Compartir

Otrans surgió en La Plata e integra organizaciones latinoamericanas. Fomentan el acceso al trabajo y a la salud. En los últimos años se concentró en la agenda de la violencia, denunciando detenciones arbitrarias, crímenes y discriminación.

Texto Noelia Leiva. 

Cinco años pasaron desde la sanción de la Ley de Identidad de Género (26.473), pionera en América latina. Pese a una conquista tan significativa, los derechos de travestis y trans aún siguen siendo vulnerados, porque ese colectivo funciona como chivo expiatorio de la violencia en la sociedad, en un contexto donde el discurso de la mano dura escala posiciones. Así lo denunció Otrans Argentina, una organización que desde 2012 nuclea a ese colectivo y lo representa ante organismos internacionales de derechos humanos.

“Hostigamiento”, “crimen de odio” e “injusticia” son conceptos que pueblan el discurso de la periodista Claudia Vázquez Haro, presidenta de la entidad que surgió en la ciudad bonaerense de La Plata. Es que aunque en los últimos años hubo reivindicaciones como la legalización del matrimonio igualitario y el derecho de cada persona a llamarse por su nombre autopercibido, hay deudas sin saldar. “Recrudecieron la violencia policial y las políticas de mano dura sobre la población vulnerable, como quienes somos trans, travestis y migrantes. Es un plan sistemático de persecución”, cuestionó la referente, que nació en la ciudad peruana de Trujillo y llegó al país a sus 26 años.

La ONG busca fomentar el acceso a la salud, el trabajo –reclaman el cupo laboral trans– y la vivienda del colectivo TT, en tanto derechos básicos de toda persona, además de señalar cada vez que se “criminaliza a una compañera por ser travesti, negra, migrante u originaria”, explicó Vázquez Haro. Correr la barrera de ‘lo otro’, lo ‘anormal’ en las identidades diversas.

Otrans promueve frentes de lucha que van desde cooperativas de trabajo hasta la denuncia ante instancias supranacionales como el Comité contra la Tortura de las Naciones Unidas, ante el cual el país tuvo que rendir cuentas recientemente. En un informe presentado a representantes de esa institución, denunció que “las travestis y mujeres trans, en particular migrantes de países latinoamericanos, siguen siendo sistemáticamente criminalizadas bajo la excusa de que cometen delitos”.

“Causas armadas” y “detenciones prolongadas sin pruebas” consistentes son recursos que la Justicia emplea constantemente en la provincia de Buenos Aires donde, según señaló Vázquez Haro a Tercer Sector, “hay 50 compañeras detenidas”. El modus operandi se repite: muchas son detenidas en grupo y en la mayoría por supuestos delitos vinculados al narcotráfico, aunque “no tuvieran más de dos gramos de cocaína” para consumo personal, detalló. Los procesos extensos se suelen encontrar con una “alternativa”: que las acusadas acepten la culpa de un ilícito no cometido para acceder a juicios abreviados y quedar antes en libertad. La explicación es una para la dirigente: “La población pide más cárcel y el colectivo trans es el chivo expiatorio”.

Las historias tras las rejas tienen nombre y apellido. Y, muchas veces, un desenlace nefasto. Por caso, Angie Velásquez y Pamela Macedo Panduro, ambas travestis peruanas detenidas en la Unidad 32 de Florencio Varela que convivían con enfermedades crónicas. La ausencia de un tratamiento adecuado, pese a que era de conocimiento oficial su estado de salud, provocó que ambas fallecieran, como un ejemplo palpable de la desidia. Luego de meses de denuncia, ni Otrans ni los familiares de las víctimas recibieron explicaciones.

Incluso, tras la muerte, la violencia continúa cada vez que “no quieren hacer la partida de defunción con el nombre autopercibido”, sobre todo a quienes deben trasladar los restos a países limítrofes. Una pizca de la realidad que encasilla y cuestiona. “Si estamos luchando por nuestra libertad, no podemos pensar en un proyecto de vida”, enfatizó Vázquez Haro.

 

Alcance regional

Luego de su nacimiento en la ciudad de las diagonales y con una fuerte impronta de la Universidad Nacional de La Plata, en cuyos programas con perspectiva de géneros participa Otrans, hace al menos un año que el colectivo se propuso tener “alcance territorial” a nivel federal, para atender denuncias. Por eso integraron la Convocatoria Federal Trans y Travesti de Argentina (Cftta), que nuclea a organizaciones de 18 provincias.

Esa experiencia les permitió ver que muchas veces “la Plata funcionó como laboratorio para lo que luego pasaba en la Ciudad de Buenos Aires, sobre todo en barrios como Once, Constitución y Palermo”, detalló Vázquez Haro. La violencia no es menor en el resto del mapa y tampoco en el continente y, para dar la lucha regional, se puso en marcha la Confederación Trans de Latinoamérica y el Caribe, con la convicción de que “responder ante los crímenes de odio es una deuda de los Estados”.

 

Cómo conectarse: Otrans / www.otransargentina.org / contactootrans@gmail.com

FuenteRevista Edición 112
Compartir

No hay comentarios

Dejar una respuesta