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El Programa Educar Forestando capacita en las escuelas sobre el cuidado del ambiente. Sólo en 2017 plantó 10.000 semillas y, en casi tres décadas, ya involucró a 20.600 personas de cuatro provincias.

 

Texto Laura Eiranova.

 

Chicos con pintorcito de jardín hundiendo la mano en la tierra en un vivero escolar. Alumnos y maestras trabajando juntos, entre semillas y macetas. Familias y vecinos colaborando. Un suelo desierto. Un sembradío pujante.

Las fotos del Programa Educar Forestando hablan por sí solas de los esfuerzos que hacen algunas ONG frente a las habituales imágenes de deforestación y tala indiscriminada que pintan un futuro desolador.

Surgido en 1990, en la provincia de Córdoba, de la mano de la Fundación Ambiente, Cultura y Desarrollo (Acude), es el programa de educación ambiental y forestal más grande de Argentina por el número de niños, docentes, escuelas, vecinos, comunidades y provincias que alcanza.

Su población objetiva son los niños; y las maestras son las socias para trabajar a gran escala, en forma sustentable y desde el sistema educativo, tomando al árbol como medio para sensibilizar sobre la importancia del cuidado ambiental.

El sustento es simple: los niños aprenden a cuidar el entorno, produciendo y plantando semillas desde las escuelas, y junto a sus maestras y familias construyen un vivero forestal escolar, que se ocupan de mantener entre todos.

“Encontrar a quienes apuesten por una sociedad distinta y mejor no es fácil. Una persona, si se lo propone, puede quemar miles de hectáreas en un año o, al contrario, forestar miles de hectáreas en su vida. Dependerá de la educación ambiental que haya recibido”, grafica el biólogo Rafael Kopta, director de Acude y responsable de Educar Forestando.

Kopta celebra haber encontrado en las escuelas “la oportunidad para lograr un cambio de conducta positivo con concientización y sensibilización”.

 

Resultados que crecen

La iniciativa comenzó en dos departamentos de Córdoba, luego se extendió a otras regiones de la provincia y años después logró ser transferido a Jujuy, Mendoza y Santiago del Estero.

El respeto hacia los recursos naturales, la participación ciudadana, la solidaridad, la tolerancia y la visión a futuro son los valores que buscó inculcar en su recorrido, pero los resultados comprobados excedieron ese objetivo original.

Sus logros obtuvieron gran cantidad de reconocimientos: de la Unesco (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura) y de la Comisión de las Comunidades Europeas, entre otros, que consensuaron su aporte en:

Generar un cambio de conducta hacia la naturaleza y sus recursos en miles de niños y maestros, y despertar el interés en la problemática ambiental en sus familias y vecinos.

Promover el desarrollo sustentable local en las comunidades donde están insertas las escuelas involucradas.

Integrar contenidos en el aula a partir de las actividades realizadas con el árbol y ser una herramienta didáctica efectiva para contener alumnos con problemas de conducta, además de sumar a alumnos con discapacidades intelectuales y/o motrices.

Aportar soluciones a necesidades concretas y puntuales, a través de la plantación de árboles.

 

El esfuerzo para lograrlo

Las cosas no cambian por sí solas, cambian cuando hay acciones y esfuerzo alineados en lograrlo. Así lo consideran en Acude, estimulando conductas cooperativas y coordinando a las personas e instituciones en el trabajo para el bien común.

Para eso, Educar Forestando imparte un curso de capacitación de dos años dirigido a docentes de los niveles inicial, primario y especial, a través de un eje práctico como es la producción y plantación de árboles. Incluye visitas de asistencia técnica a las escuelas y la edición de libros para docentes y cuadernillos para niños.

Con el impulso inicial del Comité Córdoba de Conservación de la Naturaleza (Conaco) y la Fundación del Banco Provincia de Córdoba, fueron muchas las instituciones, gobiernos, empresas y particulares que respaldaron el programa con sus aportes y donaciones en distintas etapas.

Ahora van por más. Porque es sabido que los árboles satisfacen las necesidades de leña, postes, sombra, fruta y protección de vientos, pero aún no está divulgada su capacidad de almacenar carbono.

“Es imperioso que las instituciones –remarca Kopta– calculen el dióxido de carbono que liberan cada año en su funcionamiento y tomen conciencia de la importancia de la plantación de árboles para compensar ese impacto. La nueva misión de Educar Forestando es reclamar esa toma de conciencia para seguir sembrando y cosechando a futuro, juntos.”

 

Cómo conectarse

Fundación Acude: Tel: 0351 4290035 // Whatsapp 3516116432 // www.fundacionacude.org

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