territorial (UNQ), Colectivo Solidario, Puente del Sur y Consuma Dignidad (Unicen).

 

Mensajeros siglo XXI

Con licencia libre y multiplataforma, Chasqui es una herramienta que está especialmente diseñada para visibilizar y poner en valor las características del comercio justo y la ESS, impulsando el consumo responsable y teniendo en cuenta la accesibilidad. Está conformada por una aplicación móvil y una web, que permiten efectuar pedidos en las diversas modalidades que proveen identidad y sostenibilidad a la comercialización. Además, su desarrollo bajo licencia libre promueve la difusión y adaptación a nuevos contextos, tanto a nivel nacional como internacional.

“Chasqui es una idea que nace en 2013 y tiene que ver con pensar en cómo fortalecer los circuitos de valor de la economía social. Veíamos las dificultades prácticas que les lleva tanto a las organizaciones como a los consumidores, de gestionar esa clase de consumo cuando no tienen ninguna plataforma que los ayude a hacerlo”, explica Cecilia Muñoz Cancela, docente y coordinadora de la Incubadora en Tecnologías Sociales de la Universidad de Quilmes.

A diferencia de otras aplicaciones de comercio electrónico, Chasqui permite realizar tanto compras individuales como colectivas y por nodos. “Hay ciertas cosas que las plataformas de e-commerce no contemplan. Lo que a nosotros nos resultó más interesante como diferencial es el consumo organizado y colectivo. Si bien estamos en el siglo XXI, en el que todo tiene que ver con las redes sociales y el compartir, el consumo se sigue pensando como un acto individual”, señala Muñoz Cancela.

 

Desde la universidad

Por otro lado, Odoo es un sistema completo de gestión empresarial que cubre las necesidades de las áreas de contabilidad, ventas, compras y almacén, entre otras. La integración de ambas tecnologías posibilita a las comercializadoras mejorar sus procesos organizativos y a los consumidores facilitar su proceso de compra a través de una plataforma accesible para computadoras, celulares, tablets y otros dispositivos.

“Es claramente una innovación, porque va a permitir a las estrategias de comercialización que ya se vienen llevando adelante desde el sector de la economía social desarrollar la tecnología apropiada a esta nueva realidad tecnológica”, explica Marcos Pearson, Coordinador del Programa de ESS de la Universidad del Centro de la provincia de Buenos Aires.

El vínculo entre la economía social y la universidad pública es de ida y vuelta. Es por ello que para llevar a cabo estos programas se incluyó un proyecto de extensión llamado Escuela Libre dentro de la Incubadora de Tecnologías Sociales y se incorporó a la Tecnicatura en Programación Informática de la UNQ. De este modo, los estudiantes comenzaron a articular sus trabajos finales para recibirse de técnicos con el desarrollo de este software y fortalecer sus habilidades para la inserción profesional.

Está previsto que las cinco comercializadoras realicen una primera implementación piloto de la tecnología de-sarrollada y se espera que luego pueda ser utilizada por todo el sector. “Va a facilitar el desarrollo de una logística para la toma de pedidos porque detrás tiene una herramienta de gestión. Si alguien pide un producto por Chasqui se vincula con el stock de la gestión de cada comercializadora. Y esto permite dinamizar los procesos de comercialización para la economía social”, finaliza Pearson.

 

Cómo conectarse

Proyecto Chasqui: www.proyectochasqui.org

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