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Los grupos de crianza crecen tanto en su formato presencial como virtual. Mamás y papás se reúnen o vinculan a través de las redes sociales para compartir sentimientos, saberes y consejos. En compañía, lo cotidiano se vuelve más liviano.

Textos: Marysol Antón

Varias generaciones crecieron escuchando aquello de que los niños no vienen con manual de instrucciones. Pero, en las últimas décadas, cada vez son más las madres y los padres que toman conciencia de que los chicos también llegan a una familia, a una comunidad que puede ser un pilar fundamental de su crianza desde el origen mismo de la vida. Por eso, tanto en forma presencial como a través de las redes sociales, actualmente se multiplican los grupos de crianza, también llamados tribu o de maternidad compartida.

“Mis amigas que no eran madres o que no habían atravesado un parto domiciliario, una elección consciente y nuestra, no pudieron comprenderme como esas mujeres que me acompañaron desde el embarazo. Al principio nos encontrábamos semanalmente y luego la frecuencia fue disminuyendo. Pero ya pasó más de una década y seguimos siendo amigas”, afirma María Thompson, mamá de Pedro y de Manuel.

Como María, muchas otras mujeres y también un número creciente de hombres se vuelcan a grupos, en ellos se sienten contenidos en una época de la vida donde afloran las inseguridades, las culpas y uno se percibe vulnerable ante las presiones del afuera. “La tribu es una vuelta a los orígenes, donde nos cuidábamos, nos acompañábamos. Se forma una red y así la crianza es más fácil, más divertida e integrada, incluyendo valores que se fueron perdiendo”, describe Rosina Duarte, psicóloga, terapeuta especialista en familia, doula (ver recuadro) y coordinadora de grupos de embarazadas y mamás.

“Poder compartir la maternidad es una necesidad fisiológica, como comer o dormir. Cuando estás con el bebé, él necesita de un adulto las 24 horas y esto es imposible de hacer para una persona sola, por eso alguien más necesita ocuparse. Ahí entran las abuelas, las tías, las amigas, asistiendo a la madre en cuanto a la preparación de la comida, la limpieza y más. Cuando mi mamá nos criaba había una tribu familiar. De repente, con la revolución del trabajo y las guarderías esto desapareció, por eso muchas mujeres maternan en soledad. Por ejemplo, cuando no estás acompañada, enseguida dejás de dar la teta. En cambio, en los grupos siempre hay alguien más experimentado que puede darte el consejo justo. En esos espacios se recuperan los saberes ancestrales: son adictivos, porque estás mejor”, asegura Melina Bronfman, doula, eutonista, musicoterapeuta y coordinadora del espacio de crianza Materpater.

“La maternidad es un disfrute, aunque a veces se nos presentan inconvenientes que no conocíamos, que impiden ver lo bello del momento. La nueva madre necesita que la maternen, y al estar entre pares se genera empatía entre todas. Los grupos de apoyo son importantes para que ellas se empoderen en su nuevo rol. Brindamos a las mamás información para, entre otras cosas, desterrar mitos. Cuando una mujer llega al grupo plantea sus dudas y compartimos experiencias e información actual”, aclara Sandra Ullua, líder de la Liga de La Leche y receptora del Banco de Leche Humana del Hospital Materno Infantil Ramón Sardá.

 

En primera persona

“Cuando quedé embarazada una amiga me habló de su experiencia en un grupo y la idea me atrajo. Era un espacio que aportaba, pero también implicaba soltar, desde lo material (ropa, accesorios para bebés y más) hasta los temas que nos atraviesan como madres, poder compartirlos. Todavía hoy participo, incluso tenemos un grupo de Whatsapp con el que estamos en línea cuando nos necesitamos. No queremos criar solas. No nos juzgamos, nos acompañamos. Compartimos los recursos, nos ayudamos. Entrar a ese grupo me dio una tribu de trece amigas”, relata Verónica Crossatto, mamá de una niña de dos años.

Por su parte, Mercedes Muñoz, autora del libro Mamífera, el lado B de la maternidad, da un ejemplo concreto de los tiempos actuales. “Mi familia  más cercana (mamá, abuela y hermana) están en Mar del Plata y en La Plata; mi suegra es una abuela moderna con muchas actividades y agenda colmada, así que tuve que encontrar la tribu en las redes sociales, en la plaza y en las ex compañeras del curso de preparto con las que, luego de parir, decidimos seguir visitándonos. Esa fue la mejor manada que pude tener: primerizas, puérperas con necesidad de contención contemporánea, con ganas de tomar mate y juntar a sus bebés en distintas casas. Dudas, mimos, chismes, desbordes, angustias, consejos, juguetes por el piso y mucha comida. Ellas todo lo pueden. En este contexto nació la necesidad de escribir, fue una salida de emergencia. Una manera de decirles a las madres, incluyendo las futuras: esto es difícil y hermoso. Además, entrevistándolas descubrí cómo muchas mujeres viven esta etapa en soledad, tomé conciencia sobre lo difícil que es ir sin compañía por la ciudad.”

