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En tiempos de crisis de empleo, atender adultos mayores es una alternativa viable para muchas personas. La creación de la Red Nacional de Cooperativas de Cuidadores Domiciliarios aparece como un avance para la organización y protección de los derechos laborales.

 

Texto Fátima Cheade.

 

La Cooperativa de Trabajo de Cuidadores Domiciliarios de Mar del Plata fue, en 2012, el puntapié inicial para un grupo de ocho mujeres que buscaban darle formalidad a su actividad. Seis años después, la iniciativa logró escala nacional y sigue sumando trabajadores, a quienes capacita en el cuidado de adultos mayores, al tiempo que les garantiza la protección de sus derechos en un marco de formalidad.

La maduración y el crecimiento de este proyecto fue posible gracias a la unión de la cooperativa marplatense con la Confederación Argentina de Trabajadores Cooperativos Asociados (Conarcoop). Ambas crearon la Red Nacional de Cooperativas de Cuidadores Domiciliarios en el marco del proyecto Cuidando nos cuidamos.

“En 2012 éramos ocho mujeres que cuidábamos personas mayores en sus domicilios. Nos agrupamos y con el asesoramiento de profesionales nos constituimos en una cooperativa”, cuenta a Tercer Sector Elsa Miori, fundadora de la Cooperativa de Trabajo de Cuidadores Domiciliarios de Mar del Plata.

Esas mujeres tenían entre 40 y 50 años y eran jefas de hogar. Cuidar personas de la tercera edad era su salida laboral y lo celebraban, pero no escapaban de la informalidad y la falta de previsibilidad que caracteriza a la actividad.

“Lo que nos dio la cooperativa fue la posibilidad de tener un trabajo formal, en el que tenemos obligaciones y también derechos, como contar con una obra social”, relata Miori.

El hecho de que esta iniciativa naciera en Mar del Plata no es casual: la ciudad bonaerense es considerada un polo gerontológico a nivel nacional. A su población habitual se suman jubilados de todo el país que la eligen para instalarse y tener una mejor calidad de vida en su vejez. “Gente de todo el país que tenía su departamento en Mar del Plata para pasar sus vacaciones, al llegar a la vejez decide instalarse”, puntualiza Miori.

Actualmente, la cooperativa tiene 140 cuidadores asociados y forma parte de una red nacional que busca replicar su experiencia en otros puntos del país. Según aporta Manuel de Arrieta, de la Conarcoop, a la iniciativa ya se sumaron cooperativas de Tres Arroyos, Tres Lomas, Santa Rosa, General Pico, Ibarlucea y Rosario, entre otras localidades de diferentes provincias.

 

Formación y registro

Para ser cuidador domiciliario se toman cursos de formación que se dictan en el marco del Programa Nacional de Cuidadores Domiciliarios de la Dirección Nacional de Políticas para Adultos Mayores (Dinapam), dependiente de la Secretaría Nacional de Niñez, Adolescencia y Familia del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación.

A estas capacitaciones se puede acceder a través de fundaciones como Defensalud, en la Ciudad de Buenos Aires, o de cooperativas como la de Mar del Plata, que agrega contenido para entender la importancia del cooperativismo.

La capacitación es gratuita, requiere primaria completa, ser mayor de 18 años y tiene una duración aproximada de cuatro meses. Incluye clases teóricas sobre psicología de la vejez, patologías y cuidados, además de prácticas que se realizan en centros de jubilados, geriátricos y centros de día. Se otorga certificado del Ministerio de Educación y se cuenta con un registro nacional de cuidadores desde el año pasado.

El interés por los cursos es creciente debido a que, tal como cuenta desde Conarcoop Manuel de Arrieta, la demanda de cuidadores de adultos mayores “es cada vez mayor”. “La expectativa de vida va en aumento y la tendencia es que reciban asistencia en sus casas”, completa de Arrieta. En Argentina viven 6,7 millones de personas consideradas en su tercera edad (mayores de 60 años). La proyección indica que para 2050 la cifra casi se duplicará, alcanzando los 12,4 millones.

Con esta perspectiva, el cuidado de adultos mayores se presenta como una importante salida laboral y asociarse en cooperativas le da a la actividad un marco de formalidad y de organización que de otra forma no tendría. Para de Arrieta, “el límite” de crecimiento sólo “está puesto en la falta de cuidadores”. El integrante de Conarcoop pone como ejemplo que en Mar del Plata la demanda “creció mil por ciento” en los últimos doce años y agrega que si no creció más es “por la falta de cuidadores”.

Hoy el perfil del cuidador cambió: de aquellas mujeres de entre 40 y 50 años que antes conformaban el 95 por ciento de la actividad se pasó a un grupo más heterogéneo, donde los jóvenes y los hombres van ganando lugar.

“Cuando llega un hombre para ser cuidador es aceptado inmediatamente porque la demanda es muy grande”, dice Miori. Es que un hombre adulto prefiere a alguien del mismo sexo para que se ocupe de su cuidado, ya sea por un tema de pudor como de compañerismo.

Por otra parte, en cuanto al perfil, agrega que “en el último tiempo se han sumado muchos estudiantes de enfermería, medicina, psicología o sociología para hacer los cursos, porque para ellos es una salida laboral mientras duran sus carreras y puede ser una especialidad al concluirla”.

 

Cómo conectarse:

Federación de Cooperativas de Trabajo de la República Argentina: www.fecootra.org.ar // coordinacion@fecootra.org.ar

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