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Circo Reciclado reúne a payasos y educadores para transmitir la imperiosa necesidad de proteger el medio ambiente, sin golpes bajos y con un mensaje positivo para grandes y chicos.

 

Texto Laura Eiranova.

 

Concientizar acerca del cuidado del ambiente suele ser una tarea ardua que empieza y termina en dos extremos remotos: la pesada herencia de siglos de maltrato ambiental y el resultado nefasto que tendrán nuestras acciones a futuro.

Cifras alarmantes, irresponsabilidades compartidas y un termómetro al rojo vivo convierten a la materia ambiental en un tema que hasta puede llegar a ser triste y en el que parece no haber granito de arena que pueda cambiar las cosas.

Muy atentos a esta realidad, con una energía joven y optimista a toda prueba, hace seis años nació Circo Reciclado, un emprendimiento autogestivo que se vale de la alegría y el arte para lograr que el mensaje llegue sin resistencia.

“A finales de 2011, de viaje en Nueva Zelanda con una compañera, entendimos la enorme necesidad de hablar del cuidado del medio ambiente y pensamos cuál sería la mejor forma de concientizar y sensibilizar a los niños y familias argentinas”, cuenta a Tercer Sector Diego Brailovsky (“Brailo”, su nombre artístico).

Como artistas circenses no tardaron mucho en crear “Reduzco, Reúso, Recirco”, un espectáculo que aborda la temática a través de lenguaje del circo, con animadores, malabaristas y acróbatas, soñando con un planeta saludable, limpio y sin contaminación.

“La propuesta es innovadora, atractiva y está comprobado que funciona”, garantiza quien coordina el proyecto junto a Carolina Crevecouer.

A juzgar por su continuidad, razón tiene. Hasta hoy, la compañía no se detuvo: presentó sus espectáculos educativos, animaciones y talleres en escuelas, jardines de infantes, salas de teatro, festivales y ferias de consumo responsable en buena parte de la Argentina. Pero también giró por Uruguay, Bolivia, Nueva Zelanda y España.

“Es un emprendimiento que transmite valores fundamentales para la transformación social, en relación al cuidado de nuestro ambiente y al cuidado personal. El objetivo es generar un impacto en la sociedad y un cambio positivo para cuidarnos entre todos”, define Brailo.

En los tres shows que crearon hasta ahora, hay payasos que explican a su manera la importancia de cuidar los recursos naturales, hay mimos que muestran cómo se reciclan residuos, cocineros que hablan de alimentación saludable; hay juego, y mucho ida y vuelta divertido con el público.

¿A quién se le ocurre contaminar el agua que tomamos? ¿Cómo caímos en la cultura de usar y tirar? ¿Cómo llegamos a que no me importe nada, a hacer lo que quiera, sin pensar en mi vecino ni en nadie?

“Tenemos que entender que la actividad del ser humano afecta y va en contra de lo natural y el sentido común –reflexiona Brailovsky–. Y Circo Reciclado apunta a romper con esa locura inconsciente en la que caímos”.

Pero sus espectáculos no son broma. “Tenemos un lineamiento pedagógico –explica el artista– que atraviesa todas las actividades que hacemos y tiene que ver con el respeto, el diálogo, la escucha, el trabajo conjunto y la cooperación entre las personas y con el ambiente”.

Desde su nacimiento, el equipo se fue enriqueciendo con la incorporación de artistas, talleristas, pedagogos y ambientalistas. Actualmente son entre 15 y 20 personas que se van agrupando por proyectos. Incluso están replicando la experiencia en Valencia (España).

“Empezamos a tener la necesidad de crecer como compañía, para lograr mayor alcance. Hoy somos referentes en lo que hacemos y tenemos el reconocimiento de empresas privadas y organismos públicos que nos llaman para hacer promociones, campañas de concientización y sensibilización”, cuenta.

Protagonizar el cambio hacia el desarrollo sustentable los motiva y entusiasma, aunque ser independientes y no contar con subsidios ni sponsors también les presenta desafíos y necesidades.

“La Responsabilidad Social Empresaria está muy de moda hasta por parte de compañías que son perjudiciales para el medio ambiente. Por eso tratamos de tener cuidado de no quedar asociados a esas marcas que no van con nuestra ideología”, advierte.

Según Brailovsky, los gobiernos y municipios son los que deben apoyar emprendimientos ligados a la educación ambiental. “Es fundamental que el sector público apoye y difunda estas iniciativas, en su deber de promover el bienestar general. De todos modos, nuestro espíritu es seguir adelante con alegría y la convicción firme de que lo que hacemos está buenísimo”.

 

Cómo conectarse: Circo Reciclado / info@circoreciclado.com.ar / Tel: (011) 155.878.1273

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