En este sentido, el psicólogo y psicoterapeuta Miguel Espeche también pone el acento en cómo nos afectan los ritmos metropolitanos. “La crianza de los hijos trasciende la clásica foto familiar e involucra el entorno social y cultural dentro del cual el chico (y los padres) viven. Nuestra sociedad urbana y con tendencias al aislamiento (las agendas inhiben mucho la vida social de las personas) genera dificultades para el apoyo recíproco que generalmente comparten los padres cuando se encuentran e interactúan en diferentes ámbitos. La noción de que los problemas propios no son únicos y que otros tienen similares situaciones, eso ayuda a disminuir el estrés proveniente del ‘exilio’ emocional.”

También muchas mujeres utilizan las redes sociales para consultar y compartir sus sentimientos y experiencias. “Aproximadamente, el 40 por ciento de las consultantes están solas. Entonces, les buscamos grupos que estén cerca de sus domicilios y las animamos a que armen el propio, a ir por el camino de la autogestión”, puntualiza Bronfman, coordinadora del espacio en Facebook Crianza Fisiológica con Melina Bronfman, donde más de 24.000 mamás intercambian conocimientos.

En el universo de la web, los blogs son otra herramienta que permite acceder a información y explorar las emociones propias. Así le sucedió a Florencia del Rocío López, psicóloga y autora de blogsermama.com. “Algo de nuestro ser mamá tira a hacer tribus. En mi caso, fueron mis compañeras de gimnasia acuática prenatal. Fue algo que se dio naturalmente, éramos nuestro soporte. Cuando una es mamá, algunas cosas se desvanecen y hay muchas incertidumbres, entonces busca en el grupo las respuestas. La maternidad me llevó a acercarme mucho a otras madres que cuando se enteraban de mi profesión –yo no ejercía en ese momento– me consultaban, sobre todo por la angustia del octavo mes. Entonces, empecé a escribir para darles una respuesta, acercarles palabras bondadosas.”

Los formatos tradicionales, por supuesto, siguen vigentes. Es así como Lorena Obiol y Gabriela Acevedo crearon la revista Maternar en Tribu. “Desde este espacio, intentamos construir puentes y lazos entre las personas. No siempre pudimos lograrlo, pero siempre fue nuestro horizonte: unir corazones, latidos, pulsos, sentires. La revista es un lugar de intercambio, donde podemos encontrarnos”, cuentan a través de sus páginas.

 

Ellos también

Los padres buscan su manera de entrar en contacto entre sí. Y, para ellos, las redes sociales pueden ser una puerta de entrada para soltarse. Es el caso de Mauricio Koch, autor del libro Cuadernos de crianza, quien partiendo de una idea romántica de preservar los primeros años de su hija Gretel, ha conseguido captar la atención de mamás y papás en el espacio virtual. “La respuesta en las redes y en el blog siempre fue mucho más fuerte por parte de las mujeres. Ellas son las que más comentan; desde el principio me dieron consejos, sugerencias y se reían de mis torpezas o descuidos de principiante. Los hombres participan menos, prefieren el comentario cara a cara. Tenemos que soltarnos más, perder el miedo a hablar, a preguntar; es necesario.”

¿Qué pasa con los padres luego del parto? “No hay bibliografía a la cual recurrir. Los papás también nos deprimimos, nos ponemos impulsivos; la paternidad no nos pasa por el costado. El nacimiento nos moviliza la estructura, porque se nos mueven cosas de cuando fuimos hijos y es necesario poder hablar de esto”, argumenta Mauricio Strugo, psicólogo y terapeuta gestáltico especializado en pareja y familia. A partir de su experiencia y conocimientos, este profesional pudo darle entidad a las Peñas para Padres, a las que los varones llegan por su propia iniciativa. “Nos juntamos el primer viernes de cada mes. Compartimos una cerveza, pizza, empanada o locro, y podemos hablar libremente de lo que nos pasa”, resume el organizador.

 

Eutonía

Es una disciplina corporal de autodesarrollo creada por la terapeuta alemana Gerda Alexander en 1959 con fines terapéuticos y educativos, y que considera el cuerpo como la base fundamental del ser y como el centro de la experiencia. Se centra en lograr el equilibrio armonioso de la tonicidad en constante adaptación a la actividad y las acciones de la persona en cada momento de su vida.

 

Las doulas

La palabra doula deriva del griego antiguo y significa “mujer que sirve”. Aplicado al nacimiento, una doula es una mujer que ha  atravesado sus propios partos y se pone al servicio de otra mujer que va a parir. La acompaña durante el embarazo, trabajo de parto, parto y puerperio (o en alguno de estos momentos) enfocándose en el aspecto emocional, en su bienestar general y en sus necesidades. Según el sitio web Doulas de Argentina, se ha demostrado que el soporte emocional continuo y la confianza durante el proceso de parto mejoran y facilitan todas las fases de la maternidad, las mujeres acompañadas por doulas tienden a tener un mejor recuerdo de sus partos y aumentan los sentimientos de logro y autovaloración, lo cual contribuye a un mejor vínculo entre la mamá y el bebé.

 

Cómo conectarse

Rosina Duarte: (11) 6909-7019

Melina Bronfman: Grupo de Facebook “Crianza Fisiológica con Melina Bronfman”

 

FuenteWEB / Liga de la Leche
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